Primero cogió una bicicleta cualquiera, le puso una caja grande atrás y la llenó de libros. Después, Augusto Leal pedaleó hasta los barrios más pobres de Simöes Filhos, un municipio en Salvador de Bahía, Brasil, y comenzó a repartir las obras de Fernando Pessoa, de Mia Couto y de Chico Buarque a todos los habitantes que se le acercaban. Cada semana buscaba nuevos ejemplares y los llevaba a zonas sin acceso a internet y sin librerías. Al no poder llevar a la gente a la biblioteca, decidió llevar la biblioteca a la gente.
La Bibliocicleta es un proyecto que Augusto y otros estudiantes de la universidad de Bahía decidieron emprender para llevar literatura y educación a las comunidades más marginadas de la capital bahiana. Su idea original era montar una biblioteca popular en el centro de la ciudad. “Ya teníamos una casa gigante, perfecta para el proyecto, pero al final el dueño la necesitó y tuvimos que cancelar”, explica Leal.
Habían logrado juntar una gran cantidad de ejemplares y, al quedarse sin un espacio para que la gente los pudiera leer, decidieron montarse una biblioteca ambulante, ya que, según Leal, en Salvador existen pocos centros culturales o educativos.
El proyecto ya se había llevado a cabo en varias ciudades del mundo. En Colombia un profesor rural usó burros para transportar y regalar libros. En Venezuela, mulas. Era relativamente barato y requería una inversión mínima. Lo único que necesitaban era juntar materiales reciclables y dedicar su tiempo a repartirlos.
Esta biblioteca de dos ruedas forma parte de Imagina Na Copa, una plataforma nacional que busca 75 historias que pretendan transformar Brasil antes del Mundial del 2014. La idea es encontrar a jóvenes como Augusto Leal que contribuyan de alguna manera a mejorar el país.
“Escogimos el proyecto de Bibliocicleta porque representa lo que queremos hacer en Imagina na Copa: un joven que utilizó sus propios recursos para promover impacto social en la comunidad donde trabaja. Nos encanta por ser innovador y altamente replicable. Sería lindo que esta iniciativa empiece a reproducirse en todo el país”, señala Mariana Ribeiro, de Imagina na Copa.
La Bibliocicleta siempre llega a lugares públicos con nuevos libros. Cada vez que emprende camino, Augusto y sus colegas llegan a donar unos 150 libros que juntan gracias a campañas de donación. El proyecto tuvo tanto éxito que fue difundido por TEDx e incluido en la Bienal Brasileira de Design. Ahora incluso cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura que busca replicarlo en otras ciudades para incentivar la lectura.
En ciudades como Sao Paulo existen proyectos similares. Uno llamado Bicicloteca tiene el mismo propósito que el de Augusto Leal . Este empezó en agosto de 2012 gracias a Robson Mendoza, un bibliotecario de 61 años que después de leer Rebelión en la granja de George Orwell, se dio cuenta de cómo la literatura puede cambiar la vida de alguien. Este proyecto es apoyado por Instituto Mobilidade Verde, y busca apoyar principalmente a personas sin techo.
El de Augusto pretende seguirse esparciendo por todo el país con la misma idea de que un libro puede cambiar una vida.
Literatura en bici
