Si se acercan a la costa mediterránea, entornan los ojos y miran al horizonte, verán a solo 2.000 km. los países balcánicos. Parece lejano, pero no lo es. En uno de esos países, en Serbia, la muerte llegó con su actitud más apabullante hace menos de dos décadas. Decidió quedarse allí y teñir de amargura la vida de quienes sobrevivieron al horror del conflicto bélico. Srebrenica vio como 8.000 personas eran exterminadas en el verano de 1995 sin que a nadie pareciera importarle demasiado.
La sangrante tierra de Srebrenica (Fotokobu)
Artículos relacionados
30 de abril de 2026
El Prado II: Las campañas que sacaron al museo de sus marcos
29 de abril de 2026
Neurodivergencias: el agotador simulacro de parecer ‘normal’
28 de abril de 2026
Menos Michelin y más gasolina: el pollo que se cocina con aceite de motor
27 de abril de 2026
Administración, yo sé que tú me hablas… pero no te entiendo
Misma categoría

Sobre nosotros
Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.


