Pongámonos en situación. Un buen día, un ilustrador se planta en una editorial y les dice a los responsables que quiere diseñar y colorear a mano, una a una, las 13.000 portadas de una de sus revistas. Ante una propuesta semejante, muchos editores habrían llamado a seguridad para echar del edificio al responsable de una broma tan pesada. A los de Novum, sin embargo, no les pareció tan mala idea.
De esta forma, el próximo número de esta prestigiosa publicación alemana de diseño gráfico contará con 13.000 portadas únicas y diferentes intervenidas una por una por el ilustrador Felix Scheinberger.
«La idea surgió del propio Felix. Había hecho alguna cosa semejante hace unos años con un libro que había publicado, pero la magnitud de ese proyecto era mucho menor tanto en lo que se refiere a la tirada como a la superficie a decorar. Ilustrar miles de ejemplares es algo un poco diferente, que conlleva más trabajo y algo más de riesgo», explica Cristine Moosmann, encargada de coordinar el trabajo junto con la redactora jefe de la publicación, Bettina Schultz.
«Bueno, la idea de personalizar portadas la tengo desde los años ochenta», explica el propio Scheinberger. «Por esa época, cuando todavía era estudiante, publicaba de vez en cuando fanzines de literatura y cómic. Eran publicaciones underground impresas en fotocopias, escritas y dibujadas por mí y distribuidas principalmente entre amigos».
Las tiradas de esas publicaciones eran realmente reducidas. No más de unos cientos de copias, de manera que no era muy laborioso lo de intervenir las portadas, no solo con pintura, tampones o stencils, sino pegando también adhesivos o sellos.
«Cubríamos cada centímetro de los suelos de nuestros apartamentos con periódicos y nos pasábamos noches pintando, estampando o pegando cosas. Veinte años después, recuperé esa experiencia para la portada de mi libro Watercolor for Designers (en español Acuarela para urban sketchers) porque quería probar que eso de que “la impresión o el papel están acabados” no es cierto», explica Scheinberger.
En Novum, tienen una opinión semejante sobre el papel y su convivencia pacífica con los medios digitales. Por esa razón, pensaron que la propuesta de Scheinberger sería una forma divertida y atractiva de aportar valor añadido a su revista. Especialmente porque a pesar de las ventajas de los medios digitales, los acabados de este trabajo son imposibles de reproducir en un iPad u otro dispositivo digital.
«Proyectos como estos son una forma estupenda de mostrar a los lectores las ventajas de las revistas impresas. Por supuesto que con ello no queremos quitarle valor a internet, pero hay ciertas cosas que sólo se pueden hacer realidad en el “mundo real”», explica Moosmann.
La parte más complicada fue organizar todas las fases del proceso manera que no se alterase el calendario de redacción, impresión y distribución de Novum. Para ello, no solo había que calcular bien los plazos sino que era necesario encontrar un papel y unas tintas adecuadas para la correcta impresión y un rápido secado.
«Las resmas de las cubiertas fueron impresas en offset y posteriormente transportadas a través de Alemania hasta Münster, localidad en la que fueron pintadas por Felix. Posteriormente, se trasladaron de nuevo al sur para encuadernarlas», explica Cristine Moosmann.
«Las 13.000 portadas fueron colocadas, con la ayuda de cinco estudiantes, en una sala de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Münster, en la que soy profesor de ilustración», cuenta Scheinberger. «Colorear toda la edición con acuarelas me llevó cuatro días de duro trabajo. Teniendo en cuenta que cada una de las portadas me llevaba unos diez segundos, cada hora podía hacer unas 360, es decir, unas 3.000 portadas al día». «El proceso completo, desde que se enviaron, se pintaron y regresaron a encuadernación, fueron diez días», concluye Moosmann.
Las portadas, de las que hay dos versiones, 6.500 con el rostro de un hombre y otras tantas con el rostro de una mujer –«que, por cierto, somos mi novia y yo», aclara Scheinberger–, son parte del número de abril de Novum, que se pondrá a la venta esta semana. si la quieren, pídanla en los quioscos de Alemania y no pierdan el tiempo rebuscando por iTunes.
«Me encantan los libros y sigo prefiriendo la ilustración tradicional aunque, ocasionalmente, tenga que hacer ilustraciones digitales», reconoce Scheinberger. «En mi opinión, lo atractivo de las técnicas tradicionales es que tienen más posibilidades, más versatilidad y personalidad y eso es lo que quiero preservar. De hecho, ahora estoy trabajando en un nuevo libro. Un cuaderno de bocetos sobre Israel y Palestina, que será publicado el próximo año por Hermann Schmidt Mainz y que dibujaré in situ en Oriente Medio».
ilusión por las cosas delicadas y bien hechas.
Estamos locos? éste deja sin trabajo a las imprentas 🙂 espectacular
Muchas gracias por el artículo! Esto lo llamo un completo: info+nombres+libros+inspiración! Bravo!
espectacular trabajo, que paciencia y tesón