Kickstarter, desde su nacimiento en 2009, ha recaudado 491 millones de dólares y lanzado más de 95.396 proyectos obteniendo un 43,84% de éxito. De ellos, 338 han conseguido entre 20.000 y 100.000 dólares, 519 entre 100.000 y un millón de dólares y hasta 28 proyectos consiguieron más de un millón de dólares.
Massolution (tras el análisis de 308 plataformas de crowdfunding) estima que en 2012 el crowdfunding movió 2.700 millones de dólares en todo el mundo (un 81% más que en 2011) y que la cifra alcanzará los 5.100 millones de dólares en 2013.
Según crowdsourcing.org hay 550 plataformas a nivel mundial (lo que supone un incremento de hasta el 600% en tan solo cinco años) y en 2012 se financiaron positivamente más de un millón de campañas.
En Norteamérica, el volumen de negocio en 2012 creció un 105% hasta los 1.600 millones de dólares y en Europa un 65% hasta los 945 millones.
En España existen cerca de sesenta y desde Projeggt apuntan que suponen el 11% de las plataformas de crowdfunding del mundo.
Estos datos no solo nos permiten considerar una evolución difícilmente imaginable hace tan solo cinco años sino también aprender de las competencias comunicativas que han permitido que el crowdfunding haya alcanzado el estatuto necesario como para plantearlo en términos de, “¿burbuja o democratización creadora?
Periodismo y crowdfunding
Entre los múltiples cambios que están produciéndose en torno al periodismo, uno de los más importantes es el reaprendizaje por parte de periodistas y público del valor económico de la información. Siempre se ha hecho referencia a “la responsabilidad con los lectores”, por parte del periodista. Sin embargo, cada vez es más frecuente escuchar voces que fomentan “la responsabilidad de los lectores” a la hora de tener una prensa independiente, económica y editorialmente. Un lector-mecenas que libera ataduras (principalmente grandes anunciantes y gobiernos).
Entre las ventajas que ofrece lanzar una campaña de micromecenazgo se suele destacar la visibilidad y el posicionamiento (sobre todo de proyectos más pequeños), así como la oportunidad para internacionalizar los objetivos.
A la hora de que una campaña de crowdfunding tenga éxito siempre se hace referencia a la importancia del asesoramiento por parte de la plataforma para diseñar de la mejor forma posible todas las fases del proceso. Sin embargo, la información y el periodismo no siempre han competido en el mercado con las mismas reglas puesto que sus usos y gratificaciones diferían a priori de otros productos culturales.
Las cifras y estadísticas que estas plataformas presentan sobre los resultados de los distintos proyectos, desarrollando mecanismos de transparencia accesibles a todo el mundo, han generado también una confianza en la igualdad de oportunidades que no se da en otro tipo de economías.
Según un estudio de la Escuela de Periodismo de Sciences Po, con datos recogidos el 24 de enero de 2013, 42 proyectos periodísticos lograron la financiación en KissKissBankBank, el 37,7% eran webdocumentales, el 16,4% estaban relacionados con la fotografía y el 14,8% revistas; una media de 83 personas financiaron estos proyectos y la suma total alcanzada fue de 164.912 euros. En Universo Crowdfunding, por su parte, han comprobado que un 72% de los proyectos periodísticos presentados en Verkami habían tenido éxito.
Un caso paradigmático de éxito es el de 99% Invisible, un programa de radio estadounidense creado por Roman Mars y producido en su casa que trata de temas tan diversos como la arquitectura o el diseño. Inició una campaña para realizar su tercera temporada solicitando 42.000$ y alcanzó, gracias a 5.661 personas, 170.477 dólares.
El análisis de estos proyectos periodísticos financiados a través de micromecenazgo nos puede permitir explorar cómo ha evolucionado y valorar correctamente la importancia de crear una comunidad en torno a los cofinanciadores. Cada vez son mayores las combinaciones relacionadas con las necesidades no monetarias que presentan estas campañas, pero también con la capacidad de retorno individual que ofrecen para ser financiados.
Necesidades que presentan estos proyectos periodísticos
Las ayudas y mecenazgos no monetarios pueden llegar a ser tan importantes como las donaciones. Destacan:
– Hospedaje. Como solicita Frontera D para su investigación sobre las multinacionales españolas en América Latina.
– Entablar la posibilidad de compartir conocimientos y fuentes con periodistas de otros países para realizar la investigación periodística.
– Habilidades tecnológicas. Fixmedia, además de difusión, invitaba a participar en el proyecto a “personas con buenos conocimientos de desarrollo web (HTML, CSS, PHP, java, etc.) para formar un equipo de colaboradores que sigan trabajando en la herramienta, para ir escalándola globalmente una vez ya sea lanzada” y Vía 52 buscaba ayuda para análisis y visualización de datos en mapas (Google Maps, CartoDb, etc.), programadores en R, análisis y filtrado de datos con Excel, Google Refine, colaboradores con experiencia en NodeXL… todo ello con el objetivo de tratar los datos y generar herramientas para mostrarlos posteriormente a los lectores.
– Colaboración de la sociedad civil. España en llamas solicitaba ayuda de expertos legales, ecologistas, etc.
Retorno que se ofrece a los mecenas (dependiendo de la cantidad aportada)
Posiblemente sea en todo lo relacionado con el retorno donde la evolución ha sido más evidente; entre otras razones, por la cada vez más compleja red de recompensas que se van desarrollando. Algunas de las más importantes son:
– Nombre en la lista de agradecimientos.
– Suscripciones.
– eBooks, fotografías y libros en papel que recojan la realización del proyecto financiado (como el caso de Jordi Pérez Colomé).
– Tazas, chapas, camisetas, CDs, etc.
– Reportajes multimedia con audio y vídeo.
– Videoblogs contando el recorrido y desarrollo de la investigación o del proyecto.
– Ejemplares en papel de ediciones simbólicas. Como en el caso de Newsmotion ofreciendo la primera edición de The Occupied Wall Street Journal.
– Talleres, cursos, charlas, etc. (normalmente, a partir de 300 euros).
– Encuentros con las redacciones. A través de Verkami, al conseguir 33.170 euros, se financiaron dos números de MásPúblico (que después se convertiría La Marea). En la actualidad, y configurada como cooperativa, tiene encuentros con sus socios y estos incluso han creado una red de distribución para llevar el periódico a sus ciudades.
– Participación a la hora de proponer temas para los siguientes números.
– Formar parte del consejo editorial.
– Patrocinio durante un mes de la página web mediante la inserción de banners o insertando el logo en aplicaciones.
– Publicidad ética. Por ejemplo Diagonal fomentaba el intercambio o trueque de publicidad por colaboraciones o servicios.
– Deducciones fiscales. Como el caso de Newsmotion, un Civic Media Storytelling, que consiguió 41.338$ en Kickstarter (es necesario recordar que las desgravaciones fiscales por donación en España son del 25%, muy inferiores a Alemania y Reino Unido, del 100% o Francia, del 66%).
Prospectivas de futuro
Una de las características comunes de las formas tecnológicas que tienen éxito es que sus usos acaban transformándose en función de las necesidades y experimentaciones de sus usuarios y no tanto de los propósitos iniciales con los que fueron concebidos.
Evidentemente, el recorrido del crowdfunding dependerá, en gran parte, del acceso por parte del gran público a este tipo de plataformas.
En cualquier caso, parece evidente la necesidad de abrir un debate sobre la necesidad de legislar el mecenazgo colectivo. En España, la web yoapoyoelcrowdfunding.com ha iniciado una campaña para legislar específicamente la financiación colectiva: deducciones fiscales, reducción del IVA, promoción de políticas activas, etc.
Desde un punto de vista periodístico algunos ejemplos son significativos del cambio de modelo que ha llegado o puede llegar:
Información Sensible, una plataforma de crowdfunding periodístico, que se espera empiece a funcionar próximamente y se convierta en un espacio donde cualquier profesional de la información podrá proponer reportajes, libros, documentales o trabajos informativos de cualquier tipo a los lectores abre sus puertas también a estudiantes de 4º y 5º curso de periodismo para facilitarles su entrada en el mercado laboral.
– La posibilidad de que los lectores puedan proponer temas a la redacción y esta decida escuchar a sus lectores.
– La accesibilidad al material informativo en bruto y al making-of de un proyecto periodístico.
– La creación de una comunidad de valores entre periodistas, el medio y los lectores.
– La oportunidad que tienen los medios tradicionales de experimentar con este tipo de iniciativas para realizar otro tipo de investigaciones (como es el caso de Spot.us en Estados Unidos, que tiene entre sus aliados a algunos de los principales medios tradicionales).
– La posibilidad de establecer acuerdos con editoriales (que compartan, por ejemplo, universo de valores o temáticas) para incluir libros en las recompensas (ya sean acuerdos con la plataforma como con los responsables del proyecto).
– El acercamiento por parte de anunciantes a estas campañas, no solo por cuestiones de responsabilidad social corporativa sino por convicción en el cambio de modelo.
– Open journalism y wikiperiodismo. Buscar procedimientos de participación e interacción con los lectores para que estos puedan contribuir al seguimiento de historias. Sobre todo a la hora de revisar, a través de herramientas tecnológicas, la cada vez más frecuente multiplicación de información pública accesible.
– Nuevas narrativas y transmedia, no solo de plataformas o soportes sino también de contenidos.
– Cooperación guiada con la sabiduría de las multitudes para la resolución de problemas.
Estos ejemplos pueden hacernos pensar que cada vez es más compleja la forma de crear una comunidad en torno a los lectores-mecenas a medida que el crowdsourcing evoluciona y es visto desde la normalidad de una nueva economía, pero también nos permite preguntarnos: ¿qué otras posibilidades de interacción con los lectores hay? ¿Qué parte de estos modelos provienen de otros mercados y cuáles son realmente innovadores?
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Raúl Magallón Rosa es profesor del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid (España), donde forma parte del Grupo de Investigación Periodismo y análisis social: evolución, efectos y tendencias (PASEET).
Periodismo y crowdfunding (II). ¿Otra comunidad es posible?
