Todos escondemos un tertuliano en nuestro interior. Y si no, ¿quién puede decir que no se ha enzarzado nunca en una discusión con un familiar o amigo cuando trataban de “arreglar el mundo”?
En muchos casos, esos diálogos tienen lugar alrededor de un café. Sin estudios científicos que avalen nuestra tesis nos atrevemos a afirmar que no es la cafeína la que da pie a esos debates sino que es la propia congregación de gente que comparten inquietudes similares aunque con puntos de vista diferentes la que los genera.
En conversaciones de ese tipo tiene su origen Kfé Innovación. Según Marga Ojeda: “Todo comenzó con reuniones informales que manteníamos un grupo de amigos que compartíamos la inquietud por realizar las cosas de otra manera. Hablábamos, entre otras cosas, del modelo congresual en el que una persona se dirige a un grupo cuando lo realmente interesante muchas veces está en las charlas en la cafetería. Igualmente, nos interesaba mucho el concepto de círculos ciudadanos locales donde físicamente se realizan debates importantísimos que podrían llegar a lo global. Y como tercer pilar, el concepto siempre presente de igualdad de oportunidades, de pensar que es posible realizar iniciativas libres y abiertas, de experimentar nuevas metodologías”.
Un día, Ojeda y el resto de contertulios con los que solía departir decidieron llevar sus reuniones a otro nivel. Y así pensaron en elegir un día y una hora determinada para convocar diversas tertulias locales.
Kfé Innovación comenzaba a tomar forma. Las dos primeras ediciones sirvieron para probar el formato: “Se trataban de tertulias locales no conectadas. Fue Kfe03 nuestra primera convocatoria en simultáneo. Nos reunimos en cuatro sedes (Getxo, Lleida, Sevilla y Barcelona) y las interconectamos a través de redes sociales. En esa ocasión tratamos el tema de proyectos de ciudad”.
Luego llegaría Kfe04 que supondría el gran salto internacional: “Nos reunimos en 48 sedes de forma simultánea para hablar de un tema común: Ciudades Educadoras”
Para la quinta edición, que se celebrará el próximo 27 de enero, hay confirmadas, de momento, 24 sedes y servirá para añadir una variante más al formato: “Cada coordinador/a de sede elige su propio tema. Así tenemos una especie de fotografía de los temas que interesan a nivel local para llevar a lo global, y conseguimos las uniones de sedes a proyectos. Cada sede, cuando finalice la edición, tendrá que sacar una propuesta de acción que elevará al resto de sedes. Tenemos temas tan interesantes como sanidad, educación, moneda alternativa, participación ciudadana, alfabetización digital, etc.”.
Pese a las novedades introducidas en las sucesivas ediciones, la esencia de Kfé Innovación no varía. “Detrás de Kfé estamos el mismo grupo de amigos que comenzamos, aunque podríamos decir que cada vez hay más gente detrás. Cada coordinador/a, cada asistente, cada persona que se interesa ya forma parte de la propia dinámica, que intenta ser lo más descentralizada posible. En realidad, nuestro objetivo es que la ‘organización central’ se note lo menos posible. Distribución, colaboración y apertura”.
Los escasos requisitos necesarios para formar parte del proyecto demuestran la apertura de la que habla Marga Ojeda. No hay un número mínimo de participantes (“Dos personas ya forman una interesante tertulia y pueden aportar grandes cosas al resto de sedes”), no existe un único perfil de asistentes ni de organizadores (solo basta con que la/s persona/s que lo coordine cuente con perfil en Twitter para conectar con el resto de tertulias) y la sede de celebración puede ser cualquier lugar que disponga de wifi y capacidad para 20 personas, número máximo de asistentes por reunión. Marga Ojeda explica el por qué de esta restricción: “Con mayor número, es difícil entenderse. Pasaríamos a otro modelo diferente, en el que, inevitablemente, sólo hablarían unos pocos y el resto no tendrían posibilidad de hacer sonar su voz”.