Hay quienes vivieron los años ochenta en primera persona y quienes solo los conocen a través de películas y series de televisión: en cualquier caso, el encanto de las tendencias de moda ochenteras sigue resistiendo el paso del tiempo. Cinturones que esculpen la silueta, faldas tubo (siempre de cintura alta), colores fluorescentes combinados sin miedo, looks vaqueros de pies a cabeza y, por supuesto, las icónicas chaquetas de hombros cuadrados, un detalle que más allá de su valor estético, representa algo más profundo: una manera de ocupar espacio, de afirmarse, de convertir la moda en lenguaje de poder y presencia.
Moda, poder y presencia: el regreso triunfal de las hombreras
Artículos relacionados
25 de septiembre de 2026
Todo lo que un buen diseño consigue que olvidemos
25 de septiembre de 2026
Tener un micro de 50 euros no te hace ‘podcaster’ (pero este experimento igual sí)
24 de septiembre de 2026
La foto que no busca recordar el pasado, sino devolver al presente
22 de septiembre de 2026
PULSO: ¿cómo te imaginas la energía?
Misma categoría

Sobre nosotros
Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.

