Abuelos, libros o paquetes de tabaco: así se bautiza una banda de rock

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Antes de llenar estadios o aparecer en el cartel de un festival, para los grupos de música existe una necesidad más prosaica: dar nombre al mismo. Las historias que hay detrás de muchas bandas demuestran que el proceso puede ser cualquier cosa menos algo científico.

Imaginemos por un momento que El límite no fuera una canción de La Frontera, sino de Las Muñecas Repollo. «Las Muñecas Repollo, en concierto». «Nuevo disco de Las Muñecas Repollo». «Gira 40 aniversario de Las Muñecas Repollo». Quizá nos habríamos acostumbrado. O quizá no.

Lo cierto es que ese fue uno de los primeros nombres de La Frontera, una banda que acabaría vendiendo más de un millón de discos. En algún momento alguien debió de pensar que aquello de Las Muñecas Repollo no tenía demasiado recorrido. Visto con cuatro décadas de distancia, y ataviados con la capa y las mallas del Capitán A Posteri, parece una decisión bastante sensata.

La elección del nombre de un grupo tiene mucho de apuesta a ciegas. Hay que encontrar unas palabras para definir algo que, muchas veces, todavía ni siquiera se sabe qué va a ser. Y hacerlo pensando, además, en un futuro que puede ir desde tres conciertos en bares hasta una carrera de 40 años.

Un estudio de la agencia de naming Damename sobre nombres algunos de los grupos más exitosos del panorama internacional demuestra que las musas del naming musical trabajan de maneras bastante peculiares. A veces recurren a la literatura. Otras, a la familia. Y, cuando no aparece ninguna idea mejor, siempre puede servir un paquete de tabaco.

Antes de Spotify estaban los abuelos

Los algoritmos todavía no habían descubierto la música, pero los abuelos ya tenían una influencia considerable sobre ella.

Kings of Leon debe su nombre al abuelo de los tres hermanos y el primo que forman la banda: Leon. Jacoby Shaddix también miró hacia el árbol genealógico cuando bautizó a su grupo como Papa Roach, apodo familiar de su abuelo adoptivo Howard William Roatch.

Deep Purple añade una abuela a la colección. El nombre procede de una vieja canción compuesta por Peter DeRose que era una de las favoritas de la abuela de Ritchie Blackmore.

Y el caso de Moby lleva la genealogía un poco más lejos. Su verdadero nombre es Richard Melville Hall y entre sus antepasados está Herman Melville, el autor de Moby Dick. Sus padres aprovecharon el parentesco para empezar a llamarlo Moby cuando todavía era un bebé.

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Leer también ayuda

Si la familia no proporciona ninguna solución, siempre queda la biblioteca. Tyler Joseph encontró Twenty One Pilots estudiando Todos eran mis hijos, de Arthur Miller. En la obra, un empresario decide enviar piezas defectuosas para aviones militares para evitar pérdidas económicas. La decisión acaba provocando la muerte de 21 pilotos. A Joseph le interesó especialmente el dilema moral de elegir entre lo correcto y lo conveniente, y aquellos 21 pilotos terminaron dando nombre a su proyecto musical.

Iron Maiden también salió de una historia, aunque en este caso llegó a través del cine. Steve Harris vio en El hombre de la máscara de hierro una referencia a la doncella de hierro, el supuesto instrumento de tortura con forma de sarcófago erizado de púas. Para una banda de heavy metal tampoco parecía mala carta de presentación.

Dave Grohl buscó en un episodio todavía más extraño de la historia. Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos pilotos aliados utilizaban la expresión foo fighters para referirse a misteriosas luces que aseguraban ver mientras volaban. Grohl, aficionado a la ufología, recuperó el término para la banda que creó después de Nirvana.

Y Barón Rojo se fue hasta la Primera Guerra Mundial para encontrar al aviador alemán Manfred von Richthofen. Años después, tras incontables conflictos internos en la formación, Sherpa, antiguo vocalista del grupo, dejó una reflexión difícil de superar: «Nunca deberíamos habernos puesto el nombre de un hombre muerto».

También vale mirar lo que tienes delante

No todos los nombres necesitan una referencia literaria ni una explicación capaz de ocupar media página de Wikipedia. A veces basta con mirar alrededor.

Los vallisoletanos Celtas Cortos empezaron llamándose Colectivo Eurofolk. Después ganaron un concurso y llegó el momento de grabar un disco, así que tocaba encontrar algo con un poco más de gancho. Durante la búsqueda, el batería Nacho Castro puso sobre la mesa su paquete de Celtas cortos, los cigarrillos sin filtro de la conocida marca. Ellos hacían música celta. Los cigarrillos eran Celtas. Eran cortos. Fin de la reunión.

Liam Howlett tampoco tuvo que viajar demasiado lejos para encontrar The Prodigy: era el nombre del sintetizador Moog Prodigy con el que había empezado a crear música en su habitación.

Más accidental todavía fue The War on Drugs. Adam Granduciel y Kurt Vile estaban pasando una noche de fiesta en Filadelfia y comenzaron a bromear con expresiones grandilocuentes propias de políticos y telediarios. Una de ellas era the war on drugs. Lo que empezó como una ocurrencia absurda acabó escrito en discos y marquesinas de medio mundo.

Y Sepultura nació gracias a una traducción. Max Cavalera estaba intentando pasar al portugués Dancing on Your Grave, de Motörhead. Se topó con la palabra sepultura y decidió que acababa de encontrar el nombre que necesitaba.

Cuando el nombre está ya medio hecho

Otras bandas se ahorraron incluso esa búsqueda. Guns N’ Roses apareció cuando se fusionaron L.A. Guns y Hollywood Rose. Tomaron una parte de cada nombre, las juntaron y uno de los grupos de rock más famosos del planeta quedó bautizado.

Florence + The Machine también nació de reciclar material existente. Florence Welch e Isabella Summers se llamaban en broma Florence Robot e Isa Machine cuando empezaron a hacer música juntas. Para su primer concierto decidieron acortar el chiste y convertirlo en algo ligeramente más serio.

Y luego están quienes utilizan su propio nombre como materia prima. Carolina Giraldo se convirtió en Karol G. Rachel Agatha Keen terminó siendo Raye. Katheryn Hudson, en cambio, tuvo que cambiar el suyo para no confundirse con la actriz Kate Hudson y adoptó Katy Perry, utilizando el apellido de soltera de su madre.

El nombre que no significa nada. O sí

Después están los casos que se resisten a la explicación. El origen de Maroon 5 continúa siendo una especie de secreto de Estado. Adam Levine ha explicado que los miembros de la banda acordaron no revelar qué significa realmente el nombre. Las teorías llevan años circulando, pero ellos mantienen el misterio.

Y tiene cierta lógica. Estamos tan acostumbrados a buscar el significado de las cosas que basta con negárnoslo para hacerlas más interesantes.

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Patrick Thomas

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