El mundo de la comedia se rinde a sus pies. «La figura de Chiquito de la Calzada marcó un antes y un después no solamente en el humor de este país, sino en la apertura de miras, de mentes», afirma Sara Escudero. «Consiguió algo que perseguimos todos los cómicos: tener un sello personal, que la gente repita tus chistes y tu manera de hacerlos», recalca Esther Gimeno.
«Está claro que Chiquito va más allá de lo que es un cómico. Es un icono pop de la cultura española», sentencia Diego Daño. Y así, sucesivamente, los artistas de la risa festejan y ensalzan el talento inclasificable de esta rara avis del espectáculo.
«Chiquito fue un milagro en la comedia española, un tifón que tuvo un impacto social sin precedentes», reflexiona el periodista Daniel Guillén, autor del libro Hazme reír —una rigurosa y amena veneración a los humoristas— y más conocido por su avatar de Manuel de BCN en las redes sociales.

«De la noche a la mañana cautivó al público, entusiasmó y enamoró a la gente de la comedia; y modificó la manera de hablar de todo el mundo». Y remata: «Pese a su trascendencia, no estableció un nuevo paradigma en la manera de hacer humor, porque su estilo era inimitable: Chiquito solo hubo uno».
Chiquito de la Calzada, «¿te das cuen?»
Sí, niños y niñas: hubo un tiempo en el que decíamos cosas como «¿Te das cuen?», «Eres un fistro pecador de la pradera, por la gloria de mi madre», «Torpedorrr», «¡Grijandemore!», «¡Jarl!», «¡Hasta luego, Lucas!», «¡Al ataquerrr!», «¡No puedorrr, no puedorrr!» —tal cual, estirando las erres—, mientras sobreactuábamos emulando la particular gestualidad de Chiquito de la Calzada, trazando esos movimientos espasmódicos que sorprenderían incluso al mismísimo John Cleese de los Monty Python, protagonista del célebre gag de los andares raros.
Chiquito de la Calzada (Málaga, 1932-2017), de nombre real Gregorio Esteban Sánchez Fernández, marcó un hito en la escena. Cantaor de flamenco con más tablas que una fábrica de palés, el del barrio de La Trinidad saltó a la fama nacional en 1994 gracias al programa Genio y figura de Antena 3 Televisión, donde su forma de contar los chistes, sus bailecitos marca de la casa, las invenciones léxicas, sus onomatopeyas delirantes o las comparaciones genuinas —«¡Trabajas menos que el sastre de Tarzán!», «¡Te mueves más que los precios!»— lo catapultaron de aquí a la eternidad.
«Para mí ha sido el más grande, con ese saber improvisar, con su estilo propio. Espero que las nuevas generaciones sepan que Chiquito fue el primer cómico viral sin que existiera ese término. El legado va a ser inmortal», subraya Tomás García Serrano, uno de los mayores —valga la licencia lingüística— chiquitólogos de España.
Este popular monologuista —también malagueño— fue apadrinado en el espacio televisivo El rey de la comedia por su idolatrado paisano Chiquito de la Calzada, con quien llegó a compartir una amistad inolvidable. «Era una gran persona, supertierna, que puso de acuerdo a todos. Todo el mundo lo quería. Pude conocer a Gregorio, desternillante también en la vida. Un referente, una revolución del humor», apunta emocionado.
I Ciclo Fistrosofía en el Moments Festival
Todo el mundo lo quería. El genio andaluz cuenta en su ciudad natal con una estatua y un divertido semáforo en su honor, detalles de gratitud por su arte imperecedero. Y, ahora, este 13 de noviembre de 2024 se celebra el I Ciclo Fistrosofía. Jornadas de estudio y reflexión en torno a la figura de Chiquito de la Calzada en el centro multidisciplinar La Térmica de Málaga. Una gran cita organizada por los creadores Juanjo M. Fuentes y Francisco Daniel Medina, director y coordinador, respectivamente, del Moments Festival.
«Fistrosofía es un homenaje ya desde el título a la genialidad de la mente de don Gregorio. Aúna demasiadas cualidades dignas de someterse a debate y de ser reivindicadas: está el erudito, el cantaor y amante del flamenco, el humorista revolucionario, el actor protagonista, el hombre enamorado perdidamente de su esposa y de su Málaga, y también creemos que representa una manera humilde y muy humana de abordar el fenómeno de la fama», indican los artífices del Moments Festival, cuya programación de actividades —hasta el día 23 de este mes— resulta abrumadora.
Y con esta insuperable denominación de origen, la convocatoria por y para la Fistrosofía brinda varias ponencias con representantes de la cultura malagueña reflexionando en torno a ese «fistro de la pradera» que recibió en 2017, a título póstumo, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.
Pleitesía por don Gregorio
«Lo que intento enseñar cuando doy clases de comedia, lo que impregna y funciona en el stand up o la interpretación es hacer algo muy personal», comenta la cómica Esther Gimeno, que ha estrenado su monólogo ¡Arrepentíos! en Filmin.
«Al contar una historia general, creemos que se va a identificar más público, pero lo personal hace que la gente entienda que es completamente real para ti y favorece que así te acompañen en ese viaje. Y Chiquito de la Calzada creó un universo tan loco, único, paralelo que de lo más personal pasó a ser universal. Ese es el gran salto».
Análisis que suscribe la poliédrica Sara Escudero: «Su patrón era ese. Su mayor excentricidad era ser honesto. Era así y me fascinaba. Y, de hecho, creo que es muy difícil describir lo que todos sabemos que significa “fistrorrrr”; ¡pero lo sabemos! ¡Nos lo proporcionó él! No llegué a conocerlo en persona, pero está siempre en el top de los personajes cómicos de mi cabeza».
La pleitesía por don Gregorio daría para muchos más congresos como el de Moments Festival, desde luego. «La relevancia que ha tenido va más allá de los chistes; de hecho, casi nadie es capaz de recordar un chiste de Chiquito, sino sus expresiones», apostilla el cómico Diego Daño, uno de los mentores de El Golfo Comedy Club en Madrid. «Me acuerdo de que mi padre y yo hablábamos como si fuéramos Chiquito; y eso generaba un vínculo emocional. Porque Chiquito ha llevado el humor a cualquier conversación y aspecto de la vida».
Una huella indeleble que hay que reivindicar siempre. ¡Más fistrosofía en estos tiempos convulsos, por la gloria de mi madre!