En el último año las redes sociales se han llenado de noticias de salas que cierran y las posteriores iniciativas ciudadanas para reabrirlas. Hoy toca anunciar lo contrario. En los bajos de un edificio en la calle Béjar, 53 (Barcelona) está apunto de aflorar un nuevo reducto que se resiste a dar por perdido el placer de acudir a una sala de cine para ver películas independientes.
Zumzeig es el nombre de este espacio que cuenta con 70 butacas y que se postula como un lugar para ver cine «que destaca por su rareza o por su fuerte personalidad, que emerge y transita por los márgenes de los circuitos comerciales», explica su fundador, Esteban Bernatas, que es además productor de cine.
Dada las dificultades actuales para mantener un proyecto de estas características a flote, el productor franco catalán decidió añadir un elemento más a la iniciativa, un bar que servirá bebidas y tapas. «Es un lugar para debatir y compartir distintos puntos de vista sobre lo que se acaba de ver. Pero además la gente puede pasarse a tomar algo sin ver una película».
Sus experiencias personales en la industria marcaron la decisión de Bernatas de abrir este espacio al constatar la dificultad de conseguir emisión en los cines en España. «Fui el productor del documental Apaga y vámonos, un film sociopolítico dirigido por Manel Mayol sobre la recolonización económica española en América Latina. La película paso por muchísimas salas de cine independiente en Alemania e Italia. En el país germano estuvo en más de 25 salas. Sin embargo aquí apenas tuvo pases».
El creador de Zumzeig, llevaba tiempo además siguiendo la evolución de los circuitos independientes en otras ciudades europeas y se soprendió por su dinamismo. «Son pequeñas pero muy creativas. Hacen muchas cosas para mantenerse vivas. En Lausanne por ejemplo está Zínema que se promociona como el primer miniplex en el mundo. Tienen dos salas con 30 butacas cada uno. Puedes tomar o comer algo allí sin colas ni agobios. Hay una sala con una taquilla más pequeñita para los niños. En París está L’entrepôt que es una propuesta muy chic. En Bruselas están los Cines Nova. También tuve la oportunidad de ver los Cines Tonalá en México que me sorprendieron muchísimo. En total han sido 3 años desde la idea hasta hacerla realidad».
Entre los primeros estrenos de la sala que comenzarán este viernes, estará L’encerclement . «Un documental canadiense de dos horas y media que habla sobre cómo el neoliberalismo ha ido invadiendo todas las áreas de la vida. Algo muy relevante a la época que estamos viviendo. Con esta película espero poder reunir a gente para tener debates posteriores».
Bernates espera también que Zumzeig pueda servir de espacio para estrenar películas que muchas veces pasan directamente a DVD. «En Galicia por ejemplo, se está haciendo un cine muy interesante que no tiene apoyo en salas comerciales».
Para el interior de la sala, el cine ha contado con un sistema de sonido diseñado por Philip R. Newell, cofundador de Virgin y director de grabación de discos de Mike Oldfield y The Who. «Hemos hundido el suelo en la sala para crear un formato grada con las butacas. Además son cómodas y hay bastante espacio. Los espectadores pueden estar tranquilos. No se escuchará el ruido de gente masticando palomitas porque no las venderemos».
Aunque el bar será una parte importante de la experiencia «para recuperar el lado social de ver cine», Bernates espera que Zumzeig acabe identificado como un lugar par ver películas sorprendentes. «El cine es tan amplio que todos los miramos desde distintas perspectivas. Nos proyectamos en él. Pero frecuentemente los códigos y las maneras de contar historias son las que nos machaca Hollywood con los mismo valores. Sin querer encasillar lo que haremos, cada película será una visión distinta, un viaje en el tiempo que te removerá conciencias».
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Fe de errores: La sala se llama Zumzeig no Zum Zeig como pusimos en la primera edición del artículo.