La nostalgia ya no recuerda el pasado: lo vende
La camiseta de Aimar o la del Piojo López; un Nokia 3310, el sonido de Windows al encenderse; la cabecera de Compañeros o de Al salir de clase; una cinta de casete grabada de la radio intentando cortar la voz del locutor justo antes de que empezara la canción; el videoclub un viernes por la tarde o la PlayStation conectada


