La semana en la que Logroño deja de comportarse como una ciudad al uso
Una plaza se convirtió en una playa. Un solar vacío acogió un circo. Doscientas personas caminaron al mismo ritmo durante el solsticio de verano. En otro punto de la ciudad, un jardín invitaba a intercambiar semillas con desconocidos y una pequeña construcción de piedra estaba pensada para que entrara una única persona a escuchar. Vistas por separado, parecen escenas sin


