En el plumaje de las aves hay miles de mensajes. En su color y su textura hay códigos que solo entienden los pájaros. Hablan del sexo, de su especie y de historias que los humanos desconocemos pero que, para ellos, resultan imprescindibles para el cortejo.
Manuel Persa se fijó en las plumas de estos descendientes de los dinosaurios y pensó que él también podría hacerles hablar. Y para que los humanos entendieran su lenguaje las convirtió en un alfabeto.
El diseñador gráfico tomó las plumas de una web china y se basó en la tipografía bodoni póster para construir el nuevo abecedario. Después lo subió a su web, a libre disposición del que lo quiera, para dejarlo volar.


Una tipografía de plumas de pájaro
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