‘Más allá del arcoíris’ guarda Antonio Ufarte su archivo emocional

Antonio Ufarte

A veces ocurre: entras en un cine y la película que se proyecta en la pantalla, inesperadamente, logra calarte hasta lo más profundo. Tanto que puedes llegar a identificarte tan hondamente con su historia, con su protagonista, que bien podrías estar viendo tu propia vida y tus sentimientos en imágenes.

Al almeriense Antonio Ufarte, cineasta e ilustrador, le ha ocurrido un montón de veces. De ahí que haya querido rendir homenaje a esas películas que le descubrieron que lo que él sentía no era nada extraño ni anormal, que había muchos otros como él, que amaban como él, y que le ayudaron, de alguna manera, a aceptarse.

Ese homenaje es la exposición Más allá del arcoíris, una clara referencia a la canción de El mago de Oz que en su día interpretara Judy Garlant, tan estrechamente relacionada con el colectivo LGTBI, y que puede verse en La Fiambrera hasta el próximo 1 de agosto. La muestra forma parte de la programación del festival cultural Muestra-t, de MADO 2026.

La exhibición recoge 10 ilustraciones en las que Ufarte reinterpreta y lleva a su terreno algunas de las películas de esa temática que más le marcaron en su vida. Filmes como Brokeback Mountain, La mala educación, Call me by your name o Te estoy amando locamente, entre otras, que representan una especie de archivo emocional que revisita el cine como espacio de refugio y construcción identitaria.

Antonio Ufarte
‘Weekend’

El cine, las películas, nos remueven emociones. Aunque una misma película puede despertar sentimientos diferentes en cada espectador, ¿qué te removieron a ti estos filmes que has elegido?

Creo que el cine tiene algo muy poderoso, y es su capacidad de generar empatía hacia los protagonistas de las historias que cuenta. En el caso del colectivo LGTB, también nos ha servido como espejo para ver realidades similares a las nuestras y que eso nos hiciese aceptarnos y, de alguna manera, sentirnos entendidos.

De esta idea surgió la necesidad de hacer un homenaje a todas estas películas que en algún momento de mi vida me habían atravesado de un modo u otro.

Dependiendo de la película, en algunos casos me ha hecho sentirme identificado y aceptar mi orientación sexual; otras, me han hecho conocer parte de la historia de nuestro colectivo, o en otras, acercarme realidades lejanas, pero con situaciones que resonaban similares.

¿Cómo hiciste la elección de las películas que ibas a reinterpretar, más allá de tus gustos personales?

Cuando me planteé la exposición, me marqué como meta hacer solo 10 ilustraciones, con lo cual la elección era bastante difícil. Había películas que tenían que estar, como Call me by your name, Brokeback Mountain o Moonlight, porque son muy reconocibles para el público general. Pero tenía muy claro que también debía haber una representación de cine español y europeo y de cine más independiente.

Uno de mis objetivos con la exposición también es que el público descubra nuevo cine, que mis ilustraciones le lleven a buscar información sobre esa película y a verla al llegar a casa.

Para hacer la selección revisioné muchas películas, revisé muchas listas de «Lo mejor del cine LGTB», pero inevitablemente han quedado las que han tenido un impacto emocional para mí en algún momento de mi vida.

Antonio Ufarte
‘Nuovo Olimpo’

¿Podrías hablarme de un par de ellas? ¿Qué han tenido de especial para ti y cómo las abordaste en tu obra, cómo te las has llevado a tu terreno?

Te estoy amando locamente, por ejemplo, es una película que en su día me llegó mucho. Quizá por la cercanía geográfica a mi Almería natal o por lo bien representada que está en ella la relación con la madre y el proceso de aceptación de la orientación sexual del protagonista.

En su ilustración, quería plasmar ese momento de esperanza que vive el personaje cuando descubre que hay más gente como él, que ha encontrado por fin el mundo al que pertenece. Cromáticamente, la parte central e izquierda de su cara, que representan el presente y el pasado, están en tonos más oscuros y realistas; y la parte derecha, que representa el futuro, aparece en un azul intenso más alegre y artificial. En este caso trabajé también mucho la mirada de ilusión y curiosidad del protagonista.

Antonio Ufarte
‘Tierra de Dios’

La ilustración inspirada en Tierra de Dios (God’s Own Country) es quizá mi favorita de la exposición. En este caso, está muy trabajado el ambiente y la actitud de los personajes. Transmite una fuerte paradoja: los protagonistas están desnudos, en un espacio íntimo y pequeño, dentro de una bañera, pero, al mismo tiempo, se sienten lejanos emocionalmente, sus cuerpos apenas se tocan. Uno de ellos mira enamorado al otro, sin embargo, el otro rehúye esa mirada.

Esta ilustración es muy especial para mí. Fue la última que realicé para la exposición y ha supuesto el inicio de una evolución que me ha abierto a empezar a trabajar ambientes y emociones de una forma similar a los que aquí aparecen.

Además de la atmósfera de esas películas, la mirada, que es una de tus señas de identidad como ilustrador, sigue teniendo una gran fuerza y peso en cada obra. ¿Por qué es tan importante para ti?

Para mí, la mirada es lo más importante. Es, seguramente, la parte de la ilustración a la que dedico más tiempo, la que más reviso y retoco. Como pasa en la vida real, la mirada expresa mucho más allá de lo que se puede ver en una primera lectura.

Me gusta mucho jugar con esa ambivalencia, jugar con poses en las que el cuerpo o la actitud expresan una cosa y la mirada, algo totalmente diferente.

Antonio Ufarte
‘Brokeback Mountain’

Esas miradas tienen una extraña mezcla de serenidad y de tristeza. ¿Simbolizan algo en particular?

Creo que esa especie de nostalgia acompaña mi obra desde siempre. Incluso en los primeros paisajes al óleo que pintaba de niño en clases de pintura está presente ese halo de tristeza.

Con el tiempo, he aprendido a jugar conscientemente con ello para transmitir al espectador el sentimiento que quiero que impregne la obra.

Por ejemplo, en la ilustración dedicada a Identidad borrada (Boy Erased), todo está dispuesto compositivamente de manera que un primer vistazo te lleve a la mirada de desesperación del protagonista; y esa desesperación impregna toda la obra.

Además de ilustrador, eres cineasta. ¿Cómo influyen un ámbito y otro en tu obra en aspectos como la técnica, el color, la representación de escenas y atmósferas, etc.?

Al final, en ambos casos se trata de representar ideas y emociones a través de la imagen. En ambas disciplinas juegas con los mismos elementos, pero cada una tiene sus ventajas y sus dificultades.

En el caso de la ilustración, te lo juegas todo a una sola imagen estática con la que representar todo aquello que quieres contar o transmitir.

De todos modos, a lo largo de la historia del cine, en muchos momentos se ha inspirado del arte y viceversa. Por ejemplo, en Nuovo Olimpo hay un plano que es una clara referencia a El beso de Klimt, y me apetecía mucho la idea de volver a llevar la pintura ese homenaje del cine al arte.

Antonio Ufarte
‘Call me by your name’

¿Qué técnica has utilizado para estas ilustraciones?

Trabajo en digital, con una Surface Pro y Photoshop.

Me siento mucho más cómodo con este proceso porque me permite experimentar mucho más que pintar al óleo o con gouache, donde tienes que tener muy claro desde el principio exactamente lo que quieres hacer. Para mí, cambiar colores, deformar o agrandar algunos elementos forma parte del proceso y me permite ir tomando decisiones a la vez que voy creando.

Sin embargo, el resultado final es fácilmente confundible con una pieza analógica por los pinceles, ambientación y la gama cromática que suelo usar.

Creo que el soporte ideal para mis ilustraciones es físico. Por eso cuido mucho la impresión, utilizando papeles de mucha calidad y asegurándome de que se transmiten los colores tal cual aparecen en la pantalla.

Antonio Ufarte
‘La mala educación’

¿Cómo es tu proceso de trabajo?

En el caso de Más allá del arcoíris, revisioné cada película de nuevo para encontrar la atmósfera, el momento o el plano que quería plasmar. También tomé imágenes promocionales de referencia y, a partir de ahí, compuse la imagen que quería ilustrar para cada película.

Normalmente empiezo componiendo la imagen con grandes masas de color y desde ese punto voy afinando y creando poco a poco los detalles. Para mí es un proceso abierto de experimentación en el que debo ir tomando decisiones a cada paso.

Una vez terminada la ilustración, suelo dejarla reposar y retomarla al día siguiente con distancia para verificar si hay algo que quiero cambiar. Finalmente la imprimo y ahí es cuando realmente doy por creada la obra.

¿Qué opinas?

Último número ya disponible

#146 Primavera 2026

Sobre nosotros

Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

Suscríbete a nuestra Newsletter >>