Desde la calle, un cartel pequeño con un curioso nombre, Dr. You, impreso en letras negras sobre un fondo blanco intriga al paseante. En su cristalera, una pregunta le saluda: «¿Cómo te sientes hoy?». Aunque el nombre de la tienda y la interrogación ya dan pistas sobre qué venden allí, resulta inevitable cuestionárselo porque su aspecto exterior no concuerda con la imagen que tienes en mente. Te asomas tímidamente al interior blanco y minimalista, te acercas a los estantes con productos ordenados en hileras, y encuentras la respuesta: lo que venden es salud.
Dr. You se publicita en su web como una «farmacia de autoconciencia» y «salud para los curiosos», y ahí empieza el juego para hacer cómplice de su filosofía a quien entra en el local. Porque, aunque no lo parezca, hemos entrado en un herbolario que, según uno de sus fundadores, Juanjo Pinto, «viene a cambiar la cultura de la salud y a cambiar la mirada también, ver el lado positivo de la salud».

Juanjo y su hermana Andrea llegaron a España hace unos pocos años con la idea de crear un espacio donde cualquier persona preocupada por su salud se sintiera cómoda en él y donde se pudiera hablar sobre ella abiertamente, sin miedo a ser juzgado.
En Ecuador, su país natal, su madre había creado una cadena de herbolarios (allí los llaman farmacias naturales), por lo que crecieron «bajo ese paraguas del cuidado, de cómo estoy, de querer volver a uno siempre», aclara Juanjo. Trabajando en el negocio familiar aprendieron todo sobre suplementos y bienestar, aunque, en paralelo, cada uno de los hermanos siguió carreras diferentes.

Andrea trabajó en banca durante 10 años y Juanjo, que estuvo más implicado en el negocio familiar desde siempre, entró en contacto con el diseño a través del departamento de marketing del negocio de su madre y vino a España para formarse en esa disciplina. Tras un periodo que Juanjo define como de «desconexión con su salud», Andrea dejó la banca y se marchó a la India para aprender cuanto pudiera sobre ayurveda y budismo. A su regreso, se instaló en España, donde ya estaba su hermano, y ambos coincidían en lo mismo: no eran capaces de encontrar un lugar como el que imaginaban, así que decidieron crearlo.
«Dr. You encuentra la sinergia de la salud y del diseño como tal, porque también diseñamos un journey con el cliente —explica Juanjo—; veíamos que nadie se encargaba de saber qué pasa con el cliente cinco días después de su visita, qué pasa 15 días después, qué pasa un mes después. Farmacias y herbolarios te venden el producto y hasta que tú no vuelvas no saben de ti. Para nosotros también hay un trabajo fuerte ahí. No generamos clientes, generamos relaciones, y cuidamos esas relaciones».


Y para cumplirlo, han empezado por el diseño del espacio. En Dr. You no hay máquina registradora (Juanjo la llama counter) que sirva de barrera entre el cliente y el propietario. Tampoco hay estanterías abarrotadas de productos, tan solo una pequeña selección que los dos hermanos se encargan de elegir tras un proceso de investigación y con ayuda de un equipo médico al que confían cualquier decisión a la hora de ofrecer esos suplementos y productos, y crear los suyos propios.
Todo está pensado para dejar respirar, para invitar a la calma y a la desaceleración en cuanto se atraviesa el umbral. Para poder iniciar una conversación y encontrar su lugar. Y para que quienes se acercan a esta farmacia natural puedan explorar tranquilamente sin la presión de verse obligados a comprar.

Porque la clientela que busca Dr. You es aquella que, indistintamente de su edad, su nacionalidad, su trabajo…, se interesa por su salud integral y se hace preguntas, personas curiosas a las que no les basta comprar tal o cual suplemento, sino que quieren conocer más sobre ese producto, para qué sirve, cómo emplearlo, de dónde viene, quién está detrás de su producción…
Y, sobre todo, que se buscan a sí mismas, «que tienen esa curiosidad innata de querer conocerse más, preguntar qué es esto, dónde estoy, cómo me siento», confirma Juanjo Pinto. «Y nosotros vamos guiando en ese proceso». Porque, como sigue explicando, «conocerse más te ayuda a definir en esos momentos inestables que puedas tener en la vida, a encontrar mecanismos de acción para volver a uno».

La salud es un lujo que solo apreciamos cuando la perdemos, remarca Juanjo, de ahí que la estética de Dr. You sea muy parecida a una boutique o una joyería de alta gama. «Mucho de la creación del aspecto de cómo se iba a ver viene del deseo de hacer algo diferente. Porque hay ese tema de vulnerabilidad, de generar un espacio de cómo me siento vulnerable, y libre y abierto a contarte mi vida personal. Y eso no me pasa en un hospital ni en un herbolario».
Se trata, en definitiva, de formar comunidad y de trabajar la salud en compañía de otras personas. Ese fundamento está detrás de las actividades paralelas que organizan: club de libros, meditaciones, charlas, clases de yoga, barre y astrología, ceremonias de matcha…, una faceta más de cara a satisfacer esa curiosidad que les mueve a ellos y a sus clientes, en la que resaltan un área de actividad: el juego. Y ahí cabe desde la salud sexual hasta la relajación, la estimulación de la creatividad y una vía para acabar con la soledad.
«La falta de juego y de círculo social es un problema. La soledad no bien manejada. Yo creo que mucha gente se siente sola. Y los eventos que preparamos pueden ser un puente para lograrlo. Hacemos mucha vida de barrio».

Una comunidad y una red de relaciones que se extiende también a sus proveedores. «Vas cosiendo una telaraña; una persona te va presentando a otra persona, y luego vas cuidando de ellos. Nosotros, cada trimestre, revisamos el portafolio para ver qué está bien y qué podría mejorar. Lo que queremos agregar antes tienen que validarlo los médicos. Y si un proveedor entra en nuestro negocio, lo vamos a cuidar. Se vuelve una relación de amigos y es lo más bonito de tener un espacio donde quieres a todas las marcas y las cuidas».
«Yo lo veo como un círculo completo al estilo del herbolario antiguo, de la botica antigua, donde ibas, te sentabas un rato, te armaban tu propio diagnóstico… Y eso se perdió cuando nos industrializamos y nos volvimos bastante comerciales. Yo creo que ya hay esa cierta sensación de que la sociedad está yendo demasiado rápido, y estamos buscando puntos de conexión donde desaceleremos», concluye Juanjo.






