Y Yorokobu se convirtió en una brillante caja de juguetes
Esta portada de Yorokobu es un juego. Una propuesta lúdica que Alejandro Parrilla plantea también como un viaje nostálgico a la infancia, la de los Tamagotchis, las películas noventeras, las pegatinas y mucho, muchísimo color. Y lo más fantástico de esta ilustración: que todo, absolutamente todo, cabe en la palabra Yorokobu. «Siempre me gusta romper esa barrera entre tipografía e


