A tu cocina le falta un electrodoméstico y ni siquiera te has dado cuenta. Probablemente porque aún ni está comercializado, aunque el prototipo funciona. No se trata de hacer aquí publicidad de uno de esos aparatos que en realidad se encargan de generarnos necesidades infundadas, sino de esos otros pensados en verde para resolver necesidades reales. «Un solo litro de aceite usado contamina mil litros de agua. Y el agua potable es cada vez un recurso más limitado», explica la razón de su emprendimiento Analía Blanco, la creadora de la máquina. Fábrica de jabón es el artilugio que quiere poner en el mercado para acabar con la contaminación acuífera amarilla, a la par de ahorrarnos lo que valen las pastillas de jabón del supermercado.
A esta ingeniera en diseño industrial argentina afincada en España hace una década le da pena que los grandes inversores españoles «no estén interesados en proyectos ecológicos sostenibles», pero sabe que su idea es buena, y por eso cada vez agarra más fuerza entre los medios y más personas se animan a financiar y adquirir su producto a través de la plataforma Injoynet, desde la que solicita más fondos para poder sacar adelante el invento. Además de haber conseguido ya algunos premios, el invento estará en el Beefeater London District, el próximo 5 de junio.
El funcionamiento es el siguiente:«Al electrodoméstico, de bajo consumo, se le echa el aceite usado, algo que evita que lo echemos por el desagüe contaminando el medio ambiente. Y él solo transforma ese aceite en pastillas de jabón biodegradables y no contaminantes», explica con sencillez en conversación telefónica Blanco.
Juntar aceite que sobra de la cocina y mezclarlo con sosa y agua para hacer jabón no es ningún descubrimiento. Desde la vieja España a las nuevas hippies muchas personas practican este experimento de alquimia para crear sus propias pastillas, ahorrar dinero, y poner su granito de arena en la limpieza del planeta. «Pero lo cierto es que realizar esta actividad por hobby, si somos realistas, para la mayoría no es compatible con el ritmo de vida actual. Yo pensé que si tuviéramos el aparatito que lo hiciera, sí nos animaríamos a hacerlo todos», pone la ingeniera las cartas sobre la mesa.
Lo que ella ha inventado lo compara con el invento de la lavadora. «Podría ser un antes y un después en el hecho de que derramemos el aceite a las cañerías. Antes la gente lavaba a mano y suponía horas y esfuerzo, igual que ahora ponerse a hacer jabones artesanales con aceite puede serlo, pero llegó la manera de que dando a un botón se lavaba tu ropa y todo el mundo lo quiso. Si la gente pudiera hacer su propio jabón sabiendo que deja de contaminar, solo apretando un botón, podía animarse a usarlo. Una manera práctica y segura, desde la comodidad de tu hogar, para conseguir tu propio producto de limpieza natural que además ayuda a no contaminar el medioambiente».
Además asegura Blanco que el jabón de limpieza que se obtiene con su máquina es incluso más efectivo que los industriales, en relación calidad precio. «Para poner una lavadora completa con un jabón comercial hacen falta 80 gramos de producto, mientras que con tan solo 20 gramos de jabón reciclado lavamos lo mismo», pone como ejemplo, «y hay que tener en cuenta que con tan solo medio litro de aceite obtenemos 530 gramos de jabón para realizar una limpieza ecológica del hogar, que no contiene ningún ingrediente que desconozcamos y que no afecta a nuestra salud y que tampoco contamina el agua al deshacerse».
Por el momento (y por la falta de apoyo de esos grandes inversores), está esperando a alcanzar la financiación colectiva que solicita para sacar el primer lote de 1.500 unidades, y solo puede comprometerse a enviar el producto a España y algunos lugares de Europa, pero confía en que muy pronto pueda estar hablando de empezar a hacerse presente al otro lado del charco.
«Con Fábrica de Jabón cada persona dejaría de contaminar 4.000 litros de agua al año», ha echado ya cuentas esta emprendedora de conciencia útil. «¿Te imaginas lo que podemos conseguir?»
Un solo litro de aceite usado contamina mil litros de agua, ¿por qué no convertirlo en jabón?
