Foo Fighters, Breaking Bad, el Rayo Vallecano o Repuestos Suárez. Siempre hay un motivo por el cual una persona se calza la prenda más simple: una camiseta. En ocasiones, se trata de una mera cuestión de utilidad. En otras, sin embargo, el maniquí trata de enviar un mensaje al mundo.
Es en estos casos cuando las camisetas se visten con su mejor paleta y deciden ser obras de arte en diálogo con la persona que hay frente a ellas. A causa de esa inspiración, Miquel Requena y Valentí Acconcia, peces gordos de The Artee Project, decidieron facilitar eso mismo, la posibilidad de convertir una camiseta en obra de arte y colgarla de la pared.
La criatura se llama Teetap y es un dispositivo de dos piezas que enmarca una camiseta convencional y la deja lista para ser colgada.
Todo comenzó cuando Miquel Requena creó un proyecto de branding y packaging para su portfolio creativo. «Me apetecía combinar camisetas, arte y reciclaje partiendo de una pregunta muy simple: ¿qué podía hacer para que las camisetas que él consideraba arte pudieran aspirar a un futuro mejor que el fondo de un armario?».
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Teetap se encuentra en fase de financiación mediante crowdfunding en Verkami y, con motivo del lanzamiento, sus fundadores ofrecen como recompensa una serie limitada de 15 diseños diferentes creados por 15 ilustradores jóvenes. «Sería absurdo no poner Teetap a disposición de artistas, diseñadores e ilustradores para que sus obras en camiseta puedan transformarse en cuadros decorativos una vez que sus usuarios ya no las quieran vestir más», dice Acconcia.
Así es cómo durante 40 días, ilustraciones de creadores como Paula Bonet, Laura Agustí, Error! Design o Albert Castro estarán disponibles para los mecenas.
Sus creadores han querido dotar a su proyecto de conciencia social y ecológica. Para ello, han decidido elaborar el objeto en Barcelona, con materiales reciclados y en centros especiales de trabajo para el empaquetado y el envío. Las camisetas de las series limitadas están elaboradas de manera socialmente responsable por Continental Clothing, «El usuario final entiende que está adquiriendo algo más que un simple trozo de plástico. Apostamos por este modelo que prioriza equidad y el beneficio compartido en las relaciones con proveedores y colaboradores», declara el responsable del proyecto.
Si todo va bien, el plan pasa por bajar el precio lo máximo posible sin sacrificar los beneficios éticos del producto. «Queremos ofrecer nuestros productos a un precio justo, siempre lo más bajo posible, sin sacrificar ningún aspecto fundamental para nosotros como el hecho de fabricar con materiales ecológicos o proteger los derechos de los trabajadores con los que colaboramos. Lo ridículamente barato, normalmente, suele tener un coste ambiental, laboral o comercial oculto», cuentan los confundadores.
Los discos de vinilo ya ocupan muchas paredes alrededor de todo el mundo. Gritan así cuál es la identidad del habitante de ese hogar. ¿Saltarán las camisetas de los armarios a las paredes en un futuro cercano?
Las camisetas que acabarán colgadas en la pared
