ยซDijeron de mรญ que soy el mejor mochilero del mundo, pero obviamente no tengo ningรบn rรฉcordยป. El argentino Juan Pablo Villarino lleva mes y medio concediendo entrevistas y aprovechado la oportunidad para desprenderse del tรญtulo impuesto por The New York Times, que encabezรณ un extensรญsimo reportaje sobre sus viajes con el รฉpico: The Worldโs Best Hitchhiker on The Secret of His Success (El mejor autoestopista del mundo y el secreto de su รฉxito).
Pese a no poder arrogarse una distinciรณn tan incierta como la de viajero campeรณn, Villarino serรญa digno aspirante de un tรญtulo hipotรฉtico. Sus credenciales son las siguientes: 2350 viajes, 90 paรญses y 10.000 millas recorridas, que son el equivalente a circunvalar el globo terrรกqueo cuatro veces seguidas. En su caso, siempre mediante la prรกctica del autoestop.
Los recorridos de Acrรณbata del Camino โasรญ se hace llamar en el blog desde donde relata sus aventurasโ tienen el fin de reflejar la hospitalidad constitutiva de todas las culturas, no solo de aquellas que estรกn en vรญas de desarrollo. Por ejemplo: ยซHace poco me entrevistaron en Londres y se mostraron interesados en saber cรณmo habรญa viajado a dedo por el Reino Unido, sorprendiรฉndose muchรญsimo de que tuviera cosas bonitas que decir. Ellos se consideran a sรญ mismos unos rufianesยป, afirma a Yorokobu y aรฑade: ยซMi intenciรณn es rescatar el espรญritu humano mรกs allรก del formato de su culturaยป.
Villarino recorre el mundo contrarrestando el relato atemorizante de los medios, cuyo torrente habitual de noticias parece decir: el mundo arde, la gente es mala; encadรฉnate al sofรก. Sus viajes son gestos polรญticos en la medida en que se adentran en tierras prohibidas, como cuando cruzรณ Oriente Medio y lo plasmรณ en el libro Vagabundeando en el Eje del Mal (Un viaje a dedo por Irรกn, Irak y Afganistรกn).
ยซLos pueblos de Oriente Medio son demonizados para asรญ justificar sus guerras. Hay una construcciรณn mediรกtica de estereotipos que se ha venido reforzando desde el atentado del 11 de septiembre, con la que se extrapolan hechos puntuales para caracterizar a todo un pueblo. Mi propรณsito pasaba โy pasaโ por mostrar la vida cotidiana a travรฉs de un relato mรกs fielยป, seรฑala Villarino sobre su texto mรกs nombrado.
Dando por buena la tesis del alarmismo excesivo, lo cierto es que el โEje del Malโ, por utilizar su propia expresiรณn, no es precisamente un domingo de paseo y centro comercial en la aburrida Europa: ยซObviamente la prudencia es una virtud imprescindible. Hay momentos en los que claramente uno se la juega, como en la parte que decidรญ cruzar Afganistรกn por la ruta central que une Herat y Kabul. Eso no fue un acto de prudencia, pero tambiรฉn tengo que ser coherente con las premisas que planteo. A veces uno arriesga su vida para acceder a ciertos paรญses y contar ciertas historias, pero tambiรฉn hay riesgo de infarto en un trabajo de 12 horas diarias de oficinaยป.
La premisa que enriquece el viaje de Villarino โy su pareja Laura Lazzarinoโ es la de viajar atado al recurso del autoestop. Esa condiciรณn le obligรณ a esperar durante dos dรญas en el Tรญbet antes de que se detuviera un coche, o 24 horas en las congeladas rutas de La Patagonia. Villarino ha establecido un ranking de promedio de espera que va actualizando en su libreta, y que encabezan Albania con 5 minutos e Irak con 7: ยซCreo que toda la regiรณn de islam tiene muy integrado el tema de la ayuda al prรณjimo, sin embargo, tambiรฉn comprobรฉ que en zonas de cristianos armenios ortodoxos te cogรญan muy rรกpido. Concluรญ que no depende tanto de la religiรณn, sino de que esas personas estรกn acostumbradas a la interdependencia porque hoy te pueden salvar a ti y maรฑana tรบ a ellosยป, resume.
Tirando del mismo hilo argumental, Villarino aรฑade que ese instinto de ayuda de los lugares hostiles estรก en el ADN de los humanos desde que รฉramos una tribu acechada por fieras, solo que en algunos sitios se ha desarrollado mรกs que en otros. En Espaรฑa, por ejemplo, el instinto estรก adormilado: ยซEspaรฑa es un caso extraรฑo porque es de los paรญses mรกs dificultosos de Europa para hacer autostop, tienes que esperar unos 40 minutos para que te lleven. No soy un sociรณlogo experto, pero mi sospecha es que tal vez han influido las dรฉcadas que estuvo bajo el franquismo donde se creรณ un sentimiento exacerbado del espacio privado. Aquรญ el coche no se negociaยป, resuelve.
A pesar de la dificultad de conectar coches patrios, hay algo muy espaรฑol en el viaje de Villarino: su naturaleza quijotesca. Segรบn se desprende del reportaje elaborado por The New York Times, el mochilero anda y desanda el mundo sin apenas oposiciรณn gracias al carรกcter idealista de su proyecto. Pocos osan entrometerse entre el caminante y su camino. ยซCuando ven que tienes un objetivo y que vienes viajando desde hace meses โporque te preguntanโ, entonces la gente siente que de alguna manera, para ayudarte, se estรก uniendo a una cadena de otra gente que ayudรณ desde el minuto uno. Hay un placer en servir de eslabรณn a una persona que estรก cumpliendo su sueรฑoยป.
La cadena se rompe, a menudo, en la garita de un agente fronterizo. Al relato romรกntico del mundo interdependiente y altruista se opone la lรณgica geopolรญtica del muro divisorio; frente al hippie, la violencia de un funcionario protegiendo lรญneas invisibles a punta de pistola. ยซEn las fronteras hemos tenido varios problemas, el mรกs complicado fue en el viaje por รfrica que hice con Laura, durante 15 meses, desde Egipto hacia Sudรกfrica por la costa este. En el cruce de fronteras entre Yibuti y Somalilandia, los guardias fronterizos de la repรบblica autodeclarada nos exigieron un pago de 60 euros a cada uno despuรฉs de cruzar el desierto durante toda la noche. Nos apuntaron con un AK-47 y ahรญ se complicรณ la cosa, fueron como tres horas de negociaciรณn utilizando resistencia pasiva. Al final nos dejaron pasarยป.
Con cada anรฉcdota, el mochilero procura ensalzar la importancia de su compaรฑera Laura Lazzarino dentro del proyecto en el que se ha convertido este trayecto infinito. Lazzarino tiene su propio blog โLos Viajes de Nenaโ y ambos han coescrito el libro Caminos Invisibles. Laura, dice Villarino, complementa su mirada: ยซHace poco viajando por el norte de Sudรกn nos invitaron a entrar en una casa. Pues bien, antes, cuando ocurrรญa esto, yo siempre me quedaba con los hombres mientras las mujeres se retiraban. En Medio Oriente era imposible saber de quรฉ conversaban las mujeres detrรกs de las cortinas, pero Laura puede unirse a ellas y aprender sobre su vida cotidiana, su sexualidad, sus sueรฑos. En definitiva, podemos completar un relato mucho mรกs equitativo y apegado a la identidad de gรฉneroยป.
El Tibet, Kabul, Somalilandia, Sudรกn del Surโฆ la vida de Juan Villarino y Laura Lazzarino acumula material suficiente para inspirar una road movie tipo Into the Wild. Todo aventuras, algunos riesgos, un รบnico drama: el momento de la despedida en el que el protagonista se separa de su nueva familia, una y otra vez. ยฟMerece la pena? ยซMuchas veces quieres compartir mรกs tiempo con personas con las que, si hubierais coincidido en un lugar geogrรกfico, hubieran sido tus amigos. Son personas de las que el viaje te separa, pero que tampoco conocerรญas sin ese viaje. Existe una gimnasia permanente de conocer gente y saber soltar, porque el tener las manos vacรญas es lo que te permite volver a recibir del caminoยป.