Es duro flotar en el ciberespacio sabiendo que no hay nadie al otro lado. Nadie que te escuche, claro, que una cosa es que internet esté lleno de señoras y señoras y otra muy diferente que alguien le haga caso a uno.
Para esos casos, para esos momentos entre ceros y unos en los que el frío alcanza el alma y la soledad ensombrece la faz, existen soluciones que Dios nos ha dado. De la misma manera que, en el mundo real, la providencia ha puesto al servicio del ser humano bálsamos contra el aislamiento como las cabinas a monedas de strip-tease de los sex shops o el teléfono de la esperanza, Twitter tienes a los bots.
Los bots son como los robots pero sin la «ro». Son entes digitales que se dedican, de manera automática, a ofrecer contenido programado o a reaccionar antes la mención de un determinado término. Esta es una breve lista de algunos de los más chanantes.
Los que llegan como el amor, que viene así de esa manera y uno no tiene la culpa
Si estos bots hablaran normalmente dirían lo que mismo que los cardenales de Monty Python. «Our chief weapon is surprise… Surprise and fear… Fear and surprise [Nuestra arma principal es la sorpresa… la sorpresa y el miedo… el miedo y la sorpresa]». De hecho, uno de los mejores bots que puebla Twitter es, precisamente, el de la Inquisición Española. En cuanto el bot detecta la palabra ‘Inquisition’ responde con una entrada en escena digna del más desquiciado Cardenal Jiménez.
Al siguiente bot no hay que mentarlo una sino tres veces. Una vez que sigues el ritual, ocurre lo mismo que en la película de Tim Burton.
Los bots serviciales
Existen los que aparecen por sorpresa y existen los que acuden a la llamada tan serviciales como Jaime Peñafiel en una recepción del Palacio de la Zarzuela. Supongamos que necesitamos saber la distancia entre Pensacola y Tallahassee. O la temperatura actual en Helsinki. O la fecha de nacimiento de Jimmy Page. Dear Assistant fue creado para eso. Pregunta en inglés y responderá a muchas de esas cuestiones. Con información imprecisa y errónea en muchas ocasiones, sí. Pero lo importante es recordar que lo que buscamos en un bot es una cálida respuesta al otro lado del hilo, que nos presten un poco de atención.
Un bot muy útil si te encuentras en el huso horario del meridiano de Greenwich es el del Big Ben. Lo único que hacer esta cuenta de Twitter es publicar la onomatopeya de las campanadas del reloj londinense en cada hora en punto. ¡Y no retrasa!
Un bot que ha dejado de estar operativo es el de Moki.tv. Esta cuenta ofrecía recomendaciones cinematográficas en base a los gustos del solicitante. Como buen bot, las recomendaciones eran, en muchos casos, pésimas. Pero ahí está la gracia.
Los bots amantes del verso
Todos sabéis lo que es un pentámetro yámbico, ¿no?. Un tipo de verso de cinco pies, cada uno de los cuales suele estar compuesto de dos sílabas, no acentuada y acentuada, con una sílaba opcional no acentuada al final. Bien, pues, aunque no lo sepáis, los tuiteros sois poetas y un bot se dedica a detectar esas muestras (normalmente involuntarias) de versos en forma de pentámetros. El Pentametrón retuitea automáticamente los mensajes que se componen bajo las rígidas normas de este tipo de verso.
Exactamente igual que el Pentametrón funciona Accidental Haiku. Se trata de un bot que encuentra tweets que siguen la estructura del haiku japonés.
Los amantes de la rima están de enhorabuena. Please Rap About es una cuenta que genera versos de rap a partir de las palabras facilitadas por los usuarios.
Los bots de Tiny Subversions
Darius Kazemi de define como «artista de internet». Es el responsable de numerosos bots como Auto Charts, que publica diagramas sin ningún sentido, o Miraculous Pictures, que imita a las cuentas que publican fotos inspiradoras pero lo hace a la manera de Darius Kazemi. Efectivamente, a lo loco.
Por afinidad profesional, el bot de Tiny Subversions por el que sentimos más cariño es Two Headlines, una cuenta que fusiona en cada mensaje dos titulares diferentes procedentes de Google News. Esta combinación ofrece titulares absurdos que, con todo, son mejores que los nuestros. Envidia.
El gran tocapelotas
Hay una forma infalible de detectar a un racista. Si pronuncia la frase «Yo no soy racista, pero…», ya lo tienes localizado. De eso se encarga la cuenta Yes, You’re Racist. De encontrar a los que escriben esa frase -en inglés- en Twitter y recordarles mediante un retuiteo que ese pero les delata.
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Fuentes: Hemos encontrado estos bots en artículos de Quartz, The Guardian y Complex.