Compartir idioma no significa necesariamente hablar igual. Basta viajar unos cuantos miles de kilómetros —y a veces muchos menos— para descubrir que una palabra perfectamente cotidiana en un lugar puede provocar desconcierto en otro. Las fronteras del español no coinciden necesariamente con las de los países. Dentro de España, México, Argentina, Colombia o Costa Rica existen palabras y expresiones que pueden resultar completamente familiares en