Las banderas ajenas del fรบtbol

Si el fรบtbol es una guerra y los futbolistas sus solados, debes saber que gran parte de nuestro ejรฉrcito lo forman mercenarios. Que no se ofendan, lo dice la RAE. Porque esta liga nuestra, tan espaรฑola y de la que tanto presumimos, tiene muchรญsimos extranjeros. Eso, que en realidad no tiene importancia alguna, lleva a una reflexiรณn: si el fรบtbol triunfa por la pasiรณn, la representaciรณn, lo colectivo, las banderasโ€ฆ ยฟquรฉ defiende en realidad?

El deporte es como la guerra, ya lo hemos comentado alguna vez, una guerra que libra de otras guerras mayores y que sirve de buena muestra del poder geopolรญtico mundial. En esas guerras jaleamos a nuestros soldados, pintamos nuestra cara con nuestra bandera, nos enfundamos nuestros colores, gritamos y saltamos para animar a los nuestros y criticamos sin piedad al enemigo. El enemigo, el otro. Ese que a cambio de la cantidad adecuada de dinero puede convertirse en uno mรกs de los nuestros en apenas unas semanas, igual que aquel hรฉroe de nuestro ejรฉrcito al que encumbramos como รญdolo puede acabar siendo odiado como traidor si acaba ingresando en las filas del rival.

El fรบtbol es pasiรณn, en cierto modo irracional, diversiรณn, evasiรณn y representaciรณn civilizada de un conflicto. En este circo no hay cristianos y leones, ni sacrificios humanos, ni mรกs violencia de la que un estricto reglamento permite. Pero inspira colectividad, representar algo: un lugar, una idea, un sentimiento. Y el fรบtbol tambiรฉn es negocio, y uno de los grandes. Por eso a nuestro ejรฉrcito no le importarรก comprar, si puede, a una buena remesa de mercenarios de otras latitudes para que besen nuestro escudo, vistan nuestras pieles y combatan por nosotros, al menos hasta que le ofrezcan una alternativa mejor en otro lugar.

Gran parte de la realidad se puede explicar con el fรบtbol: se puede intentar explicar la polรญtica de forma mรกs sencilla, se puede estudiar la rentabilidad real de dedicarse profesionalmente a uno de los oficios mejor pagados del mundo. Y eso por no entrar en la quiebra de muchos clubes que malgastaron en bonanza y zozobran durante la crisis, del auge y caรญda de zonas de influencia, de inversiรณn pรบblica o de muchรญsimas otras variables.

Cuando el fรบtbol dejรณ de ser lo que era

Pero sin รกnimo de ser nacionalista en un mundo globalizado, el fรบtbol ha perdido su labor de representaciรณn. Los colores que dibujan esos ejรฉrcitos no son los colores que visten nuestros territorios. Ni tampoco los soldados que defienden nuestras banderas estuvieron ahรญ desde el principio.

Este pasado fin de semana se decidรญa quiรฉn serรญa el campeรณn de invierno de la Liga con un partido entre los dos mejores equipos del aรฑo, empatados a puntos. Pisaron el cรฉsped 27 jugadores de Atlรฉtico de Madrid y Barcelona, de los cuales 14 fueron espaรฑoles y 13 extranjeros. Hilando mรกs fino, el Atlรฉtico de Madrid, donde llegaron a jugar 13, puso a cinco espaรฑoles en el campo, de los que dos fueron madrileรฑos. Por su parte, el Barcelona, por quien jugaron 14, puso a nueve espaรฑoles, de los que siete fueron catalanes y, de ellos, seis de Barcelona. En nรบmeros generales puede parecer poca cosa, pero es una estadรญstica que mejora casi cualquier otro choque de nuestro campeonato.

Eso sรญ, el duelo real, el de las marcas, no se dirimรญa ahรญ, sino a cientos de kilรณmetros: quienes empataron a cero fueron los capitales de Azerbayรกn, principal patrocinador de los locales, y Qatar Airways, lรญnea aรฉrea emiratรญ que patrocina a los visitantes. En el Calderรณn, ademรกs de casi tantos extranjeros como espaรฑoles, habรญa muchรญsimos petrodรณlares.

Cuando en 1995 un juez decidiรณ fallar a favor de Jean-Marc Bosman abriรณ la caja de Pandora que cambiรณ el fรบtbol para siempre: se dejรณ de limitar el nรบmero de europeos que podรญan jugar en los clubes continentales, abriendo la puerta a que el mercado deportivo se globalizara y se agigantaran las diferencias: los clubes mรกs ricos compraron a jugadores de todo el mundo, algunos de los cuales lograron oscuros pases de ciudadanรญa europea en virtud de algรบn antecesor familiar, cerrando las puertas de las ligas nacionales a muchos jugadores emergentes.

Casi 20 aรฑos despuรฉs el fรบtbol moderno es irreconocible. Ahora hay jugadores espaรฑoles en el extranjero -algo que antes no pasaba-, incluso en los mejores clubes del mundo; incluso varios en un mismo club. Aquel Liverpool de Benรญtez, que ahora ha repetido en pequeรฑa escala en el Nรกpoles, marcรณ una tendencia que ahora continรบan con รฉxito algunos jugadores en equipos como el Chelsea, el Bayern de Mรบnich, el Tottenham, el Swansea, el Arsenal, el Manchester United o el Manchester City, por citar solo algunos.

Pero eso, que tiene su parte buena, tiene un recambio negativo: el รฉxodo de estrellas de nuestro fรบtbol tiene mucho que ver con el inicio de la decadencia econรณmica espaรฑola, a la vez que con el รฉxito deportivo nacional. Y, como consecuencia, alguien tiene que llenar esos huecos, generalmente con mucha menor calidad dado el menor precio de contrataciรณn. El fรบtbol es ahora un gigantesco negocio de compra, venta y patrocinio internacional sin lรญmites que, poco a poco, ha desdibujado la esencia de โ€˜lo nuestroโ€™, entendiendo eso como sentimiento de pertenencia a un equipo al que se anima.

Plantillas que parecen la ONU

ยฟEjemplos? Hay varios equipos nacionales donde hay igual o mayor nรบmero extranjeros que de espaรฑoles en la plantilla: el Mรกlaga (17 extranjeros y 8 espaรฑoles), el Granada (14 extranjeros y 9 espaรฑoles), el Sevilla (16 extranjeros y 13 espaรฑoles), el Valencia (13 extranjeros y 10 espaรฑoles) , el Real Madrid (12 extranjeros y 11 espaรฑoles) o el Levante (14 extranjeros y 14 espaรฑoles). Seis equipos de veinte, un porcentaje nada desdeรฑable.

ยฟY quรฉ representan clubes con esos nรบmeros? ยฟLa identidad del lugar? Tampoco. Equipos como el Almerรญa, por ejemplo, no tienen a un solo jugador de la provincia, aunque tienen once de fuera del paรญs. O del ya citado Granada, que no tiene a un solo granadino en su plantilla. Estรก claro que es mรกs fรกcil encontrar jugadores del lugar en provincias mucho mรกs pobladas, pero no solo la poblaciรณn marca el รฉxito de una zona en el plano futbolรญstico: la historia del club de referencia, las dotaciones deportivas y otras variables tambiรฉn entrarรญan en juego.

Esa โ€˜multiculturizaciรณnโ€™ del fรบtbol hace que duelos clรกsicos de nuestro fรบtbol cobren otro tinte. Por ejemplo, sirve de claro reflejo polรญtico el hecho de que el Barcelona, con una plantilla de 29 jugadores, tenga 19 espaรฑoles, de los que 10 -un tercio- son de la provincia y casi todos los demรกs, de Cataluรฑa en general. Por contra, el eterno rival deportivo y polรญtico muestra otra cara bien distinta: de los 23 jugadores del Real Madrid solo 11 son espaรฑoles, y solo cinco -casi una quinta parte- son de Madrid.

Tampoco es casual que la mayor tasa de jugadores nacionales se dรฉ en clubes vascos y navarrosโ€ฆ porque, ademรกs de espaรฑoles, la enorme mayorรญa de sus plantillas son de Euskadi, Navarra o, en su defecto, zonas cercanas como el Paรญs Vasco francรฉs y entorno, o La Rioja. Asรญ, de los 24 jugadores del Athletic, 22 son espaรฑoles de nacimiento -dos son franceses, aunque cuentan con nacionalidad espaรฑola- y diez son de Vizcaya; en la Real Sociedad hay 28 jugadores, 21 de ellos espaรฑoles y diez de Guipรบzcoa; en Osasuna hay 26 jugadores, 21 de ellos espaรฑoles, de los que 8 son navarros. De hecho, por aquello de los cambios de bando, el Athletic cuenta con cuatro guipuzcoanos y la Real con tres vizcaรญnos.

El nacionalismo futbolรญstico no es tan intenso, aunque mucho mayor que la media, en la otra regiรณn nacional donde existe ese tipo de debate polรญtico: el caso ya comentado del Barcelona, cuya plantilla es un tercio extranjera, un tercio barcelonesa y otro tercio del resto de Espaรฑa (casi toda catalana), se completa con el del Espanyol, que tiene 25 jugadores en plantilla, 15 de ellos espaรฑoles, nueve barceloneses. El derbi de โ€˜barcelonidadโ€™ lo gana el Barรงa en nรบmeros absolutos, pero el Espanyol se lo lleva por porcentaje.

Otros clรกsicos de nuestro fรบtbol quedan completamente deslucidos bajo estas variables del nacimiento. Por ejemplo, el Sevilla cuenta con mรกs extranjeros que espaรฑoles, pero al menos de los 13 espaรฑoles que tiene 7 son sevillanosโ€ฆ mientras que el Betis, que tiene en plantilla 16 espaรฑoles y 10 extranjeros no cuenta con un solo sevillano de nacimiento en sus filas.

Todo esto no es solo cuestiรณn de los soldados que combaten: tambiรฉn de los generales que dirigen desde el banquillo. Ahรญ la mayorรญa son espaรฑoles: 14 por 6 forรกneos, pero solo cuatro son de la regiรณn del equipo al que tienen bajo su mando. Es el caso de Osasuna, Getafe o Almerรญa, ademรกs del paradรณjico caso del Granada, donde no hay ningรบn jugador de la provincia en la plantilla y el รบnico granadino sobre el campo es el entrenador.

La clave: el dinero

En todo esto hay varias claves econรณmicas evidentes. Volviendo a la idea inicial, el fรบtbol es para muchas cosas una buena metรกfora de la realidad. Asรญ, el desembarco de capital de paรญses emergentes o zonas del planeta con poderรญo monetario no se ha hecho esperar. Hay casos de compras de clubes a manos de millonarios ociosos, desde el Chelsea de Abramovich o el Mรกlaga de Al Thani al Racing de Santander de Peterman, y supuestos compradores que quieren invertir como sea en equipos con enormes necesidades de capital, como el Valencia y Peter Lim.

Pero dejando de lado a los โ€˜dueรฑosโ€™ de los equipos, los mariscales que comandan a esos ejรฉrcitos a los que jaleamos, hay otras vรญas de ingreso econรณmico extranjero en nuestro fรบtbol, y ahรญ la mayorรญa forรกnea es abrumadora. Solo cuatro equipos, un quinto del total, visten ropa de una marca espaรฑola, y ninguna es de su provincia: Getafe y Valencia visten de Joma, que es castellanomanchega; Granada lleva Luanvi, que es valenciana, y solo el Levante lleva Kelme, que es alicantina, no de su provincia pero sรญ de su autonomรญa.

En el campo de los patrocinadores, los mecenas que pagan nuestra guerra de cada fin de semana, el esquema es apenas mรกs alentador: ademรกs de dos clubes que carecen de ellos en su camiseta (Betis y Valladolid), solo ocho tienen como sponsor principal a una marca espaรฑola, aunque en este caso la gran mayorรญa sรญ son de su รกmbito regional. Salvo el Almerรญa con Urcisol (murciana), el resto sacan el dinero que gastan de su entorno geogrรกfico: el Athletic de Bilbao con Petronor, Osasuna con Lacturale, el Elche con Gioseppo, el Getafe con Confremar, el Levante con Comunidad Valenciana, el Rayo con Nevir y el Villarreal con Pamesa.

Visto todo esto, ยฟvas a dejar de enfadarte, gritar o llorar de alegrรญa con las derrotas o las alegrรญas de tu equipo aunque sepas que seguramente tiene poco que ver en su funcionamiento y gestiรณn con tu ciudad? Seguramente no. Y precisamente por cosas como esas el fรบtbol es lo que es.

รšltimo nรบmero ya disponible

#141 Invierno / frรญo

Sobre nosotros

Yorokobu es una publicaciรณn hecha por personas de esas con sus brazos y piernas โ€”por suerte para todosโ€”, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

Suscrรญbete a nuestra Newsletter >>