No es la primera vez que alguien salva su vida gracias al cuerpo de un bolígrafo insertado en el cuello que le permita respirar. Pero, llegado el caso, ¿cuál sería la marca de boli que uno desearía llevar en el bolsillo si tuviera que actuar en semejante situación? ¿Un Bic cristal, un Faber-Castell, quizá un Inoxcrom Fantasy?
Está documentado que se han practicado traqueostomías de emergencia con tijeras, navajas de caza, cuchillas de afeitar, vidrios rotos, y hasta con los bordes dentados de una tapa de una lata. Y casos donde la vía aérea se ha mantenido abierta con objetos tales como clips de papel, cortaúñas y, como no, con la cápsula vacía de un bolígrafo.
Pero contrariamente a la creencia popular, la mayoría de los bolígrafos son inadecuados para su uso como sustituto de una cánula de traqueostomía médica debido a la falta de diámetro interior, lo que provoca una resistencia muy alta de las vías de respiración.
Sólo dos marcas podrían acercarse en eficacia a las cánulas o tubos traqueales, el instrumental quirúrgico que se utiliza en este tipo de procedimientos: el Bic Jumbo “tacto suave” y el Baron retráctil .
Así lo indica el estudio que el hospital británico Princesa de Gales hizo al respecto en abril de 2010 y que se tituló «Airflow efficacy of ballpoint pen tubes: a consideration for use in bystander cricothyrotomy».
Una traqueostomía es un procedimiento quirúrgico de emergencia en el que un cirujano u otra persona entrenada (si puede ser) corta un agujero en la tráquea a través de una membrana en el cuello, con el fin de insertar un tubo y permitir que el aire entre en los pulmones.
Este término al parecer no debe ser confundido con el de traqueotomía, en la que la incisión se cierra de inmediato. O con cricotirotomía (procedimiento de urgencia realizado entre los cartílagos tiroides y cricoides). Aunque en el decir popular estos términos se utilicen para el mismo final: salvar la vida de alguien que no puede respirar.
Y este hospital galés decidió examinar la idoneidad de los bolígrafos disponibles comúnmente en el mercado como sustitutos de una cánula médica de emergencia, comparándolos con dos conjuntos de cánulas de cricotiroidotomía estándar. Los bolis se evaluaron para conocer sus dimensiones, la velocidad con que se podían separar las piezas para crear el tubo y la resistencia de las vías con diferentes velocidades de flujo de aire.
Descubrieron que los diámetros internos de los bolígrafos varían considerablemente de una marca a otra, pero que ninguno es tan grande como un tubo hospitalario. También detectaron una gran cantidad de tiempo empleado para construir el tubo TT (traqueal-temporal), que varió de los 3 segundos del Bic 4 a los 170 segundos que tardaron en desarmar un staedler; y en la mayoría de los bolígrafos la resistencia de las vías se incrementó dramáticamente al aumentar el flujo de aire soplado a través de ellos.
Así que llegada la hora de elegir, está claro que más vale boli grande y grueso que fino. Y que más vale un Bic sencillo que otras marcas con muchos muelles. Aunque quizá, y llegado el momento de solicitar un bolígrafo a gritos, en vez de un escritor en la sala hubiera que pedir mejor un deportista. Porque si existe un elemento de emergencia de uso diario que supera a los bolígrafos para estos menesteres es la muy socorrida pajita de plástico que incorporan las botellas de agua que llevan los deportistas.
También este elemento, en comparación con el bolígrafo, fue analizado por unos investigadores, en este caso del Dwight David Eisenhower Army Medical Center, en Georgia, EE.UU, que bajo el estudio titulado «Bystander cricothyroidotomy performed with an improvised airway» concluyeron que, a la hora de escoger, la pajita es mucho mejor opción que un bolígrafo, por muy grueso que este sea.
Fuentes y Fotos: Emergency Medicine Journal, PubMed 1, 2, Surgeon Enciclopedia, Wikipedia 1, 2 y blog.xin.sg