
Lo peor de estar en un lugar, es dejar aviso de que se ha pasado por ahí. Desafiar a la fugacidad que supone la propia existencia tiene, en muchos casos, algo de inevitable, pero también de innecesario. Somos poco o casi nada, en el gran engranaje universal y muchos, muchísimos, son más necesarios que nosotros. Por eso, ¿qué necesidad hay de dejar constancia e impacto en la naturaleza de nuestro devenir? Ramón Verdugo recorre los entornos rurales descubriendo que, de alguna, manera, hemos estado en cada sitio.
El contenido completo de este reportaje, en Fotokobu.
Yo estuve ahí (Fotokobu)
Artículos relacionados
25 de octubre de 2026
Cómo parar una OPA con creatividad y llevarse el Gran Premio a la Eficacia
23 de octubre de 2026
La era de la inteligencia artificial que nos devuelve a los juguetes de hojalata
23 de octubre de 2026
El monstruo viste de Prada (y vive en tu casa)
22 de octubre de 2026


