Pantomima Full: «Hay mucho emprendedor, pero no hay emprendimiento»

Los “entrepreneurs” son solo una muestra del catálogo de personajes que Pantomima Full lleva más de una década diseccionando. Este fin de semana estarán en Getxo dentro del cartel de Serifalaris.
PANTOMIMA Full

Alberto Casado y Rober Bodegas, o viceversa, son dos cómicos de referencia en este país. Pero los integrantes de Pantomima Full también son dos grandes sociólogos de esta España mía, esta España nuestra. Una suerte de retratistas y antropólogos -comedia mediante- de los personajes que pululan por doquier. Espejo hilarante, corrosivo y realista de lo que somos o podemos llegar a ser. Ojo clínico a través de la guasa.

Estos analistas de la cotidianidad, incombustibles «canallitas» (sic) del humor con sus vídeos virales, sus proyectos mediáticos y los espectáculos marca de la casa llevan ya más de una década con la risa a cuestas. Y en esta época en que el arte de la carcajada impera en todo tipo de escenarios y formatos, Rober Bodegas (La Coruña, 1982) y Alberto Casado (Madrid, 1983) forman parte del cartel de Serifalaris 12, el Mambo, festival de diseño y creatividad que se celebra el próximo fin de semana en Getxo (Vizcaya) y que -como advierte la organización- «te rompe las caderas».

Y ahí mismo, junto a tantos nombres propios, brillan los dos artífices de la genuina serie Entrepreneurs (Disney+), colaboradores eventuales en diferentes programas como La Revuelta (TVE) y protagonistas de la “girita” por teatros con el show Hecho a mano. Un éxito forjado con mucho trabajo a lo largo de una trayectoria que también incluye penurias, como aquellos inicios en que no vendían entradas o -a falta de un garaje- aquel coworking en un sótano oscuro del centro dela capital. Y, entre tanto, una duda existencial: ¿qué letrero con sus icónicas letras gordas pondría Pantomima Full tras esta entrevista?

¿Cómo valoráis participar en Serifalaris 12, el Mambo ? Sois uno de los ejes del cartelón…

Alberto Casado: Lo valoramos con entusiasmo y alegría. Ahora nos has metido presión. Pensábamos ir a pasar un día agradable, pero ya si somos eje tenemos presión encima… (Risas).

Rober Bodegas: Sí, nos lo propusieron y vimos un poco el rollo y nos sonó guay. Y luego es verdad que ir a esta tierra siempre es entretenido y más en primavera. Y dijimos: ¡Pues OK!

Serifalaris ha reunido desde 2011 a una comunidad creativa multidisciplinar. Han orquestado 140 ponencias con premios nacionales de diseño, artistas, fotógrafos, arquitectas y agencias tanto nacionales como internacionales. Una gran “cuadrilla”, apuntan, con más de 700 asistentes por día y siempre con ganas de aprender, conectar y disfrutar. ¿Qué decir del elenco top de participantes -mejorando los presentes- y del hecho de incluir comedia en el festival?

Rober: Siempre está bien que la comedia esté ahí. Todos los gremios lo dirán, pero creo que es muy bueno estar ahí y es verdad que hay un cartel con gente muy interesante.

Alberto: Hay gente muy interesante y con muy buenos nombres. (Risas). Entonces, das por hecho que va a molar también.

Rober: Están Morag Myerscough o Pancho Tolchinsky, pero ¡no hay un Pedro García, no te creas! (Risas).

Alberto: Estar en ese cartel es como: ¡Vale, molamos! Tenemos que molar porque si no… no nos llaman.

Rober: ¡Los nombres ya son arte!

(Los Pantomima Full bromean con todo, se muestran agradecidos y celebran compartir cartel con tantos iconos del diseño y la creatividad, como Pep Carrió, Spike Spondike, Jùlia Solans o La Prados…)

Como incondicional de la comedia, me fascina que el humor sea tan transversal y protagonista no solo en escena, sino en tele, radio, prensa, cine, redes sociales, festivales… ¿Vivimos una edad de oro de la comedia (censuras y amenazas aparte)?

Rober: Creo que es una buena época para la comedia. Hay mucha gente que se anima a hacer comedia. Las redes sociales también ayudan a que haya gente que le apetezca intentarlo en directo y seguir creando contenido… Los shows de comedia van muy bien y con las redes la comedia ha encontrado su canal de transmisión. Sirve de difusión y las redes sociales te permiten acabar en el mainstream, pero hay que empezar generando tu pequeño nicho. Puedes ir trabajándote a los seguidores uno a uno y así vas creciendo desde ahí. Es más orgánico. No es como la tele, que el primer día apareces y ya hay dos millones de personas que tienen que entender lo que haces ¡y eso es muy complicado! Aquí, desde las redes, puedes ir trabajando uno a uno, que la gente vaya pillando tu tono. En la tele toca entrar arrasando porque es una oportunidad en pocos minutos. ¡Es una época buena para la comedia, en general!

Sé lo que hicisteis desde que iniciasteis vuestra trayectoria… ¿Cómo definiríais a los Pantomima Full hoy por hoy, a estas alturas del espectáculo?

Alberto: ¡Difícil no dar asco! (Risas). Nos vemos un poco veteranos, la verdad. Esos chavalitos ilusionados… Hoy te sientes más señor. Hace 15 años de aquello (Sé lo que hicisteis) y ves un vídeo de cuando empezamos ¡y era un niño! Y sobre el humor: somos muy generacionales.

Rober: Sí, somos muy generacionales. Pantomima comenzó siendo un poco hedonista. Nosotros, con diez años menos, hablando del ‘chavaleo’ en la ciudad, que si va a festivales, que si colecciona vinilos, que si se hace ‘runner’… (Risas). Y ahora ya con 40 y pico años trata más de no encontrar casa, de estar quemados con el curro, de la pareja… Pero creo que ese viaje lo ha hecho nuestro público con nosotros. Igual esto no sirve como definición, pero era una cosa muy de la generación millenial y vamos cambiando todos; y vas viendo temporadas de Pantomima y entiendes a nuestra generación un poco más.

En este sentido, retratáis la sociedad con maestría, a medio camino de la ovación colectiva y, con perdón, el «qué mamones, esa ha dolido». ¿Cómo hemos cambiado, sociólogos Alberto y Rober?

Alberto: ¡Nosotros hemos cambiado! Vas madurando y la gente a la que retratas, que es nuestra generación, le cambia la vida; y te fijas en cosas menos hedonistas. Y también hay un punto en que el propio humor acaba evolucionando porque si no te aburrirías muchísimo: si siguiéramos haciendo vídeos de «me gusta el vino» y «soy un canallita»… ¿Sabes? Como que tú mismo también buscas divertirte cuando lo haces y, de repente, los temas un poco más oscuros son los que nos divierten. Porque si no serían diez años muy repetitivos y creo que acabaría cansando el mismo tono todo el rato; eso también influye, que buscas cosas que te vayan haciendo gracia y por eso también cambias.

Y ya que estamos ante un gran festival muy creativo, ¿cómo surgen los vídeos retratando perfiles, modas, usos y costumbres de este lugar llamado mundo? ¿Os acordáis del momento, el lugar, el click de esta genialidad que vuela de móvil en móvil?

Rober: ¡Sí! Estábamos haciendo un show en el Teatro Alfil al que no venía nadie. Y entonces Facebook e Instagram comienzan a integrar el vídeo en sus publicaciones. Antes eran más de fotos, paisajes y selfis. Nosotros siempre hemos intentado tener algún proyecto más personal, aunque fuera ultraminoritario. Y Alber vio unos vídeos que te contaban una noticia en un minuto y me dijo: «Podríamos hacer algo así». Con un rollo tipo documental, de grabarnos el uno al otro por una cuestión de ahorrarnos dinero… Y con humor, claro. Y esa era la idea: hacer microdocus de una persona aficionada a estar en las terrazas, el que te habla de las ventajas de las bandoleras y cosas de ese tipo. Y tuvo más recorrido del que pensábamos.

Alberto: Al principio pensábamos en lo típico: «Hacemos cinco vídeos de esto y a ver». Y luego ha funcionado mejor de lo esperado. En aquel momento no pensábamos vivir de ello, pero así ha sido. Muy guay.

¿Y lo de las letras grandes en pantalla, otro sello de identidad?

Alberto: No recuerdo exactamente cómo fue la idea; supongo que, al ponernos a escribir, surgió. De hecho, en los primeros vídeos el rótulo introducía la historia, pero un día le dimos la vuelta y vimos que era más gracioso así: el personaje es la premisa del chiste y el rótulo es el remate. Y, poco a poco, aunque estaba muy claro el formato, encuentras el tono.

¿Os da la gente ideas para parodiar? (Al final, casi todo el mundo podría tener su propio homenaje en “Pantomima Full”).

Rober: Sí, la gente siempre nos comenta: «Perdonad que os diga esto, porque os lo dirá todo el mundo: haced tal personaje». Y siempre digo que nos deis todas las ideas que se os ocurran. Todo lo que cualquier persona quiera proponer es bienvenido. De ahí salen también vídeos.

Alberto: Antes ocurría muchísimo, pero creo que ahora para la gente somos como una especie de policía. Y cuando sale alguien con un tono muy Pantomima, como flipándose, un chef, alguien que habla de un disco… mucha gente nos avisa.

Pantomima Full ya podría ser una categoría social propia. Lo mismo que vuestra serie Entrepreneurs ¿Hay coworking y emprendimiento por encima de nuestras posibilidades?

Alberto: Los emprendedores se han vuelto locos, están muy flipados. Y, de hecho, cuando escribíamos la serie nos parecía que en muchos puntos estaba muy pasada de rosca: mi propio personaje es demasiado exagerado, pero nos hacía gracia. Esto se escribió hace tres años o por ahí y ahora en redes sociales me salen emprendedores que dan mil vueltas a ese personaje en cuanto a flipados y me hace gracia cómo han pasado por encima de algo que ya nos parecía exagerado. En muchos pódcast ya son más flipados que en la serie.

Rober: Lo cierto también es que hay mucho emprendedor, pero no hay emprendimiento, ¿no? Yo creo que es el problema. La gente ha decidido ser emprendedora y hablar a una cámara utilizando ese lenguaje y ese tono, pero luego no emprende… Vale, guay, me cuentas todo esto, ¿y tú qué has hecho? Y no ha hecho nada. O sea, lo único que hace es contarte cosas… Te vendo mi curso y te cuento mi método. ¿El método de qué? ¿El método de estafar a la peña? Obviamente habrá en medio un porcentaje de emprendedores reales, pero esos no están dando la lata: están currando, seguro. Y los demás, pues no sé. Se dedican a ser básicamente lo que pretenden ser: influencers.

Por cierto, hablando de influencia… ¿Qué supone salir en La Revuelta?

Rober: Empezamos juntos en Locomundo, luego en La Resistencia (Movistar+) y ahora en La Revuelta. Y siempre nos ha molado la libertad para hacer lo que nos da la gana. Y eso en la tele es prácticamente imposible. Que nadie te diga: «Oye, hay que cambiar esto, no hablar de lo otro». Y en La Revuelta vamos, hacemos lo que queremos y si sale bien o mal es nuestro problema. Y eso está guay.

Alberto: Es un gran escaparate pero, como nosotros realmente tenemos ya el nuestro propio con el canal de Pantomima, lo bueno es utilizar la tele como campo de pruebas para mostrar cosas que no hacemos en nuestro canal. Que la gente vea que como cómico tienes más que ofrecer.

Rober: Y luego es verdad que, cuando alguna sección que hemos hecho ahí —tanto en La Revuelta como en La Resistencia— se ha hecho muy viral, sí que percibes la repercusión. Recuerdo, no sé, la sección del Teleférico de Madrid, que notas que lo ha visto todo el mundo. Y mola.

Vamos ahora con las “giritas” de vuestros espectáculos… Pregunta de manual: ¿por qué ir a ver a Pantomima Full al teatro?

Alberto: Es ya el tercer show que hacemos y creo que cada uno ha ido mejorando al anterior. Si te mola lo que hacemos en redes, en directo la gente sale contenta; creo que está bien llevado al teatro. Cerraremos Hecho a mano —título del espectáculo en cartel— este año y lo difícil va a ser hacer uno nuevo mejor que este. Porque siempre tiene que ser mejor, pero ¡que no llegue ese momento! ¡Quiero quedarme en este show! La verdad es que se ha llenado en todas las ciudades y todo el mundo se ha ido contento.

Dúo cómico en plena forma después de tres lustros de andadura (la sintonía personal y profesional brota antes del sello Pantomima Full)… ¡Vayamos con un cruce de parabienes! Alberto, ¿cómo es Rober? Y Rober: ¿cómo es Alberto?

Alberto: Rober es un genio.

Rober: El genio soy yo, pero Alberto aporta sus cosillas. (Risas).

En serio, la verdad es que hay un entendimiento muy bueno. Y aunque has hecho esta pregunta en positivo, sabemos a qué huele: a Cruz y Raya, Martes y 13, pero de momento no hay tensiones. Ya hablaremos. (Risas).

Está claro que vosotros sois referentes de la comedia, pero ¿quiénes son vuestros iconos? ¿En quiénes se fija Pantomima Full?

Alberto: ¡En muchos compañeros actuales! Mira, por ejemplo, en la serie hemos contado con Lalo Tenorio, Victoria Martín, Aníbal Gómez… Gente que siempre nos ha molado y hemos podido tener en el proyecto.

Rober: En su momento, los Chanantes, Ignatius, Noguera. ¡Y lo siguen siendo! Faemino y Cansado, Berto… Por el talento, pero también por cómo han llevado sus carreras y su integridad. Nunca les ves haciendo algo donde piensas: «Este tío no quiere estar aquí». Y los productores no son tontos y cuando ven que algo funciona plantean muchas propuestas; y te pagan mucho para que hagas esas cosas. Oye, que si estás colaborando solo en una radio por cuatro duros, a veces necesitas hacerlo, claro. Pero sí: tenemos muchos referentes.

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Patrick Thomas

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