Es posible que suene radical e incluso paradójico, pero un altísimo número de los espacios de trabajo que habitamos están diseñados para aniquilar la creatividad. La continua ensalada de estímulos, distracciones, alertas, visitas al escritorio y cafés de pausa y conversación son el cúmulo de ingredientes perfectos para mantener a la mente alejada de su mejor desempeño.
Para crear, para pensar, una buena parte del proceso pasa por escucharse a uno mismo, aunque sea en sentido figurado. Y para eso, no basta con la voluntad. Hay que tener método. Hay que disponer de un plan. Quizás por eso, algunas de las mentes más creativas acostumbraban a dar lo mejor de sí en lugares insospechados. Es en esos lugares donde el portátil ASUS ProArt StudioBook Pro 17 puede resultar una herramienta extremadamente útil puesta al servicio de la creatividad.
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El ASUS ProArt StudioBook Pro 17 da a los profesionales creativos la oportunidad perfecta de contar con lo necesario para desarrollar cualquier proyecto por inusual que sea su localización.
El equipo de ASUS es una potente máquina destinada a satisfacer las necesidades de creación más exigentes. Con un peso aproximado de 2,4kg, el portátil monta una CPU Intel Core i7 y una tarjeta gráfica NVIDIA Quadro RTX 3000. Su pantalla es una NanoEdge LED-backlit de 17», con validación PANTONE y el 97% de la gama de colores DCIP3.
Además, el ASUS ProArt StudioBook Pro 17 se mantiene frío y silencioso (solo 35dB). Aunque la CPU trabaje a plena carga, la potente solución térmica evita que los componentes se saturen.
Lugares raros para crear, ideas excelentes para ejecutar
El baño es el lugar clásico de inspiración más cercana. Cada persona, salvo excepcionales y desgraciadas circunstancias, tiene uno a su alcance y, salvo que haya niños pequeños que entran de visita, es un templo unipersonal e individual. Lo que allí ocurre, allí queda, a no ser que las ideas que broten merezcan salir de esa húmeda estancia.
Steve Jobs, por ejemplo, tenía la costumbre de sentarse sobre la cisterna y meter los pies en remojo. Sí, en remojo dentro del váter. Parece obvio que el agua tiene la capacidad de relajar a cualquier persona, pero cabría considerar la posibilidad de emplear agua almacenada en algún otro lugar. En cualquier caso, así ocurría y así lo contamos.
Yoshiro Nakamatsu era un inventor japonés que, entre otras cosas, se sacó de la manga el floppy disk –si no tienes cierta edad, te aclaramos que es este objeto de almacenamiento de datos–. Nakamatsu también era muy de pensar en el baño. De hecho, hizo alicatar uno de oro de 24 kilates porque estaba convencido de que ese recubrimiento bloqueaba diferentes tipos de ondas que amenazaban su creatividad. Y porque podía permitírselo, claro.
Había una excentricidad mayor en el proceso creativo de Nakamatsu. En ocasiones, se sometía a procesos de privación voluntaria de oxígeno. El japonés decía que cuando aguantaba la respiración bajo el agua, era capaz de visualizar las soluciones a los problemas un instante antes de la muerte. Dado que se ha demostrado de manera fehaciente que no hay que amenazar la propia vida para ser creativo, el protocolo de Nakamatsu debería quedar reflejado solo por motivos de documentación.
En algunos lugares, la creatividad llegaba en la bañera. El legendario creador de videojuegos Shigeru Miyamoto tenía una bañera en su oficina. Miyamoto se ponía en remojo cuando se veía acorralado por el estrés y conseguía alcanzar un estado creativo tan elevado que de aquella bañera de Nintendo salió el Donkey Kong o la saga de Super Mario. Es de suponer que la bañera tuvo algún problema al que acudió solícito un fontanero italiano.
También del agua, en este caso del mar, viene otro hallazgo: la cámara de acción. La idea le brotó a Nick Woodman cuando estaba en la cresta de la ola. No hablamos en sentido figurado. Nick Woodman planeó un viaje de surf para inspirarse. Mientras pensaba en ello, con la mente ya surcando las olas, pensó que una minicámara atada a su muñeca documentaría perfectamente su viaje. Así nació la GoPro.
J.K. Rowling también solía encontrar la inspiración mientras viajaba, en este caso, en tren. La creadora de Harry Potter se quedó atrapada en un tren lejos de su lugar de trabajo. Allí, en aquel entorno inusual, su mente comenzó a volar y a crear una historia a la que bautizaría como Harry Potter y la Piedra Filosofal.
Richard Branson, fundador de Virgin, ha mencionado varios sitios como lugares de creación remota; lugares en los que el ASUS ProArt StudioBook Pro 17 es el aliado perfecto de la imaginación.
Cuando era un adolescente, solía reunirse con sus amigos en un sótano de Londres para pensar en el que sería su primer proyecto emprendedor: la revista Student.
También ha explicado en alguna ocasión que, a falta de dinero suficiente para comprar una casa, se compró una casa flotante. En ella, según cuenta, pasó algunos de sus días más felices, tuvo algunas de sus mejores ideas y alcanzó algunos buenos acuerdos en materia de negocios.
Cuando la necesidad de tranquilidad acechaba, Branson acababa en la cripta de una iglesia. Un ministro de la iglesia anglicana le alquilaba dicha cripta a Branson y su joven equipo. Aunque tu puesto de trabajo no tenga buenas vistas, probablemente sean mejores que las de este lugar. En cualquier caso, la tranquilidad y lo inusual del escenario permitió que Branson pudiera lanzar a trabajar su creatividad sin límite.
Algunos consejos para aumentar la creatividad
Además de encontrar un lugar adecuado y armarte de un ASUS ProArt StudioBook Pro 17 para llevar a cabo cualquier proyecto creativo, existen algunas medidas a tomar que pueden mejorar tus procesos de creación de ideas.
Por ejemplo, has de ser consciente de que conviene reservar tiempo para pensar. Aunque la inspiración llegue de pronto, reservarse un rato para liberar la mente y desarrollar las ideas suele tener premio. El cerebro se prepara para el proceso y divaga menos cuando se sabe que hay una hora de finalización de la tarea.
También conviene encontrar aquello que pone la mente a funcionar. Para algunos, es un disco de Olafur Arnalds. Para otros, emparejar calcetines tras hacer la colada. Cada persona tiene una o más maneras de activarse, pero conviene conocer la propia.
Entonces es cuando llega el momento de arremangarse y ponerse a hacer: escribir, esquematizar, dibujar, buscar dudas, investigar… Cualquier cosa para desarrollar lo que hay en la mente y comenzar a bajarlo a algún soporte físico o digital. Y cualquiera de esas cosas la puedes hacer con el ASUS ProArt StudioBook Pro 17.
Por último, conviene parar. Esperar. Volver. Repasar. ¿Tiene todo tan buena pinta como cuando se te ocurrió o, de pronto, ya no parece tan buena idea? Pues toca perfeccionar y refinar la propuesta. Ese proceso de auditoría es el que tiene el potencial de convertir una buena idea en una genialidad.