¿Qué sucedería si en un universo paralelo la serie Black Mirror se hubiera inspirado en una colección de tebeos antiguos de los 70? El planteamiento podría ser perfectamente el argumento de uno de los capítulos de la serie. Sin embargo, la respuesta no la tiene Charlie Brooker, sino el ilustrador y diseñador gráfico Butcher Billy.
No es la primera vez que este brasileño juega con la ficción y la realidad para crear sus obras. Hace unos meses, Yorokobu publicó su imaginaria colección de cómics basados en canciones de The Cure y otros personajes punk. En esta ocasión, vuelve a echar mano de la estética vintage y serie B de los tebeos de los 70 para reinterpretar los capítulos de Black Mirror. Todos. Incluidos el especial de Navidad y el del cerdito.
La afición de este ilustrador por el universo Black Mirror viene de atrás. Concretamente, desde que vio Screenwipe. Un programa de BBC Four presentado por Charlie Brooker, en el que el creador de Black Mirror repasaba con humor programas de la televisión inglesa. Además, descubría secretos de la producción de espacios como los de apuestas, las líneas eróticas o los de astrología.
En la actualidad, la admiración entre Butcher Billy y Charlie Brooker es mutua. Cuando estuvieron listas las primeras portadas, Butcher Billy las colgó en Twitter y mencionó a Brooker. Este no dudó en pedirle unas copias del trabajo. «Además de ser un gran guionista, es un tipo genial. Nunca pensé que se pondría en contacto conmigo porque tiene como un millón de seguidores», comenta Butcher Billy.
El proyecto de Butcher Billy transmite la misma sensación anacrónica que la serie. Como en ella, la mezcla de estéticas y la última tecnología construyen un mundo futuro más parecido a The Prisoner que a 2001 de Kubrick. Justamente por ello, resulta más creíble y desconcertante.
Las piezas se encuentran a la venta en la tienda que Butcher Billy tiene en internet. En ella, además de camisetas, tazas o cuadernos sobre Black Mirror, se pueden encontrar otras con iconos de la cultura pop. Desde David Bowie a Lou Reed sin olvidar a Barb de Stranger Things. Habrá que esperar para saber si la explotación comercial de la marca le hace la misma gracia a Charlie Brooker.