El Poder Amarillo toma las paredes de Madrid

«No hay jaula bien segula pala un pajalito que quiele volal»

La noche es territorio de los gatos y las estrellas. La noche atrae a los noctámbulos que buscan paredes donde plasmar sus inquietudes para que el alba las alumbre al día siguiente y destape la historia que hasta entonces permanecía dormida. Este felino noctámbulo se llama Yellow Power. Es pintor, madrileño y chino. Probablemente ya habréis visto su prole por las paredes de Malasaña o Lavapiés. La reacción habrá sido de sorpresa, rechazo, risa, alboroto, indiferencia, pero ¿qué es Yellow Power?

La pintada Yellow Power es un acto reivindicativo en clave de humor. Según Yellow, “esto es reivindicativo, la gente tiene la imagen del chino en la tienda, en el restaurante, el chino latero, el chino poco sociable. Hay una especie de oscurantismo en torno a la comunidad china en España. Yellow Power pretende sacarla del estereotipo devoto y dócil y darle un espíritu sinvergüenza. Yo busco reírme de la sociedad, reírme de la temida invasión china. Le doy una vuelta al asunto. El chino no solo vende bolsas de chuches, ahora hay un Yellow Pope, un Yellow Punki, un Yellow hípster… El chino no es solo el chino. El chino es cualquiera, es uno más en nuestra sociedad”.

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«¡Muelte y destlucción!»

Le pregunto qué pensaran los chinos del barrio cuando vean las pintadas. ¿Sentirán el poder amarillo? ¿Qué pensarán los jóvenes chinos de primera y segunda generación? «La gente se tiene que quedar descolocada, sobre todo los que no sepan de qué va esto. La mayoría, en realidad. Algunos pueden creer que es hasta racista. Tengo algunas pintadas sobre la Yellow People, la Yellow Family, la Yellow Invasion… además en lugares comprometidos. Pero no es racista, es un toque de atención. El Yellow Power nació como un concepto del chino poderoso y las pintadas son su forma de expresión».

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«Todos tenemos una helmana amalilla»

Aquella noche salí con él por Lavapiés a pintar en lienzos públicos de mármol, cemento y gotelé. Él amarilleaba la ciudad mientras yo tomaba fotos. No era la mejor noche, el barrio estaba alterado, el ambiente rebosaba de esa electricidad previa a la tormenta tropical. Los coches y las lecheras de policía habían tomado la plaza de Lavapiés y no paraban de patrullar las calles aledañas. ¿A quién estaría buscando el Estado Policial? No lo sé. No a Yellow Power, imposible, eso hubiera sido demasiado halagador.

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«Las manos son pala tlabajal»

Su rutina es sencilla pero curiosa. El felino camina entre los edificios enajenado de aleatoriedad. Cuando identifica un lugar adecuado se para y lo examina como el pintor que escudriña la tela en blanco. En un par de segundos pondera la visibilidad, la textura, el tamaño y dibuja en su mente el chino risueño que va a perpetrar. Mira a ambos lados de la calle, hacia arriba –a los balcones− por si alguien ha salido a fumarse un pitillo al fresco y saca su espray. Primero el relleno amarillo y luego el contorno negro con una boquilla needle –trompa de elefante− que le confiere una estética (en sus propias palabras) muy dirty. Si la pintada lleva prisa por la situación o localización, los chinos quedan solo retratados con el negro y privados de su poder amarillo.

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«La familia siemple se mantiene unida»

«Salir a la calle es un subidón de adrenalina y engancha». De hecho, esa noche casi nos pilla la policía un par de veces, lo que yo como relator buscaba −salir a que casi nos pillen−. «Haya o no haya policía uno siempre tiene que tener los cinco sentidos alerta. Cuando aparece el coche patrulla hay que echar a correr. Si dudas, estás jodido», asegura.

¿Es arte? Yellow no cree que lo sea o en todo caso no le corresponde a él decidirlo. «Yo trabajo con esto y al día siguiente puede desaparecer. Algunos artistas urbanos utilizan la calle como altavoz de su trabajo. Yo no, yo busco una relación distinta con la calle. No busco exponerme yo ni mi trabajo, sino una realidad». Le pregunto si duran poco los Yellow Power en las paredes. «Es curioso, en Navidad duran menos, ahora duran algo más. Ya sabes, el Ayuntamiento tiene que mantener la ciudad limpia en algunas fechas importantes. Sé que lo que hago puede ser molesto. Maldito chino, dirán, otla vez tocando los huevos. Pero esa es la naturaleza de esta actividad». Aquella noche Yellow Power procreó vástagos hasta quedar agotado. Para él es bien sencillo, «el homble que no sabe sonleíl, no debe ablil la tienda».

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“La noche es telitolio de los gatos y las estlellas”

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“Comí tanto que molí y me hice santo”

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“Aloz pala hoy, hamble pala mañana”

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“La pizza es china en veldad”

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“Quelemos un Papa chino”

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“Sin liesgo no hay lecompensa”

Más prole pictórica de Yellow Power en su página.

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Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

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