‘Childfree’: el movimiento sin hijos a lo bestia

Los hombres y mujeres sin hijos están plantándose. Organizándose, utilizando prensa incisiva, filmando documentales, promoviendo la esterilización voluntaria y hasta la extinción de la raza humana. Si se hace una simple búsqueda en Facebook, aparecen tres comunidades sin hijos: Libres de Hijos (9.328 seguidores), Childfree by Choice (24.383) y Somos Childfree (93.564). Un ejecutivo de marketing podría hacer mucho con esas cifras.

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Y eso es precisamente lo que está pasando. La BBC acaba de producir Young & Sterile (Jóvenes y estériles), un documental sobre las razones por las que los jóvenes hombres y mujeres entrevistados han decidido someterse a la esterilización voluntaria.

La contestación a la pregunta bomba «¿por qué no tienes hijos?» suele ser una réplica  graciosa o un cambio de tema. Lucy Wolsey, la conocida autora, historiadora y presentadora de la BBC, fue más tajante: «Fui educada para evitar la típica función reproductiva». Bum.

En los años 80 a las parejas sin hijos las llamaban dinks o dinkys por sus siglas en inglés que significan double-income-no-kids (dos sueldos y ningún hijo). Los tachaban de egoístas, de adultos aniñados, de hedonistas destructores de los valores sociales tradicionales. Igual que hoy.

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Pero el cambo ya había comenzado en los 70, en EEUU, con The National Organization for Non-Parents. Pronto surgieron agrupaciones similares en Canadá y Gran Bretaña. En 1984 apareció No Kidding!, y en 2000, Kidding Aside. Ambos nombres juegan con el doble significado de criar niños y hablar en serio.

Como la ecología, el movimiento Childfree evoluciona y se aleja de la curiosidad pasajera. Lo demuestra la gran cantidad de títulos: Soy un monstruo, no quiero tener hijos, La Matrix de los bebés o Cómo dar frutos sin multiplicarse. Hay muchos más y se publican en varios continentes y formatos.

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El sueño de los niños, el casoplón y el perro a veces se queda en el perro. Por cierto, el libro más reciente del movimiento es una obra para niños titulada cínicamente Tú tendrías que haber sido un perrito. Pero el avance contra el statu quo llega de todos los rincones de la cultura.

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Los dibujantes de cómics de la excelente web The Nib educan en el activismo Childfree con lujo de fuentes autorizadas. También hay numerosas charlas TED sobre el tema. Como la de Christen Reighter. Sus argumentos son devastadores: la insensatez de dejar la creación de una nueva vida al azar, el paternalismo en la medicina y la disonancia entre el rol social de la mujer versus los valores personales.

Pero el documental de Kickstarter que hizo sonar la alarma –por haber reunido mucho más dinero del esperado— fue Mi supuesta vida egoísta. En sus tres minutos de duración, el tráiler logra meterse con el papa, con la hija de Trump, con la reaccionaria cadena Fox News, con los hombres perezosos, con las madres perfectas y con todo lo que se cruce en su camino.

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No es extraño que las directoras del documental se tomen el tema en serio. Si en los años 70 solo una de cada cinco mujeres no procreaba, hoy la cifra se ha duplicado. «El aumento es dramático e, históricamente, bastante repentino», señala Lauren Sandler en su famoso artículo The Childfree Life.

Aunque más tímidos, los hombres también están haciendo su aporte. «Cada primavera oímos de más jóvenes que planifican sus vasectomías para que coincidan con la temporada de baloncesto universitario», comenta el doctor Jesse Mills, urólogo de la Universidad de California. «La idea es pasar los dos días de recuperación en el sofá, viendo los partidos».

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En esas fechas, las intervenciones aumentan un 10%, subraya ese artículo del Daily Mail. La cifra es superior a las de Canadá o Gran Bretaña. Todo sugiere que el número de hombres que ansían una vida sin hijos es similar al de mujeres, pero aún no hay estadísticas fiables. Habrá  que esperar a que termine la temporada de baloncesto.

Los argumentos más repetidos por los sin hijos son la superpoblación, la contaminación y la merma de recursos naturales. Los movimientos antinatalistas y los de origen ecologista,  denominados ‘de autoextinción’, alertan constantemente sobre esos peligros. En la web del Movimiento de Extinción Humana Voluntaria no hay apenas ilustraciones y fotografías, pero hay mucha información.

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Uno de los tantos documentales recomendados es Gracias por no reproducirse. La banda sonora original incluye una canción pegadiza que, jugando con la filosofía zen y la esperanza de un mundo sin humanos, entona: «Si un árbol cae en el bosque, ¿qué importa? No estaremos allí para verlo».

Pero —de la misma manera que algunos siguen sosteniendo que la Tierra es plana o que quien nos creó no fue la evolución, sino un hombre barbudo en una nube— también hay quienes afirman que todo va genial en el planeta.

Ante un público risueño de sitcom, el profesor Hans Rosling afirma que es cierto que la humanidad se enfrenta a grandes desafíos. Pero aclara: «La buena noticia es que el futuro quizá no sea tan sombrío como creemos». Su optimismo es contagioso, pero no convincente. Suerte, Hans.

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Y cada vez hay más grupos como Childfree by Choice dispuestos a recomendar material de lectura para gente sin hijos, filmes para parejas sin hijos, foros, encuentros y biografías de grandes personajes que han elegido no reproducirse. No Kidding! —aquella red social de los años 70 que hoy sigue en activo— ofrece un listado de ciudades donde poder reunirse con otros sin hijos. Además de la posibilidad de llevar un acompañante aunque este haya tenido —puaj— niños.

En estas páginas abundan memes políticamente ultraincorrectos, citas de intelectuales y frases de famosos. Como esta de Bernard Shaw: «La juventud es maravillosa, qué crimen desperdiciarla rodeado de niños». O esta de Nora Ephron, autora de Cuando Harry conoció a Sally: «Tener el primer niño es como lanzarle una granada de mano a la pareja». Y, por supuesto, también venden camisetas y pegatinas.

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Pero ni el activismo, ni los argumentos, ni las advertencias ecologistas pueden evitar que un día cualquiera un espermita rebelde y un óvulo rozagante se encuentren y, como dice la Biblia, se multipliquen. Esa es la fuerza de la vida y, en el caso de los que nunca han querido descendencia, su desgracia.

Es triste tener que lidiar con la responsabilidad de un hijo o una hija no deseados, pero un futuro sin niños también puede llegar a serlo. Imagínense un mundo en el que Javier Bardem encarne al asesino psicópata de la última película de los Cohen: Sí es país para viejos.

13 Comments ¿Qué opinas?

  1. Si siempre tenemos un promedio de 2,1 hijos por pareja en nuestras vidas, llegaría un punto tal que no cabríamos todos en el planeta. Es una lógica matemática muy sencilla de entender para cualquiera que sepa cómo funciona una factorización constante. En realidad, da igual lo que opine la gente al respecto. La propia naturaleza, y las leyes matemáticas de la realidad que nos rodea, hará que el promedio general de nuestra historia humana no pueda estar por encima de 2 hijos por pareja y vida, llegados a un punto determinado de nuestra historia como humanidad. En años pasados y en la actualidad, ese número ha sido mucho más alto, pero ello también es debido a que somos una sociedad realmente nueva y recién nacida en términos de la creación de la naturaleza. Ahora hemos llegado a un punto en el que se empezará a estabilizar. Son matemáticas 🙂 Por otra parte, las teorías de la evolución favorecen al más fuerte, y reproducirse es una clara señal de fortaleza… Por mucho movimiento childfree que exista, una persona con hijos (bien cuidados) siempre será un perfil de persona, por lo general (siempre hay excepciones), más madura, más inteligente, más fuerte, y en general, mejor vista por todos los demás a nivel de sociedad… Por lo que a la larga, la opción de tener hijos, para el que pueda tenerlos adecuadamente, siempre seguirá siendo una buena opción para muchos, y te abrirá otras puertas y perspectivas en el camino de la vida… Esto, debido a cómo funciona la naturaleza humana, siempre será así. Obviamente, a los que no pueden tener hijos, hay que respetarlos y aceptarlos igualmente, y a los que no quieren por decisión propia, también hay que respetarlos por igual. Pero, por supuestísimo, siempre deberán ser agradecidos al resto de personas de su alrededor que sí han decidido tener hijos y los cuidan bien, pues es gracias a ellos que podrán vivir de mayores con la jubilación que sea, buena o mala. Sin esos niños de otros, ellos no durarían mucho tiempo. Si estas personas no son agradecidas en este sentido, sin duda, sí serían muy egoístas. Y, por supuesto, siempre hay grupos de todo, también puede haber grupos de egoístas, y eso no quiere decir que sea la norma aceptada por el conjunto general de la sociedad. Así que, si eres uno de esos sin-hijos, y desagradecido de que otros sí los tengan, o te dedicas a convencer a otros de que es la mejor opción, has de saber, que por muchos amigos que tengas pensando lo mismo, no dejas de ser un egoísta. Los burros, aunque los pongas todos juntos haciendo piña, no dejarán de ser burros 🙂

  2. Texto brillante (como tantas veces). Argumentos sólidos. Asunto propio del primer (¿primer?) mundo.
    El mayor deseo que siempre he tenido, nunca se llevará a cabo: tener un buen compañero y con él ser madre de una caterva de chiquillos. Me encantan las familias grandes, numerosas, bulliciosas, vivas. De hecho, lo mejor que esta vida me ha dado ha sido la posibilidad de ser madre. Sentir el desarrollo del bebé dentro de la tripa. Estar presente en sus juegos, en su rutina, en sus fiestas, en sus alegrías, en sus rabietas… Nunca tuve más imaginación que la desarrollada para contarle cuentos a mi criatura mientras le daba de cenar, o de comer, o la vestía después del baño. No puedo más que estar agradecida a la vida por haberme dado la posibilidad de ser madre (y seguir siéndolo), aunque sólo sea de una criatura: la Estrella que ilumina mi vida.

  3. Tengo 35 años y no tengo hijos por decisión propia. Lo que sí tengo es tiempo de ocio, libertad para configurarme el trabajo (soy freelance) a mi conveniencia, dinero para proporcionarme una calidad de vida y un largo etcétera de aspectos que hacen que la vida sea agradable. Cuando mis amigas madres me cuentan su rutina diaria, que no tienen tiempo para ellas mismas, que están exhaustas (y visiblemente demacradas, ya no físicamente: también de espíritu)… Pues la verdad, no me cambiaría por ellas ni por un día. Seré egoísta y todo lo que los super papis radicales quieran, pero mientras ellas están estresadas, asisten a cumpleaños coñazo de otros críos, pasan noches en vela, renuncian a trabajos que les gustan y sacrifican tiempo que podrían dedicar a ocio o a autorrealizarse, yo estoy disfrutando de fines de semana de escapadas, de una profesión que me tiene enamorada, de mi pareja, de vivir feliz mi propia vida. Que la paternidad será maravillosa en esencia y concepto, pero a mí, francamente, me parece que tiene un precio demasiado alto.
    Al iluminado que dice que reproducirse es signo de fortaleza: amigo, fortaleza es tener los huevos de enfrentarte a una sociedad entera que te presiona para ser madre y elegir lo que de verdad quieres para ser feliz. Lo otro aplica mejor en términos de granja.

  4. Defiendo con toda mi fuerza la adopción. Rechazo contundentemente que la maternidad biológica «haga sentirse realizada a una mujer». Eso sí que es un egoísmo feroz. Hay muchos humanos que ya están aquí, que SON, que sienten y padecen en la frialdad y la dureza de la orfandad. Adoptemos por favor! Tendremos esos adultos útiles para pagar nuestras pensiones (qué burrada, concebir un humano como un plan de pensiones) y a la vez habremos dado un poco de humanidad a unos seres que fueron arrojados sin consentimiento a este infierno materialista en que estamos convirtiendo la civilización y la «cultura del homo sapiens».

  5. Según tus palabras Juanjo….»Por mucho movimiento childfree que exista, una persona con hijos (bien cuidados) siempre será un perfil de persona, por lo general (siempre hay excepciones), más madura, más inteligente, más fuerte, y en general, mejor vista por todos los demás a nivel de sociedad… » …..Aqui te diría: creeme que conozco personas que han tenido hijos por imitación, para estar «mejor vista», como tú dices, para no ser el diferente en su entorno, o como un capricho como el que se compra una lámpara, te juro que esto ocurre, lo he escuchado con mis oidos. El resultado: realmente se dan cuenta muy tarde de que les viene grande, muy grande. Conozco a gente que no cuida bien a sus hijos y les hacen y harán unos seres infelices. No creo ni que los padres sean felices, ni que los hijos puedan ser beneficiosos para crear una sociedad sana, porque suelen repetir las actitudes que han aprendido de sus padres. En cuanto a las mujeres que desean tener hijos, son ganadoras si los desean mucho y les compensa, pero salen perdiendo una barbaridad en muchísimos otros campos. Tener hijos para una mujer no es lo mismo que para un hombre, siempre se le exige más a la primera (lo vemos todos los dias) y conlleva una renuncia a abrirte a otras experiencias y esto es totalmente irrecuperable. Un ¡viva! para las mujeres que quieren tener hijos de verdad y son madres maravillosas. Pero ¡viva! por las mujeres que tienen una visión mucho más amplia de su existencia y forma de vida, más allá de convertirse en una fábrica y así estar «bien vistas». En cuanto a que los padres y madres son más inteligentes, más fuertes, ….. perdona……. yo no sé como es tu entorno, en el mío eso no es así para nada. Tengo listos y fuertes o torpes y débiles, tanto en un lado como en el otro. Un abrazo.

  6. Si el «espermita rebelde» y el «óvulo rozagante» llegaran a encontrarse, tampoco es el fin del mundo. Siempre está lo opción del aborto.

  7. Personalmente creo que “burro” es aquel que no respeta la opinión de los demás (aunque lamento que menciones a un animal que seguramente es mejor que muchas personas) por otro lado estás muy equivocado ya que el ser fuerte, maduro, inteligente… desde luego nada tiene que ver con el echo de ser padres o no serlo. Una persona fuerte, madura e inteligente (dentro de este tema)es aquella que toma decisiones sin importar lo que los demás opinen de ella y asume todas sus consecuencias conscientemente, ya sea el querer ser padres como no querer serlo. No deberías catalogar a la gente de egoístas porque no quieran tener hijos, como bien dicen hay muchos niños en el mundo sin padres, egoísmo quizá sea traer otro al mundo porque egoístamente quieres cuidarlo solo si es tuyo biológicamente y dar la espalda a una sociedad que pide ayuda a gritos. Egoísmo es decir que hay que tener hijos para que paguen nuestras pensiones…. increíble!

  8. No deja de ser curioso que gente que no tiene hijos sea experta en lo que es tener hijos.
    Casi tanto como esos que «son tan felices» sin hijos que se necesitan hacer grupos, libros y páginas para hablar de ello constantemente.
    JE JE JE

  9. Pues digo yo ue serán tan expertos como aquellos que quieren tener hijos y aún nos los han tenido. Segun tú, uno sólo puede ser «experto» de aquello que expimeta de primera mano. O sea, que uno no puede ser experto en el antiguo Egipto sin haber sido faraón, cuando menos.

    ¿Cuál se supone que es la relación entre los libros, los grupos y la felicidad? ¿Dices pues que los alpinistas, los cinéfilos, los músicos, etc., etc. etc. no son felicies porque crean grupos, escriben libros y no paran de hablar de ello constantemente, o cómo va la cosa?

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