Una flor marchita dibujada sobre una hoja de cuadrícula es suficiente para mostrar cómo ha evolucionado la tasa de disfunción eréctil en los últimos años.
A Mona Chalabi le hace falta poco más que un sencillo dibujo para representar una realidad. «Me gusta la manera en que las estadísticas muestran patrones de nuestra vida. Pueden conectar a personas o realidades que a priori parecen no tener nada en común», cuenta.
Para la periodista y editora de datos de The Guardian US, son los gráficos que muestran algún aspecto relacionado con sus vidas los que interesan a los usuarios de redes sociales y medios de comunicación. Por eso, dice, parte de su trabajo es conseguir que esos números consigan llegar a quien los están viendo.
Y eso es lo que trata de hacer con sus gráficas hechas a mano. «Hay mucha gente que considera las estadísticas como algo aburrido. Mi intención es embaucarles con un lenguaje visual muy personal y que en muchos casos puede facilitar la comprensión de esa información».
Chalabi no cree que recurrir a metáforas visuales realizadas a mano para conceptualizar los datos tenga por qué restar credibilidad a sus gráficos. «El objetivo es simplificarlos sin perder la precisión». De ahí que, antes de publicarlas, recurra a sus amigos para mostrarles los borradores de sus estadísticas y comprobar si se entienden o no.
Aunque la periodista reconoce que en la casera naturaleza de sus estadísticas subyace otro mensaje: «Los datos de las encuestadas no son 100% fiables porque se ven afectados por todo tipo de influencias humanas. Quiero que la gente tenga en cuenta eso.
Estos gráficos, que claramente no han sido creados por una computadora, son una forma de evidenciar esa realidad: que en todo estudio y encuesta hay una serie de decisiones humanas previas, tanto a la hora de recopilar los datos como a la hora de publicarlos, que influyen en los resultados».
Cree que el escepticismo que muestra mucha gente ante los resultados de estudios y estadísticas, sobre todo de fuentes a las que no conocen, es positivo pero siempre que se acompañe de una actitud crítica constructiva: «Es muy importante saber hacerse preguntas para detectar lo que te dicen esos datos y lo que no te están contando».
Chalabi crea los gráficos, escribe, graba y produce sus propios vídeos. No sabe si el suyo encaja con el perfil del periodista del siglo XXI, aunque tiene claro que el que quiera ejercer como tal hoy en día tiene que conocer los diferentes medios y saber en todo momento qué formato es el idóneo para hacer llegar una determinada información.
De ahí que, un día, Chalabi decidiese volver a dibujar: «Me encantaba hacerlo de pequeña pero, de repente, dejé de hacerlo». Dieciocho años después, dice, recuperó el hábito. Ahora se ha convertido es su mejor aliado a la hora de hacer más accesible la información al mayor número de gente posible.