Andre Ricard: diseño cotidiano en cinco frases

¿Qué tienen en común tu exprimidor con el bote de detergente que guardas en el tendedero y la Antorcha Olímpica de Barcelona 92? ¿O el frasco de colonia omnipresente en el baño de casa de tus padres con el cenicero de diseño minimalista y estilo nórdico que pululaban en las mesas de los pubs y bares cuando aún se podía fumar en su interior? Fácil. Todos son del mismo creador. André Ricard.

Y, por eso, todos desprenden la misma esencia: su diseño funcional, a veces casi invisible, concebido para resolver problemas cotidianos, evitando lo superfluo. Porque durante décadas, los diseños de André Ricard han estado en nuestras casas sin hacer ruido: en un colgador, en una botella, en una lámpara… El catalán de ascendencia francesa diseñó objetos pensados para durar, para usarse, para no estorbar, convencido de que lo verdaderamente bien hecho no necesita llamar la atención.

Su mirada, formada entre el impulso internacional de los cincuenta y una curiosidad insaciable, apostó siempre por lo esencial frente al exceso. Y así se muestra André Ricard. Diseño en uso, exposición coprodudida por Madrid Design Festival con Disseny Hub Barcelona y el FAD (y con el apoyo de las empresas AC Marca y Tatay), que puede visitarse en Madrid hasta el 3 de mayo. 

La manera en la que se disponen los objetos en la exposición ya destila esencia Ricard. Es el mismo formato por el que optó el diseñador en la histórica muestra Le design au quotidien (Bulle, Suiza, 1995), que él mismo comisarió, y que en lugar del habitual recorrido cronológico, opta por exponer cada elemento en el espacio del hogar donde cobra sentido: la mesa, el baño, la cocina, el estudio, la fiesta y la memoria.  La mejor manera, en su opinión, de de subrayar la vigencia, la atemporarildad y la cercanía de las piezas. De hecho, salvo la antorcha olímpica y algún otro elemento más, el resto se exponen sin vitrina.

Pero es quizás a través de las reflexiones del propio Ricard la mejor manera de acercarse a su personal visión de diseño: 

«La creatividad que ofrece el diseño debe estar al servicio del usuario, sin arrogancia ni paternalismo, pero con una paternidad responsable. No diseñas una vajilla para ti, sino pensando en quién la usará y la disfrutará»

«Para diseñar un producto necesitas conocer a fondo lo que quiere el cliente. Si comprendes el encargo, encontrarás la solución adecuada, como ocurrió con mi primer frasco para Puig»

«El mayor premio para  un diseñador es ver cómo un diseño suyo deviene atemporal, convirtiéndose en un clásico. Significa que un producto ha sido avalado por el público»

«El diseño de la antorcha (Barcelona 92) debía dar forma a un objeto con una fuerte carga simbólica, capaz de reflejar con dignidad tanto el espíritu olímpico como la identidad de Barcelona»

«La cuchara de madera de higuera es más bella que la de oro porque es más adecuada al uso: al remover con ella las legumbres en la olla, transmite su sabor al estar en uso. Cosa que no puede hacer la cuchara de oro»

La exposición André Ricard: Diseño en uso está abierta hasta el 3 de mayo en Fernán Gomez Centro Cultural de la Villa de Madrid, donde también puede visitarse las muestras Arte textil en Guatelama: diseño e identidad y Manifiesto Mediterráneo. El acceso a todas ellas es gratuito.

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Patrick Thomas

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