¡Qué barbaridad! Relato de un hombre perplejo
El día que le resucitaron sin pedirle permiso, lo primero que recordó fue un 24 de diciembre, con siete años, en que su madre le peinaba para ir a la cena de Navidad. Le sorprendió verse ahora en el espejo con cuarenta años. —¡Qué barbaridad! Una doctora le enfocó un extraño aparatito a la pupila y pareció satisfecha por la



