El español y sus mil maneras de ‘maldecir’ el trabajo

El verbo trabajar y el sustantivo trabajo son, hoy por hoy, dos de los términos más solícitos en idioma castellano. Se han hecho importantes a base de circunstancias. En España, por ejemplo, por tratarse de vocablos cotizados a precio de pepita de oro. En Latinoamérica, por estar viviendo uno de sus mejores momentos.

Hagamos Justicia con ellos entonces. Porque por mucho que digan esos madrugadores nórdicos de nosotros los latinos, en estos ‘sures’ también nos importan esas palabras. Vale que nos pirran bastante la siestas, acabar pronto para ver a los amigos y los cinco minutitos del cigarro, pero que no nos toquen los jornales, ¡hombre ya!, si hasta tenemos en cada país una manera de llamar a ese ratito del día en el que nos dejamos torturar a cambio de un salario.

Cierto es que no son tantas las fórmulas como las que atesoramos para decir cosas como follar, ser hijo de puta o pasarlo cojonudo, hay que reconocerlo, pero porque no hemos querido. Ahí van todas las formas que hay en español para que los migrantes sepan ‘maldecir’ con  propiedad sus trabajos.

obreros

En España se dice currar, ir al tajo, pringar o dar el callo. Si se trata de mucho curro se dice partirse el lomo, y si el trabajo es una gestión ilegal, trapicheo.

En Mexico trabajo es chamba, de chambear. También se puede decir talache. Y en función de si uno madruga más al norte o más al sur se puede ir por las mañanas al jale o a chingarle.

En América Central tampoco a nadie le cae el dinero del cielo:

Guatemala es de chambear o de chambiar. Sus más jóvenes al conseguir un empleo tienen un chance.

En El Salvador la misma chamba. Eso si no les pagan por echar verga o echar penca.

Para Honduras, además de chambear existe la posibilidad de echar riata.

Igual en Nicaragua más de uno está hasta las orejas de chamba. 

Costa Rica bretea en el brete, y cuando llegan muy cansados es que se han pegado una bretiada. 

Y mientras en Panamá diferencian entre trabajo, si se trata de un contrato fijo y bien remunerado; o camarón (originario del inglés come around), para cuando quieren referirse a una puesto temporal de jornada corta y mal pagado.    

En Cuba no se va a trabajar sino a trabajal. Además si se le ordena a alguien hacerlo se le dice trabaja Facundo. Como alternativa lo que también hacen es currelar en un currelo.

Puerto Rico, muy gringo él, también tiene jóvenes con chances. Allí el que no trabaja se busca un job para to work todo el día y punto

Es República Dominicana la que brega como una mula para ganarse los frijoles con el sudor de su frente. Cuando es un trabajo informal se llama chiripa o picota. Para el campo la echadía, y los funcionarios presumen de tener una botella. 

Los Sudamericanos también se dejan la espalda en esto de nombrar el currelo, no crean:

Venezuela chambea igual o más que los del norte de Latinoamérica. Por atarearse,  igual echan bola, que se ladillan y bregan cuando luchan mucho en su puesto. Ya si la cosa es a destajo lo que hacen es matar tigres. Un rebusque es un trabajo para redondear el sueldo y los negocios turbios se guisan, para que queden bien estofados .

En Colombia camellar y moler. Muchos más verbos no, que allí hace calor todo el año. 

Y en Ecuador se va al camello como va cualquier otro sudamericano.

En Perú uno se despierta para ir a la chamba

Mientras Bolivia trabaja en general, labura al sur, va a la pega al oeste y a veces también tienen que fichar en la chamba.

En guaraní del Paraguay fíjese si se esfuerzan que al trabajo lo llaman Mba’apo.

En Chile se va a la pega

Y en Argentina laburan. Le dicen changa si se trata de un trabajo breve y el curro normal en español de España para ellos suena a negocio sucio.

Que nadie diga que en Uruguay son vagos, porque serán pocos, pero laburan tanto como los porteños de enfrente y aguantan changas y changas antes de desafiar la ley teniendo un curro sombrío y nefasto.

¿Y en la africana  Guinea Ecuatorial? Para comprometidos con el empleo ellos, que lo mismo trabajan en español, trabalham en luso o travaillent en galo.

El caso, que deberíamos ir añadiendo entre todos los modismos que tenemos para decir trabajar o trabajo en nuestras respectivas áreas, a ver si van a venir los gringos y los guiris esos, nos van a ver de brazos cruzados, y nos van a tomar por vagos. Eso sí que no lo vamos a permitir, aunque lo incluyesen en nuestro convenio o nos pagasen las extras por aguantarlo. Aquí sudamos como cualquier rubio para llevarnos nuestros honorarios.

*(Tras los asteriscos están las fórmulas que han aportado los lectores de cada país. Anda, vamos a currarnos la lista un poco)

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Patrick Thomas

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