Decir que Barcelona sea una ciudades más creativas de Europa no es ningún oxímoron. A día de hoy, sigue siendo un lugar donde conviven talleres de cerámica con estudios de animación, ilustradores con escultores, diseñadores con fotógrafos y artistas que, cada fin de semana, organizan exposiciones, conciertos o abren las puertas de sus propios estudios. Paradójicamente, descubrir todo eso sigue siendo sorprendentemente complicado.
Sobre todo si se compara con lo que ocurre en otras industrias. Mientras restaurantes, hoteles o conciertos cuentan con decenas de plataformas desde las que darse a conocer, buena parte de la creación independiente continúa dependiendo de un algoritmo de Instagram, del boca a boca o de la casualidad. Que un artista sea brillante no significa necesariamente que alguien vaya a encontrarlo.
De esa contradicción nace BarcelonaArtists, una plataforma que quiere convertirse en un punto de encuentro para la escena artística independiente de la ciudad. El proyecto permite a los creadores reunir en un mismo espacio su trabajo, anunciar exposiciones, talleres, conciertos o estudios abiertos y facilitar que coleccionistas, comisarios, colaboradores o simplemente curiosos puedan descubrir qué está ocurriendo en Barcelona más allá del circuito institucional.
Detrás del proyecto están el director creativo y animador Mehran Shafaghi, la ilustradora Samareh Azadi y el desarrollador Erfan Shamabadi. Los tres conocen el problema desde dentro.

«Durante años echábamos en falta un lugar donde no solo fuera más fácil que clientes y colaboradores nos encontraran, sino también un espacio donde nosotros mismos pudiéramos descubrir a otros artistas con los que colaborar», explica Shafaghi. Esa necesidad dio origen primero a Artistivo, una plataforma pensada para conectar artistas de cualquier parte del mundo. Después llegó una segunda intuición: quizá las comunidades creativas también necesitaban herramientas mucho más locales.
Así nació BarcelonaArtists
La elección de la ciudad tampoco fue casual. Más allá de su peso cultural, Shafaghi asegura que Barcelona posee una forma muy particular de entender la creación artística.
«Aunque Madrid cuenta con más grandes instituciones culturales y probablemente acoge un mayor número de eventos, Barcelona tiene una comunidad especialmente cercana y colaborativa. Quizá por ser una ciudad algo más pequeña, existe una sensación de conexión muy fuerte entre los propios creadores».
Una percepción que, según explica, comparten muchos artistas que han terminado instalándose allí. Recuerda, por ejemplo, una conversación con la escultora Vanesa Muñoz, quien le describía la comunidad escultórica barcelonesa casi como una familia, donde la mayoría de profesionales se conocen y mantienen un contacto constante. La plataforma quiere reforzar precisamente esa red invisible.
Además de funcionar como directorio profesional, incorpora una agenda donde los propios artistas pueden anunciar sus actividades y un espacio editorial en el que se publican entrevistas para acercar al público las historias que hay detrás de las obras.
Y eso es solo el principio. Los impulsores ya trabajan en nuevas funcionalidades que permitirán vender obras directamente desde la plataforma, localizar estudios y espacios creativos, encontrar cursos de arte o acceder a otras herramientas pensadas para facilitar el día a día de quienes viven de la creación.
En el fondo, la aspiración es sencilla: que descubrir a un artista local deje de depender de la casualidad.






