La boca como lienzo: De cómo Sabek convirtió una sonrisa en una exposición itinerante

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Una calavera sostiene una veintena de joyas dentales. Pero solo durante unos minutos. Después, cada una de ellas acaba en la boca de una persona distinta. La Zowi, Jedet, Dei V o Piro son algunos de los veinte participantes que portan los grillz creados por LUCE e intervenidos por el artista Sabek. La exposición deja entonces de concentrarse en un único espacio para repartirse entre veinte sonrisas.

«Me interesaba salir de la idea de la obra como algo estático o encerrado en una pared», explica Sabek. «Cada grillz funciona como una célula de un mismo organismo. La obra cambia según quién la lleve, cómo sonríe, cómo se mueva o cómo se comparta».

La propuesta parte de un objeto que durante los últimos años ha ido ganando presencia fuera de la  cultura hip hop. Los grillz y las gems dentales han pasado de ser un símbolo asociado al rap estadounidense a aparecer en editoriales de moda, campañas publicitarias o alfombras rojas. Sin embargo, decorar los dientes no es una práctica nueva. Los mayas incrustaban jade y otras piedras semipreciosas en su dentadura como símbolo de estatus y belleza, mientras que en Japón el ohaguro —la costumbre de ennegrecer los dientes— fue durante siglos un ideal estético entre determinados grupos sociales.

Para Sabek, en su caso, la elección de la boca responde a una cuestión mucho más simbólica que estética. «La boca tiene algo muy primario. Es agresiva y vulnerable al mismo tiempo. Es donde enseñamos los dientes, donde hablamos, donde besamos, donde gritamos. Convertir una sonrisa en superficie artística me parecía una forma muy directa de llevar la obra al cuerpo y al gesto cotidiano».

Ese cambio de soporte también transforma la propia naturaleza de la obra. Ya no permanece inmóvil frente al espectador. «La pieza deja de ser contemplativa. Ya no está protegida en un espacio expositivo, sino sometida a la vida real. Se desgasta, se mueve, aparece en fotos, en conversaciones, en una noche o en un recuerdo. Me gusta pensar que pierde pureza, pero gana experiencia».

Chelie Pee

La iniciativa surge de la mano de LUCE, una firma especializada en joyería dental que combina diseño, tecnología y odontología para desarrollar piezas personalizadas mediante escaneado 3D y colocación clínica. Pero, más allá del proceso técnico, la marca defiende la joyería dental como una forma de expresión.

«Creemos que los grillz están dejando de ser una tendencia para convertirse en un lenguaje», afirma Mariana Trincado, cofundadora de LUCE. «Son identidad, comunicación y actitud. Igual que ocurrió con los tatuajes, cada persona participa en la creación de una pieza única y se convierte, al mismo tiempo, en artista y en obra».

Dei V

La colaboración con Sabek lleva esa idea un paso más allá. En este caso, la joya no solo modifica la apariencia de quien la lleva, sino que forma parte de una pieza artística que sigue transformándose con el tiempo. «La pieza deja de ser algo que simplemente se posee para convertirse en algo que se vive», explica Trincado. «Pasa a formar parte del cuerpo, de la identidad y de la manera en la que alguien se relaciona con los demás».

Mariana Trincado y Sabek

Por eso Sabek no habla de una colección, sino de una «exposición distribuida». Mientras la calavera permanece en el estudio, los veinte grillz siguen viajando con sus portadores.

«Sí me interesa quién las lleva porque cada persona aporta una energía distinta a la pieza», concluye el artista. «Pero también me gusta que, una vez sale del estudio, deje parcialmente de pertenecerme. Ahí empieza otra vida que ya no puedo controlar».

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