La insurgencia del asombro: jugar como acto de resistencia política
Pensar en cómo he llegado a escribir estas líneas es, en realidad, asombrarme ante un círculo que se cierra. Mi camino no ha sido lineal: ha sido un eterno retorno nietzscheano que comenzó en mi Caracas natal, hace casi 30 años, observando las limitaciones simbólicas de los niños y niñas de la calle, el summum de la exclusión social, y


