Una cámara es algo así como un instrumento alquímico invisible. Ese artefacto es capaz de convertir un instante en una obra de arte, aunque, a menudo, se olvida el trámite. El diseñador británico Adrian Johnson ha vuelto su mirada a las cámaras y ha dibujado una serie de nueve máquinas en tributo a las clásicas y actuales Leica, Hasselblad, Rolleiflex, Mamiya, Olympus, Linhof y Polaroid.
La serie Basílicas pretende reflejar la belleza de estos dispositivos. No importa nada más. Y el ilustrador, para ello, utiliza una paleta de nueve colores sólidos y líneas perfectamente estudiadas.
“Hacer fotos consiste en la relación entre el fotógrafo y la fotografía”, dice Adrian Johnson en el blog del proyecto. “La cámara se utiliza para enmarcar el mundo que se presenta delante de ti. Normalmente es algo por donde miras pero no es algo que observas”.
El diseñador titula esta serie de ilustraciones como Basílicas porque establece una semejanza entre las catedrales y las cámaras. Johnson encuentra similitudes entre los elementos arquitectónicos de estos edificios y las piezas que forman el dispositivo. Las cámaras tienen, a su juicio, algo de monumental. Pero, además, en su interior también comparten algo con estas edificaciones: “las dos capturan personas”. Una, en imágenes y otra, en su sobrecogimiento interior.
Un homenaje dibujado a las cámaras clásicas
