Hay quienes vivieron los años ochenta en primera persona y quienes solo los conocen a través de películas y series de televisión: en cualquier caso, el encanto de las tendencias de moda ochenteras sigue resistiendo el paso del tiempo. Cinturones que esculpen la silueta, faldas tubo (siempre de cintura alta), colores fluorescentes combinados sin miedo, looks vaqueros de pies a cabeza y, por supuesto, las icónicas chaquetas de hombros cuadrados, un detalle que más allá de su valor estético, representa algo más profundo: una manera de ocupar espacio, de afirmarse, de convertir la moda en lenguaje de poder y presencia.
Moda, poder y presencia: el regreso triunfal de las hombreras
Artículos relacionados
11 de febrero de 2026
Rastros de papel de un Japón que aspiraba a ser moderno
9 de febrero de 2026
La insurgencia del asombro: jugar como acto de resistencia política
9 de febrero de 2026
Del ‘tag’ al museo: un paseo por la historia del arte urbano
8 de febrero de 2026
Andre Ricard: diseño cotidiano en cinco frases
Misma categoría

Sobre nosotros
Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.

