Una vida con prisas es contraria a la creatividad.

Una vida slow, una vida pausada, es incompatible con los horarios españoles, las comuniones y los grupos de Whatsapp de antiguos alumnos (lo siento, ahora soy otro). Sobre los horarios no tenemos control, pero podemos tomar las riendas en otros aspectos de nuestra vida.

¿Desayunar o comenzar con los telediarios?

Empezar el día desayunando con los telediarios es la mejor manera amargarse la mañana.
Desayunar o alterarse
La energía se pierde en insultar a corruptos y estafadores, en ver imágenes de catástrofes, guerras y charcos de sangre. Hay quien cambia los telediarios por las redes sociales, pero el resultado es el mismo: ir «calentito» al trabajo.
¿Realmente necesitamos información nefasta a primera hora de la mañana?
Para mí, toda la información que necesito cabe en un vistazo a la portada de Yahoo antes de acceder a mi correo electrónico.

¿Conducir a velocidad de abuelo o ir cabreado a todas partes?

He descubierto que conduciendo a velocidad de abuelo (respetando los límites de velocidad) llego a todas partes. Curioso, ¿verdad?
Conducir o cabrearse
Los otros conductores corren… para reclamar un lugar ante el semáforo (adelantándose unos a otros en apenas unos metros). Tranquiliza no estar en la marabunta.
Además, cuando uno va a velocidad de abuelo resta importancia a las barrabasadas y torpezas ajenas. Alarga la vida, creedme. Uno no sabe si el conductor al que insultas es un nuevo vecino o el cliente interesado en comprar la casa.

¿Ver series o vivir?

Cuando hablo de ver series también me refiero a seguir o participar en cualquier otra actividad donde una comunidad hace un recuento de qué has hecho. La última serie que seguí al día fue Breaking Bad, y con verdadero gusto.
Ver series o vivir
Conocí a una chica que me dijo seguir cuarenta y cinco series a la vez. No vivía de hacer reviews (lo que justificaría el atracón). Ella quería demostrar a la «comunidad bloguera» que estaba al día con las emisiones recientes.
Me miró con desdén cuando dije que solo seguía tres. No le dije que era guionista. Cuando uno es guionista o escritor o artista tiene que HACER más que seguir. Uno debe ser más creador que espectador. Ser creador es slow; ser espectador supone para algunas personas llevar una vida vicaria.
Cuando no escribo solo veo las series que me interesan y cuando me interesan (antiguas o nuevas) o leo novelas o sobre asuntos que me interesan y que están lejos de modas y tendencias. Pienso en personajes como Picasso, que basó el cubismo en estilos artísticos muertos. Esto es como rebuscar en un baúl: cuanto más al fondo están las cosas, más importantes; arriban están las cosas etiquetadas como «ahí mismo». Las cosas «ahí mismo» son las modas, las tendencias, las vanguardias.

¿Cocinar o abrir latas?

La jornada partida impide a muchas personas comer en casa o tener tiempo para preparar una comida en condiciones. Una opción sería hacerla la noche anterior y dejarla reposar. Sin embargo, abrir latas o poner pizzas al microondas teniendo tiempo por delante o un fin de semana o en vacaciones es, para mí, un acto triste. A menudo se abre latas para atender las obligaciones de otros… que no es precisamente comer: «¡responde mis whatsapps!», «¡lee mi blog!», «!resuelve mis dudas…!» Hay que darle una patada a todo esto. Cocinar es sagrado.
Buscar una receta, ir a pie a comprar los ingredientes y cocinar es un proceso slow.
Uno prefiere leer una receta en vez del resultado del último Consejo de Ministros. Hacer una receta a embarcarse en una discusión online. Es el mismo tiempo para una cosa que para otra. Además, tu familia agradece que hagas pollo a la miel con dátiles y cuscus que hablarles del Gobierno o asesinatos.
En general, hacer cosas con las manos es reconfortante. (Escribir no cuenta). Cosas como el bricolaje o adecentar el jardín, aprender a reparar el coche o hacer de fontanero ayuda a desconectar y a ordenar las ideas. Realmente, las ideas están dentro; queramos o no, recibimos estímulos. Estar pegado a lo inmediato, a las redes sociales y la rapidez de los demás impide que la creatividad se desarrolle. No concibo a Da Vinci pintando la Mona Lisa, diseñando inventos e investigando sobre la Naturaleza entre requerimientos digitales, tras desayunar con el parte de asesinatos y tropelías políticas.

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Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

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