Antes de que lo cantara Moby ya lo defendía el científico Carl Sagan en su obra ‘Cosmos’: estamos hechos de polvo de estrellas. Más allá de una afirmación bonita, se trata de un postulado científico que se basa en la teoría de la nucleosintesis y que nos retrotrae a los primeros tres minutos de vida del Universo.

Según esta teoría, la creación de nuevos núcleos atómicos proviene de la materia preexistente. No hay nada nuevo bajo el sol, salvo el propio sol. Todo -y todos- viene -venimos- de la misma base, así que, ahorrándonos complicadas conjeturas científicas y explicaciones enrevesadas, podemos afirmar que somos polvo de estrellas. Las creencias personales determinarán el nivel de intervención de una entelequia ajena, quizá divina, que estaría supervisando el proceso.

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Después de que lo defendiera Carl Sagan, después incluso de que lo cantara Moby, Sergio Albiac ha decidido demostrar, gráficamente, que somos polvo de estrellas. Ha creado un proceso automático que combina los retratos con fotos del telescopio espacial Hubble, creando collages estelares, rostros conformados por enanas amarillas, gigantes azules y novas enanas. Retratos astronómicos que se crean de forma automática, fruto del azar y la materia base, en este caso las fotos, gracias a una técnica que Albiac ha dado en llamar collage generativo.

“El poder del tiempo y el azar es inmenso” reflexiona este artista catalán “nosotros mismos somos el resultado de una combinación novedosa de elementos preexistentes, los átomos, que a su vez se crearon, en gran parte, durante la muerte de las estrellas. Para mí, no hay un ejemplo más impresionante del poder combinado del tiempo, el azar y un conjunto de reglas (las leyes de la física)”. Con Stardust, Albiac pretende emular a menor escala esta idea. Lo hace gracias a lo que él llama “computación poética”, un programa que sirve “para expresar belleza, contrastes y la relación del hombre con el azar” resume.

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Albiac usa las fotos que le envían sus seguidores. Los usuarios deben seguir unos sencillos pasos para tener, en unos tres días, su propio retrato estelar. No pide dinero a cambio, no acepta siquiera donaciones. “Quise que la participación del público fuera completamente gratuita” reconoce, “la extraordinaria respuesta y difusión del proyecto es más que suficiente, he rechazado cualquier beneficio económico directo”.

Estas imágenes generan cuestiones interesantes de analizar, no solo por su estética ni por el mensaje que esconde, sino por las consecuencias que este “arte generativo” plantea. ¿Puede un artista seguir creando obras tras su muerte? ¿Qué determina la autoría de una obra? Quizá el tiempo nos de las respuestas, quizá sea el propio trabajo de Stardust quien las arroje.  Albiac ya ha creado otros proyectos de arte generativo con periódicos, vídeos de Youtube, o tinta digital. “Estoy experimentando con el ‘azar dirigido’ para extender las propias capacidades de creación” afirma. Stardust lleva funcionando seis meses de forma autónoma y sigue activo. Podría seguir activo incluso tras la muerte de Albiac, la única limitación temporal a la que se enfrenta este proyecto es el interés de los usuarios. Y estos, de momento, no se cansan.

Carl Sagan intentaba convencernos de que «el estudio del Universo es un viaje para autodescubrirnos», Moby nos cantaba que “nada puede pararnos, porque todos estamos hechos de estrellas”. Sergio Albiac traduce estas afirmaciones en imágenes. Y el resultado es tan simple como poderoso.

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Imágenes de Sergio Albiac 

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