San Román de Candamo es uno de esos preciosos pueblos asturianos donde el verde lo inunda todo. La naturaleza que lo rodea bastaría por sí sola para definirlo como un lugar que merece la pena visitar, pero, cada dos años, San Román se transforma en galería de arte y epicentro artístico y cultural abierto a quien quiera recorrer sus callejuelas.
Porque allí tiene lugar Néxodos Candamo, una bienal artística que quiere servir de puente entre la creación contemporánea y el mundo rural. La de este año, que tendrá lugar entre el 25 de julio y el 2 de agosto, es ya su quinta edición y contará con la participación de más de 20 artistas de todos los ámbitos.
Diez días con un programa que comprende visitas guiadas por las 10 intervenciones artísticas en el pueblo, conciertos de creación sonora contemporánea, una sesión de DJ a cargo de Rosa Pérez (Fluido Rosa, RNE) y el artista visual granadino Nökeö, poesía, presentación de un libro de artista, la proyección de los documentales Ladrones de fuego y Vidas irrenovables, cine, conversatorios, talleres y una performance a cargo de Pablo Charcos.

No sin los vecinos
Néxodos, que es también el nombre de la asociación sin ánimo de lucro que lo organiza, integrada por artistas que viven y trabajan en el ámbito rural asturiano y castellanoleonense, sería un evento artístico más si no fuera por algo que lo hace muy especial: la participación activa de la vecindad en su organización.
Los vecinos y vecinas proponen un tema sobre el que girarán las intervenciones plásticas, musicales y literarias que se crearán y los espacios donde se ubicarán. Una antigua panadería, una vieja escuela convertida en edificio de viviendas, un hórreo, una cuadra, el balcón de una casa…, cualquier lugar puede servir para dialogar con la historia del pueblo, de sus habitantes y con los problemas que les preocupan, y convertirse en llamada de atención y reflexión sobre el asunto central.

Este año, bajo el lema «Quedar ensin verde» (Quedarse sin verde), el tema elegido por los habitantes de San Román de Candamo es «el cambio climático en el medio rural, y en concreto, asuntos como la gestión forestal, las renovables y cómo impactan en estos lugares, y el turismo y la turistificación de estos territorios», explica el coordinador del proyecto Gerardo López. Los miembros de la asociación solo funcionan como meros intermediarios entre los artistas (ellos se encargan de contactar con los creadores y creadoras) y los pobladores.
«Normalmente siempre tratamos de que vaya ligado el trabajo de un artista con un vecino. Ya sea por el espacio en el que se interviene o por el tema que trata o por la disciplina en la que trabaja —aclara López—. Tratamos de que vaya todo muy de la mano».
Lo que buscan, explica el coordinador, es mostrar y contar las dos miradas sobre un mismo tema: la de quienes moran en estos territorios y la de los artistas que vienen de fuera.
«A lo largo de todo el desarrollo de los 10 días de encuentro, más todos los meses que llevamos ya trabajando y gestando todas las cosas, el papel de los vecinos es clave, es fundamental, porque son los que nos van marcando el ritmo de lo que se puede y no se puede hacer, de lo que puede encajar perfectamente, de saber las demandas que tienen y que se tienen en el pueblo», comenta Gerardo López.
«La idea es esa, que la propuesta artística o cultural que lanzamos desde aquí es una propuesta hecha a cuatro manos, las manos de los artistas y las manos de los vecinos, y que responde un poco a las preocupaciones que tenemos nosotros y a los temas sobre los que creemos que merece la pena reflexionar o crear conocimiento. Esa es un poco la clave».
Para los organizadores de Néxodos, es esencial que la propuesta esté muy implicada en el tejido asociativo y cultural del pueblo. «Y eso es una de las cosas que define o diferencia, de alguna manera, nuestro proyecto de otros muchos que suceden en el medio rural y que son muy interesantes también».

Espacios artísticos descontextualizados
La otra seña de identidad de Néxodos Candamo es la de convertir en espacios artísticos y culturales edificios y lugares que no fueron concebidos para ello.
Para el coordinador de esta bienal, salir del cuadro, del concepto de galería de arte tradicional, ayuda a acercar a la creación contemporánea a nuevos públicos, «porque la creación contemporánea es la reflexión que los artistas de hoy hacen sobre los problemas de hoy».
Y añade sobre este estilo artístico: «Tiene que interesarnos, o sea, tenemos que hacer el esfuerzo de que nos resulte interesante, porque nos ayuda a entender el mundo en el que vivimos. Esa es un poco la idea. Las galerías de arte a veces parece que separan, te distancian. El propio cubo blanco tiene una solemnidad que marca las distancias. Creemos que esos espacios diferentes plantean la relación con la obra de arte de una manera distinta».

Visitas guiadas
La tercera seña de identidad de Néxodos son las visitas guiadas que se llevan a cabo, durante el tiempo que dura la bienal, por las intervenciones artísticas ubicadas en el pueblo. En estas visitas no solo participan los creadores, sino también los vecinos que han hecho la propuesta o han cedido sus propiedades para la intervención.
«Es muy importante que los artistas estén presentes en las visitas porque ayuda mucho a entender las piezas, pero también es muy importante que los propios vecinos asuman un poco el papel de guías del pueblo y de guías de las obras de arte, porque también elaboran el concepto que se está trasladando y lo traducen de una forma natural al lenguaje cotidiano, que es lo que intentamos hacer nosotros también», explica Gerardo López.
«Cuando vas de la mano de un guía y de la mano de cada uno de los artistas que tienen sus propuestas, las cosas cambian de una forma radical. Se entiende muchísimo mejor todo e incluso se genera diálogo».
![]()
Para que ese diálogo se establezca, esas visitas se organizan en grupos de no más de 30 participantes. Buscar la cercanía y la proximidad incluso en estos paseos por el pueblo está en la base de esta actividad. Al no ser necesarios medios técnicos como altavoces o micrófonos para que todos puedan escuchar lo que se dice de viva voz, esa sensación de proximidad es aún mayor.
«Nosotros sí que insistimos mucho en que es importante venir a las visitas guiadas porque es donde se saca todo el jugo a la propuesta. Donde conoces a los vecinos y donde esa conversación que queremos generar en torno a los asuntos que tratamos se produce. Es muy importante dialogar con la gente que viene, qué planteamiento tienen ellos, qué visión tienen del pueblo. Eso nos interesa mucho y nos enriquece mucho a los vecinos de aquí y a los artistas también. Y esperamos que a los que nos visitan también les parezca guay e interesante».
Arte efímero
Una vez finalizada la bienal, las obras de arte desaparecen. «Nosotros no queremos crear un pueblo museo, eso está claro —afirma con rotundidad el coordinador de Néxodos—. Nuestro proyecto no va de crear un pueblo museo, sino de generar esas propuestas culturales interesantes, reflexivas, que generen pensamiento o conocimiento cada cierto tiempo sobre los temas que nos interesan, y ya está. Pero que el pueblo quede como estaba. Eso es fundamental».
Aunque es cierto que algunas veces, muy pocas, algunas intervenciones se han quedado en sus ubicaciones por petición expresa de los vecinos. Es el caso de un pato de goma hecho en metal que adorna la Fuente del Pato, y que hasta ese momento no tenía pato, bromea López. O la campana de cerámica sin badajo que cuelga del pequeño campanario de lo que fue una escuela, como metáfora del silencio de las escuelas rurales cerradas. Ambos elementos forman parte ya del patrimonio de San Román de Candamo.
Néxodos
Nada de esto sería posible sin el colectivo que está detrás de la organización, Néxodos. Nacido en 2017, lo integran 16 socios y socias de distintos ámbitos culturales y artísticos unidos por dos cosas en común: el interés por la creación contemporánea y el interés por el medio rural.
Todos sus integrantes, explica Gerardo López, son amigos y artistas que viven o tienen sus estudios en pueblos y que trabajan en red desde los diferentes territorios en los que están asentados. Su trabajo combina investigación, creación y mediación, reivindicando el medio rural como espacio de innovación y pensamiento crítico.
«Siempre hemos visto que había una distancia muy grande entre el trabajo de creación contemporánea y la realidad del medio rural. Con esa preocupación y con el interés de mezclar un poco esas dos cosas y de hacerlas un poco más más próximas nace este proyecto».
Para este colectivo, el objetivo fundamental es acercar el pensamiento contemporáneo a la realidad de la gente de hoy. «Los artistas contemporáneos reflexionan sobre lo que está sucediendo hoy y aportan desde sus distintas prácticas un poco de luz al mundo en el que vivimos. Como creemos firmemente en eso, pues hemos tratado de poner en pie distintos proyectos que tienen que ver con acercar ese pensamiento y esa creación contemporánea al medio rural; a la periferia en su conjunto, pero sobre todo al medio rural», aclara López.
Esos proyectos se desarrollan en Asturias (Néxodos Candamo), Valladolid (proyecto re-hacer, centrado en residencias de alfarería en El Portillo) y Palencia (Espacio Nexo990 en Monzón de Campos).

Además, cuentan con su propio sello discográfico, Vestíbulo, de creación sonora contemporánea, algo que, como comenta Gerardo López, es también muy periférico dentro del arte contemporáneo y suele quedar fuera del foco de atención de galerías y museos.
El esfuerzo que llevan a cabo para impulsar y sostener estos proyectos es grande y su financiación, según cuenta su coordinador, es bastante limitada. Por eso buscan artistas que quieran ser cómplices de lo que el colectivo pretende impulsar y estén dispuestos a aceptar una remuneración muy alejada de lo habitual.
Para la edición de este año de Néxodos Candamo han contado con el apoyo económico de Bienal Climática y del Ayuntamiento de Candamo, pero todo, remarca Gerardo López, es fruto del esfuerzo de los vecinos, que ponen dinero, de los negocios locales y de los socios del colectivo. No hay ningún gran organismo como el Principado o algún ministerio detrás del proyecto, pero eso no les importa. «Estamos muy a gusto. Es una pena ser pobres, pero estamos muy a gusto siendo libres», confirma el coordinador.






