Las encuestas รบltimamente no dan pie con bola. Casi parece que el votante se empeรฑe en llevarles la contraria. De un tiempo a esta parte, lo que se pronostica no se cumple. Fallaron con el referendum colombiano sobre el acuerdo de paz con las FARC. Fallaron con el referรฉndum del brexit. Fallaron con el sorpasso en Espaรฑa. Fallaron con la elecciรณn de Donald Trump en EEUU. Y todas las opciones que se han elegido parecen, ideologรญas aparte, las peores.

Hay varias teorรญas sociolรณgicas que suelen usarse para explicar que esto sucede. La de la espiral del silencio, que explica el โ€˜voto ocultoโ€™ sugiriendo que siempre hay gente que camufla su opiniรณn verdadera si puede considerarse incรณmoda. O la del โ€˜caballo ganadorโ€™, esta mรกs propia del รกmbito polรญtico, por lo que un candidato fuerte siempre tendrรก ventaja inicial frente a uno con pocas posibilidades.

Pero la pregunta no es tanto por quรฉ se equivocan las encuestas, porque cada caso tiene su propia intrahistoria. En el caso del referรฉndum de las FARC, la oposiciรณn polรญtica al presidente del Gobierno. En el caso del brexit, el discurso nacionalista que ha calado en una poblaciรณn con miedo al contexto internacional actual. En el caso espaรฑol, el rechazo del votante de IU a ir con Podemos. Y en el caso de Trump, la oposiciรณn al establishment que encarnaba la candidata favorita. La pregunta es por quรฉ se elige la que aparentemente es la peor opciรณn.

De entrada, el politรณlogo Xavier Peytibi rechaza que se trate de una elecciรณn errรณnea. ยซNo estoy de acuerdo en que sean los peores candidatos. De hecho, son los mejores para mucha gente y para muchos otros, los menos malos. Y ambas cosas son vรกlidas a la hora de votarยป, seรฑala. La clave en este punto es el voto de rechazo. ยซEn un contexto de desafecciรณn, donde la valoraciรณn sobre la polรญtica es baja y sobre los polรญticos es aรบn peor, mucha gente elige por ideologรญa, pero tambiรฉn por liderazgo. Y en muchos casos, cuando el lรญder de la oposiciรณn es โ€˜menos lรญderโ€™, o se percibe menos capacidad, o que puede ser incluso peor que el actual, se vota por lo malo conocidoยป.

Un voto contra el sistema mรกs irracional que ideolรณgico

Eso se podrรญa aplicar, por ejemplo, al caso de Mariano Rajoy en Espaรฑa. Mรกs allรก de debates ideolรณgicos, resulta inaudito en una democracia moderna que se apoye de forma inequรญvoca al lรญder de un partido encausado por corrupciรณn y con sombras mรกs que razonables de financiaciรณn ilegal.

De nuevo, entran otros componentes โ€”la divisiรณn de la izquierda o la falta de un candidato alternativo que movilice el votoโ€”. En el caso de Trump se podrรญa aplicar una lรณgica similar. ยซA los europeos nos puede parecer malo, igual que para los habitantes de las grandes ciudades norteamericanas, pero para mucha gente รฉl era el รบnico que decรญa, sin pelos en la lengua, lo que ellos pensaban. Y eso no es ser mal candidato, sino mรกs bien lo contrario si quieres que esas personas te votenยป, seรฑala Peytibi.

Desde Los Angeles, Fernando Mexรญa, editor de la divisiรณn digital de Univisiรณn, el mayor grupo latino de comunicaciรณn en EEUU, coincide con Peytibi. ยซNo creo que los ciudadanos voten mal. Pienso que eligen aquello que creen que va a mejorar su situaciรณn o, al menos, permitirles mantener su calidad de vida, y estรกn dispuestos a asumir los costes asociados con su elecciรณn. Es decir, consideran que los aspectos positivos del lรญder compensan los negativos, ya sea corrupciรณn, inexperiencia u otrosยป. La cuestiรณn entonces es si el voto de protesta es suficiente como para unos โ€˜costesโ€™ tan significativos como la corrupciรณn o la inexperiencia.

En ese sentido, Mexรญa apunta a una situaciรณn anรณmala que, en su opiniรณn, da pie a toda esa cantidad de resultados imprevisibles y aparentemente contraproducentes. ยซEstamos observando lo que parece el fin de un ciclo polรญtico, que coincide con el hartazgo del ciudadano occidental hacia el proceso globalizador. Esa mundializaciรณn produjo una riqueza, o al menos una sensaciรณn de riqueza, en Europa y Estados Unidos, pero el desmantelamiento de las antiguas estructuras econรณmicas en el primer mundo que vino de la mano de la deslocalizaciรณn ocurriรณ sin que surgieran nuevas vรญas de empleo para una gran masa de trabajadores. Esto fue la semilla de un clima de descontento y frustraciรณn que ha ido creciendo a medida que la clase media se fue dando cuenta de que la posibilidad de mejorar su calidad de vida era un espejismoยป, sostiene Mexรญa. ยซA esto hay que sumar el desencanto de los jรณvenes que nacieron en un perรญodo de bonanza y que cuando alcanzan la mayorรญa de edad el futuro les dibuja una madurez insatisfactoriaยป.

Mรกs que una protesta, el voto cobra entonces un sentido de directa oposiciรณn al sistema combatiรฉndolo con sus armas: votar ideas o candidatos que de alguna manera trolean al establishment. ยซLa frustraciรณn condujo a la pรฉrdida de fe en el sistema y sus polรญticosยป, considera Mexรญa. ยซHasta entonces, se imponรญa la estabilidad del rรฉgimen de partidos sin importar en exceso el carisma de su lรญder. Los ciudadanos votaban continuidad, aunque fuera con caras nuevas. Desde el crash bursรกtil de 2008, muchos electores que estรกn experimentando el fin de la clase media โ€”que constituye el corazรณn del sistemaโ€” han empezado a votar antisistema. Esto ha abierto la puerta a lรญderes con discursos populistas que durante dรฉcadas han sido residuales en el primer mundo: la gente estรก ansiosa y estรก buscando un guรญa que sea capaz de sacarles de este atolladero. Se imponen las personalidades fuertes a los partidos o surgen partidos que se identifican con su lรญder. Paralelamente, se ve un hundimiento del paradigma ideolรณgico frente a una corriente de consolidaciรณn identitaria โ€”las sociedades sienten que su propia supervivencia estรก amenazadaโ€”, lo que recuerda al auge de los nacionalismos que condujeron a las grandes guerras del siglo pasadoยป.

De ese modo, mรกs que un voto de oposiciรณn a un partido o a una idea se tratarรญa de un voto contra el propio sistema, no tanto en clave ideolรณgica como de protesta por los frutos de la globalizaciรณn. El nacionalismo en sus diversas formas serรญa la respuesta ante una crisis.

ยซNo existe el candidato perfecto, sino el adecuadoยป

ยซVictorias como la de Trump van mรกs allรก de la radicalidad ideolรณgicaยป, seรฑala el investigador polรญtico Dรญdac Gutiรฉrrez desde Londres. ยซEn realidad, provocan un cuestionamiento del propio concepto de representatividadยป. Segรบn su visiรณn, ยซTrump es un pequeรฑo recordatorio de que el liberalismo, e incluso el propio rรฉgimen democrรกtico, no puede sobrevivir sin ciudadanos y sin instituciones que estรฉn dispuestos a โ€˜jugar el juegoโ€™. El sistema se aguanta por una serie de โ€˜a priorisโ€˜ de los que nunca hablamos porque se dan por hechos, pero que han ido deteriorรกndose hasta el punto de poner al rรฉgimen democrรกtico y parlamentario al lรญmiteยป.

Desde Nueva York, el consultor polรญtico Yuri Morejon apunta que de la manera que no hay una sola forma de comunicar, tampoco hay un sรณlo tipo de respuesta ante este fenรณmeno. ยซNo existe el candidato perfecto, sino el adecuadoยป, seรฑala. ยซTendrรก mรกs opciones el que mejor encaje y conecte con el momento, los problemas, inquietudes, sueรฑos y estado de รกnimo de un elector que, por su propia coyuntura personal, se revuelca al no sentirse atendido, escuchado o protegido, y que tenderรก progresivamente a no atender a mensajes racionales, a desconfiar de los visiblemente emocionales y a activarse en definitiva ante aquellos mรกs visceralesยป, reconoce. ยซLa batalla, no obstante, sigue siendo la misma: cerebro, corazรณn y estรณmagoยป.

Una enumeraciรณn similar hace Mexรญa: ยซEn las urnas habitualmente confluyen dos emociones, la esperanza y el miedo. Mientras los polรญticos en el poder sean capaces de mantener viva la llama del progreso โ€”lento pero seguroโ€”, es muy complicado que se produzcan drรกsticos cambios de liderazgo polรญtico. Cuando los electores pierden el miedo, bien porque el statu quo les resulta insostenible y ya no creen que tengan nada que perder, o bien porque aparece un candidato o una idea ilusionante, entonces los votantes son mรกs atrevidos en los comicios y apuestan por lo desconocidoยป.

Y lo desconocido para el sistema han sido los euroescรฉpticos o el magnate norteamericano. ยซEn otro momento, los votantes hubieran rechazado a Trump por miedo a que destruyera su bienestar. Hoy, lo que da miedo es la continua pรฉrdida de bienestar y la falta de ilusiรณn en el futuro. Los electores culpan al sistema de la situaciรณn. Trump representa esa fuerza rupturista y su discurso de maverick, de outsider, genera esperanza. Muchos lo votaron con ilusiรณn y otros por considerarlo un mal necesarioยป.

Dรญdac Gutiรฉrrez pone nombre a esos โ€˜a priorisโ€™ que se vienen abajo con el rupturismo imperante. ยซ โ€˜Los ciudadanos votan racionalmenteโ€™, โ€˜los programas estรกn para cumplirlosโ€™, โ€˜la rendiciรณn de cuentas es el principal criterio que organiza nuestras alternanciasโ€™, โ€˜gobernar es una profesiรณn y hay que estar preparado y formado para elloโ€™, โ€˜los gobernantes son responsables y perseguibles por sus delitos y abusosโ€™, โ€˜la polรญtica es el mejor instrumento para organizar y avanzar hacia nuevas cuotas de progreso comรบnโ€™โ€ฆ. Todo esto hoy se tambaleaยป, considera. La idea misma de progreso ya no es monolรญtica y ยซse ha roto el monopolio que tenรญan los โ€˜polรญticosโ€™ para saber quรฉ โ€˜es mejorโ€™ para el futuro de la sociedadยป, zanja.

Pero todo esto puede tener consecuencias, mรกs allรก de la toma de algunas decisiones como desconectar al Reino Unido de la Uniรณn Europea o de elegir a Donald Trump como lรญder de occidente: la reacciรณn del sistema contra un voto irracional. ยซSe vuelven a legitimar por parte de gente cabal y formada otras formas de representaciรณn que parecรญan extintas. Hay un verdadero debate sobre temas como el retorno de modelos de democracia censitaria ilustrada, donde el voto estรก precedido de una โ€˜garantรญaโ€™ como una formaciรณn cรญvica. A lo ateniense vaya, cuando utilizaban los dos aรฑos de servicio militar y cรญvico como puerta de entrada a la โ€˜ciudadanรญaโ€™ ยซ, critica Gutiรฉrrez. ยซEn la misma lรญnea se debate abiertamente sobre la obligatoriedad del voto, forzando supuestamente a los โ€˜free ridersโ€™ del bienestar global a cumplir con sus โ€˜responsabilidadesโ€™ hacia el sistema. Un debate que tiene sin embargo sus lรญmites, porque no es lo mismo โ€˜participaciรณnโ€™ que โ€˜compromisoโ€™ o โ€˜responsabilizaciรณnโ€™ยป.

El futuro se presenta incierto, tanto por saber si este giro antisistema del primer mundo es algo pasajero o si tendrรก consecuencias mayores. ยซEn todo esto esconde un desafรญo, pero tambiรฉn una oportunidadยป, considera Gutiรฉrrez. ยซยฟSabremos reinventarnos o reformarnos en los prรณximos cincuenta aรฑos? Espero que sรญ, porque tener que aguantar a gente desempolvando la idea de una democracia censitaria ilustrada da algo de pavorยป.

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