Lo tenían todo para ser felices: fama, dinero, reconocimiento profesional, amigos… Pero el destino, el dios supremo o aquello en lo que creen (si lo hacen) los personajes de los anuncios, tenía reservado otros planes para ellos. Primero, la crisis les condenaría al destierro. Después, todos se verían involucrados en un caso de asesinato: el de Mimosín.
Con la misteriosa muerte del osito de peluche arranca Era tan suave…, la novela de José Luis Moro que surge de la serie de artículos publicados por el director general creativo de Remo en Yorokobu, bajo el título Marketinadas.
“Desde niño he idolatrado a los personajes de la publicidad. Cuando mis amigos soñaban con Cruyff y Juanito, yo lo hacía con Juan Valdés y Mimosín. Y cuando empecé a hacer canciones, allá por el año 83, la publicidad y sus personajes fueron una de mis temáticas preferidas”.
Moro cuenta que los 30 segundos que duraba un anuncio le sabían a poco. Él necesitaba saber más de ellos, “y como la publicidad no me daba esos datos, decidí inventármelos yo”.
Su inventiva le llevó a fantasear con un Mimosín con una ajetreada vida sexual y pareja de Mr. Proper (¡¡¡¡perdón, Don Limpio!!!!), un Beefeater eternamente sumido en los brazos de Baco o un Gigante Verde vigoréxico.
“Me fastidia un poco esa perfección inmaculada de las marcas. Alguien tenía que humanizar a todos estos personajes, retratarles como seres humanos, con los mismos defectos y virtudes que nosotros, o quizás más, porque esa obligación permanente de sonreír les ha creado un lado oscuro muy potente”.
Y considera que no es el único al que esa pose pseudo feliz de las mascotas de las marcas le pone de los nervios. “La publicidad viene parodiándose desde siempre, porque todo lo que pretende ser absolutamente perfecto acaba por ser ridiculizable. De ahí mi libro o el corto Logorama. Muy recomendable. Su historia no tiene nada que ver con la mía, pero en ambos hay una coincidencia genial: Mr. Proper es gay”.
Confiesa que la muerte de Mimosín responde a esa especie de odio que le inspira el tierno osito del suavizante. De hecho, no es la primera vez que le asesina: “En el séptimo disco de Un pingüino en mi ascensor, Piromanía, que salió en 2004, hay una canción que se llama No hay nada más frustrante que hacer anuncios de suavizante, que arranca cuando encuentran su cadáver”.
Mientras sigue relatando el porqué de Marketinadas y del posterior libro, a Moro se le vienen a la cabeza algunas de sus principales referencias, como la “maravillosa” Toy Story y la pintura de Antonio de Felipe.
En el caso de Era tan suave…, las ilustraciones corren a cargo de Juan Díaz-Faes, quien confiesa que lo más difícil para él fue captar la esencia de cada personaje: “Al ser elementos conocidos, marcas populares, tenían que seguir siendo reconocibles, pero manteniendo mi estética de trabajo. Dibujar algo que ya es un dibujo modificándole la estética y composición no es fácil”.
Y aunque su trabajo no le ha hecho variar la percepción que tenía sobre estos personajes, reconoce que lo que sí ha cambiado es su manera de ver las marcas: “Ahora me fijo más en lo ‘dibujable’ que es un logotipo. Me gustó mucho dibujar al Príncipe de Beckelar o a los Pelochos por lo que disfruté en el proceso de redescubrir a los personajes”.
El libro, editado por Brand & Roses, ya está disponible en nuestra tienda.