La multitarea, los contratiempos del día a día, prometer a los demás cosas más allá de nuestras posibilidades, el tráfico, la violencia verbal en los transportes públicos, los vecinos, la familia, las noticias… Tantas y tantas cosas que pueden sacarnos de quicio…
… En ocasiones sucede que una nimiedad acaba por hundirnos en la autocompasión, y consideramos que ha llegado el fin del mundo (al menos del nuestro).

Urge tomar el control…

No añadir miedos, «podría ser», «si fuera…»

Hay que tomar las decisiones que uno crea conveniente: ¡la que sea!

Sin importar lo que piensen los demás. Es nuestro problema y hacemos lo que pensamos que tenemos que hacer.
Consejos de criminales para la gente corriente
Artículos relacionados
11 de febrero de 2026
Rastros de papel de un Japón que aspiraba a ser moderno
9 de febrero de 2026
La insurgencia del asombro: jugar como acto de resistencia política
9 de febrero de 2026
Del ‘tag’ al museo: un paseo por la historia del arte urbano
8 de febrero de 2026
Andre Ricard: diseño cotidiano en cinco frases
Misma categoría

Sobre nosotros
Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.


