La barra del bar, el confesionario de un país acodado en el mostrador
Llegarán pandemias, aplicaciones de delivery y sitios cuquis donde tirar fotos a bebidas fosforitas. Caerán aguaceros o se secarán los parques, se iniciarán obras de peatonalización y se cambiarán locales por pisos turísticos. Pero hay un elemento del paisaje urbano que resistirá: las barras de bar. En medio de la vorágine digital, de las catástrofes medioambientales y de la transformación


