Para poner en marcha un proyecto no basta con tener una gran idea. Es necesario financiarlo. Hasta hace poco tiempo, la única manera de conseguir dinero para poner en marcha una empresa era acudir a un banco. Pero los tiempos han cambiado y la aparición de la economía colaborativa ha transformado el panorama de la financiación de ideas.
Prácticas como el crowdfunding, el crowdlending (crédito) y el crowdinvesting (inversión en capital), además de los préstamos entre particulares (peer-to-peer lending), están cambiando el modelo tradicional de financiación. Según un estudio elaborador por la Universidad de Cambridge y la Asociación Española de Crowdfunding, en 2014 se captaron 62 millones de euros a través de la financiación colectiva en España.
El éxito de estas prácticas está produciendo un profundo impacto en la banca tradicional y pone de relieve la necesidad que tienen estas entidades financieras de adaptarse a una nueva economía donde los protagonistas sean las personas. Algo parecido al enfoque con el que nació hace 35 años Triodos Bank, cuyos fundadores querían encontrar la manera de que las personas pudieran utilizar su dinero de manera consciente para generar un impacto positivo. Su modelo de banca se orientó hacia la sostenibilidad como centro de su actividad financiera.
[pullquote]Según un estudio elaborador por la Universidad de Cambridge y la Asociación Española de Crowdfunding, en 2014 se captaron 62 millones de euros a través de la financiación colectiva en España[/pullquote]
Por esta razón, el banco apuesta por adaptarse a estas nuevas formas complementarias de financiación que están surgiendo. Se trata de implicar a una comunidad de particulares, convencidos de que existen y son necesarios otros modelos, para aportar pequeños fondos que permitan el desarrollo de empresas y proyectos relacionados con la educación, las actividades culturales, la agricultura ecológica o las energías limpias.
Un ejemplo de ello es el proyecto Huertoseducativos.org, la primera plataforma de crowdfunding para huertos ecológicos escolares en España, y que ha sido reconocida por el diario económico Expansión como una de las mejores 50 ideas digitales. Impulsada por la Fundación Triodos, ofrece la posibilidad de que un colegio obtenga financiación vía microdonaciones para poner en marcha o desarrollar su huerto ecológico.
Pero no es el único. La Bolsa Social es otro proyecto de crowdinvesting apoyado por Triodos Bank. Su objetivo es financiar a través de la inversión colectiva en capital social proyectos de empresas que tengan un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente.
Fuera de España, también hay proyectos de este tipo en los que el banco participa de alguna manera. En Reino Unido, Triodos Renewables también ha promovido la participación directa de ciudadanos en proyectos de energías renovables a través del crowdfunding.
En resumen, estas nuevas formas de economía colaborativa ofrecen formas más creativas de relación entre las personas. Y suponen también la oportunidad de promover un modelo de banca que vaya más allá de su propia actividad financiera para conseguir que personas, empresas y organizaciones usen el dinero en beneficio de los demás.
¿Pueden las nuevas prácticas de financiación colectiva transformar el negocio bancario?
