PULSO: ¿cómo te imaginas la energía?

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Sabemos que existe la energía a través de los objetos que se encienden, se calientan, se desplazan, giran, suenan y, en general, de la materia sobre la que actúa. Pero, despojada de sus consecuencias, la energía resulta bastante escurridiza para alguien que quiera ponerle forma.

A pesar de la dificultad del reto, o precisamente por ello, Pablo Barquín y Anna Díaz, los dos artistas detrás del estudio barcelonés Hamill Industries, se han propuesto dar con la solución al desafío en PULSO. Habitar la energía. Y lo han hecho tomando una decisión aventurada y sí, enérgica: habitar el concepto desde dentro, percibir en el propio cuerpo el pulso energético con una obra que hace tangible algo que habitualmente escapa a nuestros sentidos.

La instalación, comisionada por Repsol y producida por Sónar+D, se estrenó el 18 de septiembre y estará abierta hasta el 26 de septiembre en la plaza Okendo, coincidiendo con el Festival de San Sebastián. Luz, sonido, movimiento y espacio construyen allí una interpretación de aquello que está sucediendo constantemente a nuestro alrededor, aunque nuestros ojos no se enteren.

Asomarse a un flujo

PULSO tiene forma de gran cilindro. El visitante se coloca en uno de sus extremos y se asoma a un túnel donde el movimiento de la luz y los cambios de color alteran su percepción del espacio y la profundidad.

Por su parte, el sonido marca frecuencias y cadencias. El espacio parece ensancharse, contraerse o prolongarse más allá de donde uno suponía que terminaba. La intención es crear la percepción de un vacío suspendido y colocar al espectador, al menos sensorialmente, dentro de un flujo que no deja de transformarse.

Porque PULSO no trata tanto de enseñar distintas energías como de convertir su movimiento y sus transformaciones en una experiencia física. Durante unos minutos, la propuesta es imaginar que dejamos de contemplar la energía desde fuera para convertirnos en una diminuta partícula arrastrada por su corriente.

Por ese flujo pasan diferentes manifestaciones energéticas. Están las fuentes primarias, como el sol o el viento, pero también las distintas formas en que esa energía se transforma, circula y llega hasta nosotros: vectores y redes que permiten canalizarla y distribuirla. La solar, la eólica, la hidráulica, el gas, los combustibles o el hidrógeno no aparecen mediante representaciones literales, sino traducidos a luz, color, sonido, ritmo y movimiento.

La energía no aparece como algo estático que pueda encerrarse dentro de una forma, sino como un proceso permanente de transformación. De ahí su nombre. Porque el pulso tampoco es exactamente una cosa concreta. Es frecuencia, cadencia, intensidad. Se acelera, se calma y vuelve a empezar. Y, sobre todo, es la prueba de que algo está ocurriendo.

Dos artistas empeñados en sacar las imágenes de la pantalla

Hamill Industries lleva una década trabajando en una pregunta que, formulada de manera poco académica, podría resumirse así: ¿qué pasa si una imagen deja de portarse como una imagen?

Barquín y Díaz mezclan creación audiovisual, tecnología y experimentación para construir piezas en las que lo digital acaba ocupando espacio físico. Una imagen puede convertirse en luz, una luz, en volumen y un movimiento, en una sensación espacial.

Su trabajo se sitúa en lo que denominan visual expandido: una forma de creación audiovisual que se escapa de los límites convencionales de la pantalla y empieza a contaminar lo que tiene alrededor. Los miembros de Hamill Industries dicen de sí mismos que se encuentran a medio camino entre inventores e ilusionistas. Y tiene sentido, porque mientras el ilusionista sabe que lo importante no es enseñar los trucos, sino conseguir que durante unos segundos nuestros sentidos acepten una realidad distinta, el inventor necesita construir el mecanismo que haga posible aquella ilusión. Hamill Industries trabaja en algún lugar entre ambos.

Un festival de cine donde pasan más cosas que cine

PULSO forma parte de la presencia de Repsol en el Festival de San Sebastián, donde participa por cuarto año como partner multienergía. En esta edición, buena parte de su actividad se concentrará en la plaza Okendo, entre el Hotel María Cristina y el Teatro Victoria Eugenia.

Allí, el Espacio Repsol funcionará durante el certamen como un set abierto al público desde el que se retransmitirá parte de la actualidad del festival. Por él pasarán profesionales del sector en más de 70 entrevistas, podcasts y encuentros.

Y es allí también donde podremos visitar PULSO, abierta gratuitamente al público del 18 al 26 de septiembre. Su presencia en un festival de cine está más que justificada porque, al fin y al cabo, el cine lleva más de un siglo utilizando luz, sonido, movimiento y tecnología para hacer visible lo que antes solo existía en nuestra imaginación.

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Patrick Thomas

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