Cómo tener sexo según los monjes taoístas

El sexo se revela como parte imprescindible en la vía hacia la iluminación. Eso creían los antiguos monjes chinos taoístas, que no solo no rechazaban el coito como algo impuro, sino que lo utilizaban como método de sanación. El sexo como motor de las energías y artífice del equilibrio de las mismas, siempre y cuando fuera practicado con sabiduría.

El Tao de la sexualidad se nutre de muchos textos antiguos, pero quizás el más enigmático sea el Su Nu King o Clásico de la Virgen, publicado en España por Mandala Ediciones entre otros. Las primeras menciones del mismo datan del siglo 5 d.C. pero probablemente fuese escrito mucho antes. Y mucho antes significa cientos de años antes, pues el personaje principal del libro es el Emperador Amarillo Huangdi, personaje mitológico chino que algunos historiadores sitúan alrededor del 2600 a.C..

El texto recoge conversaciones entre el emperador y sus consejeras sexuales acerca de temas como la impotencia, la abstinencia, la eyaculación o las posturas. Todos estos temas giran en torno a la salud y la plenitud, fin último de la vía del Tao y por tanto de su aplicación a la sexualidad.

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La mujer en el Su Nu King desempeña un papel accesorio y subordinado al hombre, en este caso al emperador. El poder y la iniciativa residen en este, al que se le aconseja tener sexo con muchas jovencitas para nutrirse de su energía yang al tiempo que estas se equilibran con su yin. De hecho era su esposa quien controlaba las concubinas y las ofrecía a su marido para su goce y salud. Las mujeres de poder también ejercían esta aparente promiscuidad. Aparente, puesto que uno de sus propósitos era evitar el vampirismo energético que podía derivarse de las relaciones monógamas. En la antigua china los celos eran considerados causa de enfermedad si no enfermedad en sí misma.

A pesar del carácter misógino y machista del Su Nu King, el equilibrio energético sexual masculino se logra junto con el femenino en una especie de retroalimentación. De hecho, para alcanzar la plenitud masculina es necesario que la mujer alcance su cenit de placer, algo bastante revelador viniendo de un texto tan antiguo. Un buen coito consiste en que la mujer llegue al orgasmo (libere su yang) y el hombre retenga su esperma.

La impotencia

La mujer, en ocasiones denominada «la enemiga», puede corromper la energía masculina, es decir, su agua es más fuerte que el fuego del hombre. Ambos quieren la unión pero si este se vuelve muy Yin,  su tallo de Jade no se hincha ni se pone duro y la vergüenza podrá leerse en su rostro. Si esto sucede, el hombre debe calmar su corazón y reforzar su voluntad y así vencerá a «la enemiga».

La abstinencia

Para los monjes taoístas, la abstinencia era un acto contra natura y el sexo, una vía hacia la santidad. «Sin coito, el Shen (corazón) no puede alcanzar su plenitud y la energía Yin-Yang queda bloqueada», reza el Su Nu King.

Eyacular o no eyacular, esa es la cuestión

El semen es considerado la quintaesencia del hombre, su fluido de mayor concentración energética. El Su Nu King recomienda no eyacular o eyacular con poca frecuencia. Para lograrlo hay tres métodos:

1) Retirarse antes del orgasmo, cuando el tallo de jade está todavía duro. Si bien puede concebirse como quedarse a medias, los monjes aseguran que renunciando al placer inmediato se logra la plenitud duradera.

2) Durante el orgasmo, bloquear con los dedos la zona del perineo, entre el escroto y el ano, para obstaculizar la salida del semen y favorecer su reabsorción. Aparentemente es algo molesto.

3) Evitar la salida del semen durante el orgasmo con la respiración. Se concibe el orgasmo como un proceso eminentemente energético más que corporal. Se redirige la energía hacia la base de la columna y luego hacia la mente. Aparentemente un tanto utópico o nivel gurú.

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Las posturas del Tao de la sexualidad

1) El dragón giratorio

La mujer se tumba sobre la espalda y alza la puerta de jade para ser penetrada por el tallo de jade. El hombre intercala ocho impulsos leves con dos muy profundos. Después él debe voltear las caderas de un lado para otro para estimular el borde superior de la puerta de jade. Este método refuerza la salud y la mujer goza de alegría.

2) El tigre al acecho

La mujer se coloca en postura de gatear con la cabeza hacia abajo y los glúteos hacia arriba. El hombre penetra la puerta de jade ocho veces lo más profundamente posible. Repetir cinco veces la operación. La mujer no estará nunca enferma y el hombre más fuerte que nunca.

3) El mono peleón

La mujer se acuesta sobre la espalda y coloca sus piernas sobre los hombros del hombre que hunde su tallo de jade. La mujer es la que se mueve mientras el hombre gruñe. El acto dura hasta que la mujer alcanza el clímax. Este método cura las 100 enfermedades.

4) La cigarra trepadora

La mujer se tumba boca abajo mientras que el hombre se coloca sobre su espalda. Después de que el tallo de jade penetre nueve veces, la mujer levanta un poco los glúteos y el tallo golpea el clítoris. Repetir seis veces el proceso. Se debe finalizar tan pronto como la mujer haya alcanzado el orgasmo. Este método curará los siete tipos de dolores.

5) La tortuga remonta

La mujer se tumba boca arriba y dobla las piernas con las rodillas hacia el pecho. El tallo de jade penetra a media profundidad y luego hasta el fondo. El acto termina cuando la mujer llega al orgasmo. Este método permite al hombre ponerse en forma y recuperar sus fuerzas.

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6) El fénix revolotea

La mujer se tumba con las piernas levantadas y el hombre se coloca sobre ella con las manos contra el suelo. El tallo de jade penetra ocho veces profundamente. La mujer entonces gira la pelvis. Repetirlo tres veces o parar cuando la mujer llegue al orgasmo. Este método previene las 100 enfermedades.

7) El conejo come pelos

El hombre se tumba boca arriba con las dos piernas juntas y la mujer se sienta sobre él dándole la espalda. El tallo de jade frota la parte anterior de la vagina. Cuando el embalse de la mujer se desborda, el acto se detiene. Este método tiene un papel preventivo.

8) Los peces frotan sus escamas

El hombre se tumba boca arriba mientras la mujer se acuclilla de cara a él. El tallo de jade penetra a poca profundidad y la mujer gira sobre él. Guardar la posición todo el tiempo posible. Este método cura las enfermedades relacionadas con la excesiva acumulación de mucosidades.

9) Las cigüeñas bailan con el cuello

El hombre se sienta y la mujer se acuclilla sobre sus muslos rodeando el cuello del hombre con sus manos. El tallo de jade frota los labios vaginales. El hombre agarra las nalgas de la mujer para ayudarla a girar. El acto termina cuando el manantial de la mujer fluye. Este método cura el agotamiento de la energía renal.

 

 

 

 

 

 

9 Comments ¿Qué opinas?

  1. Este año que viene no dejaré pasar El mono peleón (sin gruñido). El resto de posturas a practicarlas que queremos estar sanos como manzanas :). Buenísimo.

  2. Aun recuerdo su rostro y la expresión de extrañeza cuando sus sospechas se confirmaron al notar que de mi tallo de jade no brotaba el liquido de la vida, después de unos minutos, esa extraña mentalidad de mujer tomo el control y me increpo mi falta de evidencia de placer, acusándome de no sentir mas gusto por su cuerpo, por ella.
    Al ver en su rostro el enojo, mi primer pensamiento era que seria inútil explicarle el porque, mi virilidad no estaba en duda, solo mi afecto y mi deseo hacia ella.
    Baje la mirada , conteniendome para no decirle algo que no la hiciera enfadar mas, cuando note su puerta de jade y sus muslos, brillando, después de nuestro encuentro, era un signo inequívoco de que ella alcanzo el placer, puse mi mano sobre su muslo y aunque ella la retiro con algo de violencia, insistí y la mire a los ojos mientras mis dedos acariciaban su puerta y sin decir una palabra, la bese.
    Eso paso hace muchos años, ahora ya no estamos juntos, en retrospectiva pienso que quizás debí explicarle o quizás solo debí dejar de ser «yo», no lo se, nunca lo sabre, pero les diré que, cuando una mujer que alcanzo el orgasmo, te reclama el porque ella si y tu no, te confunde demasiado, te hace pensar y creer que todo lo que hiciste estaba equivocado, y eso, deja una marca… para siempre.

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