La razรณn matemรกtica de que los hipsters se parezcan tanto entre sรญ

No importa a quรฉ tribu social pertenezcamos, ni siquiera importa que optemos por vestir y usar complementos personales ajenos a cualquier moda. Al final cualquier cรณdigo indumentario acaba por generalizarse y todos compartimos la misma estรฉtica de grupรบsculos mรกs o menos extendidos.
Eso tambiรฉn es aplicable a los hipsters, naturalmente: a pesar de que parece que recogen su ropa de los mercados de segunda mano o directamente de la basura, a pesar de que parece que visten un poco a desgana, casi por pragmatismo, a pesar, en definitiva, de que buscan ser รบnicos y originales, los hipsters tambiรฉn se parecen entre sรญ. Como si llevaran el uniforme de un bombero o de un camarero del McDonaldโ€™s.
De hecho, un neurocientรญfico matemรกtico del Collรจge de France en Parรญs, Jonathan Touboul, ha dedicado a desarrollar una ecuaciรณn para demostrar por quรฉ ocurre, precisamente en el colectivo hipster, esta tendencia a la mรญmesis y la uniformidad. La ecuaciรณn de marras tiene este aspecto totalmente ininteligible para profanos:
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La moda de no ir a la moda y viceversa
Segรบn las conclusiones de Toubol, un grupo de individuos que interactรบa entre sรญ a la vez que intenta contrarrestar a la mayorรญa termina haciendo lo mismo porque no hay tiempo suficiente para prever lo que todo el mundo va a hacer para ser ยซdiferenteยป. En definitiva, Touboul sostiene que la fรญsica estadรญstica explica cรณmo el inconformismo tiende al conformismo.
Si bien compaรฑeros, amigos y allegados son bastante predecibles porque interactuamos a menudo con ellos, no sucede lo mismo con el resto de personas, asรญ que existe la posibilidad de que todos luzcan la misma barba de Robinson Crusoe o el mismo gorro de lana en su carrera por ser exclusivo. Por muy rรกpido que corra el hipster, hay demasiada gente intentando ser diferente.
El estudio de Toubol, con todo, no tiene un objetivo tan banal como el que aparenta. Segรบn el propio investigador tambiรฉn podrรญa ser de utilidad para arrojar luz sobre correlaciones en otros modelos estadรญsticos, tales como la toma de decisiones financieras.
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La eterna carrera armamentรญstica
En el fondo, todas las modas funcionan de un modo similar. Un grupo de personas decide escoger un cรณdigo indumentario o de cualquier otra รญndole para destacarse del resto. Si tales personas resultan atractivas para otras, estas acabarรกn copiando el modelo para quedarse con parte de su molancia. Finalmente, el resto de gente, la que tarda mรกs en enterarse de lo que estรก in, o sencillamente pertenece a otro grupo social, adquirirรก o readaptarรก estos patrones. Al final, habrรก tanta gente siendo igual, que el efecto inicial de descolgarse de la masa se devaluarรก.
Segรบn Malcolm Gladwell en su libro La clave del รฉxito, estas dinรกmicas las producen a grandes rasgos los maven (los que facilitan la informaciรณn, los enteradillos), los conectores (que conocen a mucha gente y propagan la informaciรณn) y los vendedores natos (que nos convencen, como hipnotizadores sociales, de por quรฉ nos conviene plegarnos a esa informaciรณn). Lo que Toubol aรฑade aquรญ es la idea de que incluso las personas que pretenden no copiar a los demรกs y constituirse como diferentes y รบnicos pueden acabar haciรฉndolo inadvertidamente: porque, al fin y al cabo, la mayorรญa de la gente se nutre de las mismas fuentes de informaciรณn.
Y en cuanto haya suficientes personas yendo de contracultural, diferente, outsider o cool, como seรฑala el filรณsofo Joseph Heath en su obra Rebelarse vende, la masa de gente absorberรก sus signos distintivos, los tornarรก comerciales y masivos, hasta el punto de que el contracultural serรก mainstream.
Esta suerte de paradoja recursiva se produce, de hecho, en todos los rasgos que uno exhibe para mostrar que pertenece a una clase social mejor que la de los demรกs. Por ejemplo, en el caso de ropas de marca. Antiguamente, las leyes eran las que regulaban que los individuos pudieran llevar determinadas ropas que describieran su estatus social (en la Inglaterra renacentista, solo la nobleza estaba autorizada para vestir determinados tipos de tela).
Hoy en dรญa, todo el mundo puede vestir como quiera, pero se han impuesto otras estrategias para evitar que alguien de clase baja o media, por ejemplo, se pueda hacer pasar por alguien de clase alta: los precios desorbitados que no describen el coste de la prenda, sino su exclusividad social. Pero el precio no es la รบnica estrategia, tambiรฉn lo es el cambio de ropa por temporada (de lo que se deduce que uno no solo tiene el dinero, sino el tiempo y el interรฉs intelectual por estar al tanto de lo que se lleva o no).
Estas estrategias estรกn en continuo movimiento porque las clases mรกs bajas pueden llegar a adquirir determinadas marcas (por ejemplo, a travรฉs de falsificaciones) o llevar determinada ropa de moda (cuando la informaciรณn al respecto se propaga), lo que finalmente obligarรก a las clases pudientes a desbancarse adquiriendo cosas aรบn mรกs caras o diferentes. En una eterna carrera armamentรญstica.
Por ejemplo, Ikea ha democratizado los muebles modernos y bonitos, asรญ que los que intentan distinguirse de la masa optan por adquirir muebles vintage: algunos son simples muebles recogidos de la basura y ligeramente restaurados que se venden a precios prohibitivos. Una estrategia, la de democratizar precios, que incluso llevan a cabo las marcas caras para seguir vendiendo exclusividad. El editor de Wired Chris Anderson lo explica asรญ en su libro Gratis:

La paradoja surge del dilema bรกsico que sustenta la economรญa de la moda: a los consumidores tienen que gustarles los diseรฑos de este aรฑo, pero tambiรฉn deben quedar rรกpidamente insatisfechos con ellos para que compren los diseรฑos del aรฑo siguiente. A diferencia de la tecnologรญa, por ejemplo, las empresas de ropa no pueden argumentar que los diseรฑos del aรฑo siguiente son funcionalmente mejores, solo parecen diferentes. De manera que necesitan alguna otra razรณn para conseguir que los consumidores pierdan su encaprichamiento con los modelos de este aรฑo. La soluciรณn: una copia masiva que convierta un diseรฑo exclusivo en un artรญculo de mercado masificado. La mรญstica del diseรฑador queda destruida por la ubicuidad barata, y los consumidores con criterio deben empezar la bรบsqueda de algo exclusivo y nuevo.

โ€”
Referencia: The hipster effect: When anticonformists all look the same
Fotos: Shutterstock

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Patrick Thomas

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