Relatos ortográficos: Coma entre ‘tanto… como’: ni está ni se la espera

relatos ortograficos coma tanto como

La reina de las fiestas, así le gustaba presentarse a aquella coma a todo sarao sintáctico al que fuera convocada. Su privilegiada posición social era algo que le hacía sentir orgullosa, pues llevaba muy a gala haber sabido escalar puestos en el olimpo de la popularidad después de años sufriendo el ninguneo de los hablantes y escribientes del español hacia su persona. Ahora ya no necesitaba ser invitada, se presentaba sin más y nadie se atrevía a negarle la entrada. Hasta que su arrogancia le llevó a querer meterse en la relación de dos parejas muy conocidas del sector lingüístico con la intención de separarlas. Al enterarse de sus intenciones, las dos parejas agredidas decidieron darle una lección a aquella coma entrometida.

Le hicieron llegar una invitación en la que se le comunicaba que querían rendirle homenaje y la citaron al local de moda donde tendría lugar el sarao. El día indicado, a la hora convenida, la coma se presentó con sus mejores galas en el garito. «Soy la coma», avisó al guarda de seguridad de la entrada entregándole la invitación. Tras avisar por el pinganillo a sus jefes, a los pocos segundos, las dos parejas salieron a recibirla cogidas de la mano. «¡Querida coma!…», la saludaron con falsa efusión. Y cuando la coma hizo ademán de entrar, las dos parejas le dieron un sonoro portazo que la dejó paralizada con la nariz a apenas unos centímetros de la puerta. A su espalda, un coro grosero de risas humillantes apuntaba con sus móviles grabando la escena.

Este es un contenido exclusivo para suscriptores. Para seguir leyendo, pasa por caja, prima.

SUSCRÍBETE AHORA

¿Qué opinas?

Último número ya disponible

#146 Primavera 2026

Sobre nosotros

Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

Suscríbete a nuestra Newsletter >>