El Premio Nacional de Arquitectura que prefiere el ladrillo guarrón al postureo de los ‘renders’
Imagina una obra en Granada en pleno bum del ladrillo. No hay oficiales de primera, solo jornaleros del campo que nunca han cogido una paleta. En lugar de llevarse las manos a la cabeza ante las paredes torcidas, Víctor López Cotelo se inventó una técnica que desmonta de golpe la solemnidad de su Premio Nacional de Arquitectura: el ladrillo guarrón.


